lunes, 19 de agosto de 2013

Barrio de Malasaña y Glorieta de Bilbao

La historia del barrio de Malasaña está ligada al antiguo Parque de Artillería de Monteleón y a la Guerra de la Independencia. En lo que actualmente es el espacio delimitado por las calles Carranza, San Bernardo y San Andrés estaba el palacio de Monteleón, construido por los descendientes de Hernán Cortés en 1690. En el siglo XVIII sufrió un gran incendio y en 1807 el ministro Godoy lo convirtió en parque de artillería.

Fue el 2 de mayo de 1808, en el inicio de la Guerra de la Independencia, cuando este cuartel de artillería fue defendido hasta la muerte por los capitanes Daoiz y Velarde y el teniente Ruiz contra la ocupación de España por el ejército francés de Napoleón. Entre los numerosos madrileños que ese día fueron víctimas de la represión de las tropas francesas se encontraba la joven madrileña Manuela Malasaña, cuyo apellido da nombre a este barrio y a una de sus calles. 
Plaza del Dos de Mayo
El cuartel de Monteleón fue derribado en 1868 y en su solar se construyeron las actuales calles de Ruiz, Monteleón, Divino Pastor, Galería Robles y Malasaña. En la cercana la plaza del Dos de Mayo se alza hoy un grupo escultórico en mármol y una réplica del arco de entrada al cuartel de Monteleón, en memoria de Daoiz, Velarde y Ruiz.
El barrio de Malasaña es también conocido como barrio de Maravillas, por encontrase allí, junto a la plaza del Dos de Mayo, la iglesia de Ntra. Sra. de las Maravillas, perteneciente al desaparecido convento de las Maravillas.
Es este uno de los barrios más dinámicos y alternativos de Madrid, cuna de la ‘movida madrileña’ surgida en los años 80. Es una de las zonas de diversión preferidas por los madrileños y turistas, que encuentra aquí numerosos bares de tapas, cervecerías y pubs con mucho ambiente nocturno.
Glorieta de Bilbao
El barrio se extiende hasta la glorieta de Bilbao, llamada así porque allí estaba, hasta 1868, la Puerta de Bilbao, una salida de Madrid que recordaba a la ciudad vasca. La glorieta conecta dos de los antiguos bulevares que se construyeron sobre las viejas rondas de la ciudad, hoy calle Carranza y calle Sagasta.
Vista parcial de la Glorieta de Bilbao
La Puerta de Bilbao también se llamó Puerta de los Pozos de la Nieve, por estar allí excavados los pozos donde se guardaba la nieve que se traía en mulas desde Guadarrama para enfriar bebidas y alimentos. Los encargados de este servicio eran los ‘neveros’, que tenían la exclusiva del suministro de nieve entre los más de 20 puestos que existían en la ciudad.
Estaban estos pozos situados hacia el lado de la calle Fuencarral. En ellos se almacenaba la nieve prensada en bloques que eran separados unos de otros en el pozo mediante capas de paja. De este modo, mientras se procedía a trocear y despachar un bloque de nieve se protegía del calor el bloque inferior.
Cuando llegaba la primavera, los vendedores ambulantes de agua de cebada, horchata y limonada se instalaban al lado de estos pozos para refrescar sus productos con la nieve. Por ello, la glorieta se convirtió pronto en una zona de recreo, se plantaron numerosos árboles en los alrededores y con el tiempo se instalaron tabernas cervecerías y cafés.

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