jueves, 25 de julio de 2013

Bulevares, antiguas rondas

Ärboles en las acera y en el centro de la calle, vestigio del antiguo bulevar.
Calle Alberto Aguilera. Foto: Andrea Castaño.
Desde la calle Princesa hasta el Paseo de la Castellana hay una sucesión de calles de trazado recto que hasta mediados del siglo XX conservaban un paseo central arbolado de unos 10 metros de ancho, además de sus aceras arboladas, por lo que durante años se conocieron con el nombre de bulevares: calles Alberto Aguilera, Carranza, Sagasta y Génova, además de sus glorietas. Las necesidades del tráfico rodado acabó con estos paseos.

Fue a finales del siglo XIX cuando se empezaron a diseñar los bulevares de Madrid, para dotar a la ciudad de una serie de modernas vías de comunicación. Se trazaron sobre las antiguas rondas que corrían próximas a la cerca que rodeaba Madrid con diversas puertas de acceso.
La calle Alberto Aguilera, recibe su nombre del político, abogado y periodista valenciano que fue varias veces alcalde y gobernador de Madrid. Anteriormente, esta calle se llamaba paseo de los Areneros y era parte de la antigua ronda que delimitaba la ciudad por el norte. Más allá sólo había campo y el quemadero de la Inquisición. Su primer edificio fue el Hospital de la Princesa, en la esquina con la calle San Bernardo y la Glorieta de Ruiz Jiménez. Se construyó en 1852 en conmemoración del nacimiento de la infanta Isabel Francisca, hija de Isabel II. Este hospital, restaurado en tiempos de Alfonso XII, fue derribado a mediados del siglo XX y en su lugar se construyó un magnífico edificio de hormigón blanco con plantas colgantes en su fachada. 

En el número 70 de Alberto Aguilera (antes Areneros, 46) estaba una de las casas en las que vivió el escritor Benito Pérez Galdós, y en los números 23 y 25 fundaron los jesuitas el Instituto de Artes y Oficios, hoy día sede de la Universidad Pontificia de Comillas.
Desde la calle Princesa, este antiguo bulevar termina en la glorieta de Ruiz Jiménez, denominada así en memoria del que fue alcalde de Madrid en cuatro ocasiones, entre 1912 y 1931. Antes se llamaba glorieta de San Bernardo.
Una mediana arbolada divide la calle, de tres carriles en cada sentido.
Calle Carranza. Foto: A. Castaño.
Más allá de esta glorieta y hasta la de Bilbao discurre la calle Carranza, que era la continuación de la ronda de circunvalación de la ciudad. Debe su nombre a Fray Bartolomé de Carranza, confesor de Carlos V y de su hijo Felipe II. Por una serie de intrigas, este personaje fue encarcelado por la Inquisición durante varios años.
La glorieta de Bilbao, uno de los puntos más vitales de Madrid, se llama así porque allí estaba, hasta 1868, la Puerta de Bilbao, una salida de Madrid que recordaba a la ciudad de Bilbao y a sus defensores durante la Guerra de la Independencia. Este es un punto habitual de encuentro y la puerta al dinámico barrio de Malasaña.
Siguiendo hacia el paseo de la Castellana, el siguiente bulevar era el de la calle Sagasta, cuyo nombre recuerda al político e ingeniero de caminos Práxedes Mateo Sagasta, que fue ministro de Gobernación. Este tramo era la antigua ronda de Santa Bárbara.
La calle Sagasta llega a la plaza de Alonso Martínez, que recibe su nombre del que fue ministro de Fomento Manuel Alonso Martínez. Anteriormente, se llamaba glorieta de Santa Bárbara porque allí estaba la Puerta de Santa Bárbara. En esta plaza y entre las calles Sagasta y Santa Engracia se instaló en 1720 la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara, en la zona que llamaban campo del Tío Mereje, donde vivía la gitana ‘Preciosilla’, descrita por Cervantes en La Gitanilla. En la Fábrica de Tapices trabajó Goya cuando el director de la fábrica era Mengs. A finales del siglo XIX la fábrica se trasladó a otro lugar.
El último tramo, antes de llegar a La Castellana es la calle Génova, antes llamada Ronda de Recoletos. Desde 1886 se llama Génova por llegar hasta la plaza de Colón y ser Génova la supuesta ciudad natal de Cristóbal Colón. Antiguamente, la acera de los números impares de la calle Génova eran las tapias de las huertas de los conventos de las Salesas, las Teresas y Santa Bárbara. A principios del siglo XX esta calle contaba con varios palacetes, entre otros el de Luis de Silva y Fernández de Córdoba, sobre cuyo solar se construyeron las Torres de Colón.
El cinturon de circunvalación o 'anillo' ciclista denominado M10 trata de reducir el tráfico de vehículos en los 'bulevares' y 'rondas' del cinturón que rodea el viejo Madrid. Tiene un carril-bus y un carril para bicicletas o ciclocarril en todo el perímetro, un proyecto del Ayuntamiento de Madrid que va desde los mencionados bulevares hasta los paseos de Recoletos y Prado, las rondas de Atocha, Valencia y Toledo, calles Bailén, Ferraz y Marqués de Urquijo.

1 comentario:

  1. ¿ Habria alguna foto de El bulevard de la Ronda de Toledo de los años 50-60 ?. Es la calle donde nací, y me haria ilusion volverla a ver. Gracias

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