martes, 8 de marzo de 2022

Una madrileña, primera aviadora española

Sentada a los mandos de una avioneta en 1928.
María, 1928 (Ricardo Martín/Gure Gipuzcoa)
La madrileña María Bernaldo de Quirós fue la primera aviadora española. Hizo realidad su sueño (“volar con mis  propias alas”) contraviniendo los convencionalismos de una época que relegaba a la mujer al papel tradicional de madre y esposa. Consiguió el título de piloto de aviación civil en 1928, cuando tenía 30 años, en la escuela de pilotos del Real Aero Club de España, en el aeródromo de Getafe.
 
En esa época, entre obstáculos y reticencias de una añeja sociedad patriarcal, había empezado a despuntar la ‘mujer moderna’  y sus primeros pasos hacia la igualdad de hombres y mujeres.

El instructor de vuelo de María, el capitán de infantería y piloto militar Díaz de Lecea la consideraba “una excepción”. Era, sin duda, una mujer resuelta, que apuntaló sus decisiones desde su posición privilegiada como hija de aristócratas. Sin embargo, ella no se consideraba una mujer ejemplar ni feminista, pero tenía la convicción de que luchar por sus ideales merecía la pena. Una certeza arraigada en el movimiento por la igualdad de género acentuado en toda Europa tras la Primera Guerra Mundial.   

Era la única mujer en el grupo de 18 alumnos del curso de aviación. Sus compañeros de Getafe la llamaban cariñosamente ‘Miss Golondrina’, pero a diferencia de ellos el carnet de piloto no le autorizaba a volar como socia del Real Aero Club, cuyos estatutos prohibían pilotar a las mujeres. Tendría que volar en su propio aeroplano. Así que cuando la firma inglesa de aeronáutica De Havilland le propuso en 1929 comprar a mitad precio una avioneta DH-60 Moth, como la que había servido para su instrucción, a cambio de realizar en España vuelos de promoción de la marca, María aceptó enseguida.

La pionera madrileña prodigó sus andanzas aéreas en actividades promocionales por distintos aeródromos, demostraciones, clases de vuelo y festivales aéreos, además del apadrinamiento de nuevas aviadoras. Era muy consciente de las dificultades y sinsabores de las mujeres para lograr una meta personal o profesional más allá del marco impuesto durante siglos. En sus dos primeros años como aviadora, más de 200 mujeres recibieron su bautismo aéreo a bordo del aeroplano de la madrileña, no así los hombres, que rehusaban volar con una mujer a los mandos.

Con la llegada de la Segunda República y la aprobación en 1932 de la ley del divorcio, María Bernaldo de Quirós se divorció en 1933 de José Manuel Sánchez-Arjona, su segundo marido (el primero falleció en 1920), un hombre conservador que fue alcalde de Ciudad Rodrigo (Salamanca), ciudad en la que vivió María hasta volver a Madrid tras su separación.

El divorcio fue uno de los hitos de la época. Además del mutuo acuerdo de separación de los cónyuges, permitía la solicitud de manera individual y libre hasta en 13 supuestos, siendo el de malos tratos el más invocado, en muchos casos por la oposición violenta del marido a las aspiraciones de la esposa.

La guerra civil ensombreció el panorama y las posibilidades de progreso y también truncó la carrera de nuestro personaje. Algunas versiones apuntan, en base al círculo social de la aviadora, que colaboró como enlace para el bando franquista, aunque sin aportar datos suficientes. Lo que está claro, por encima de otras cuestiones, es que María Bernaldo de Quirós iba por delante de su tiempo, abrió brechas que terminaron rompiendo los viejos moldes mucho tiempo después. El retrógrado ideario franquista condenó al olvido a una mujer que, como otras mujeres excepcionales de su época, fue un ejemplo, aún poco conocido, de la voluntad femenina de vivir en una sociedad más justa.
María Bernaldo de Quirós Bustillo falleció en Madrid en1983.