sábado, 29 de junio de 2019

Monumento a Cervantes, historia y curiosidades

Vista general frente al estanque y las figuras de Cervantes, don Quijote y Sancho. Detrás y cerrando la plaza, el Edificio España y la Torre de Madrid.
Monumento a Cervantes, Plaza de España. Foto: S.C.
Hasta 1928 no se iniciaron las obras del Monumento a Cervantes en la plaza de España. El proyecto fue elegido en 1915, en un concurso que reunió 53 maquetas, con motivo del Tercer Centenario de la publicación de la segunda parte de El Quijote (1615) y la muerte de Miguel de Cervantes (1616).
 
La exposición de maquetas se realizó en el Palacio de Cristal del Parque del Retiro, adonde acudían los madrileños pagando un real por la entrada. La muestra suscitó duras críticas en la prensa de la época por la falta de una preselección de obras que evitara que junto a obras de arte hubiera lo que consideraban bodrios. Quedaron finalistas tres proyectos entre los que resultó elegido el del escultor Rafael Martínez Zapatero y el escultor Lorenzo Coullaut Valera

Diez años antes, en 1905, el Gobierno había anunciado la convocatoria de un concurso para levantar un monumento que conmemorara la publicación de la obra universal de Miguel de Cervantes, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. La elección del lugar se cedió al Ayuntamiento de Madrid, que eligió la zona de Callao, que entonces estaba enmarcada en el gran proyecto urbanístico de construcción de la Gran Vía. No obstante, el Consistorio se reservó la posibilidad de cambiar esta ubicación por los jardines de la futura plaza de España, al final de la Gran Vía, donde finalmente se construyó.

Aquel decreto del Gobierno establecía la apertura del concurso entre artistas españoles para erigir el monumento y que el mismo sería costeado por suscripción voluntaria entre todos los países que tuvieran el castellano como lengua nacional.  Además, nombraba al Banco de España depositario de los fondos recibidos y que su  aplicación a la obra y la dirección de la misma correspondería a una Junta formada por tres académicos de la Real Academia Española y tres de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, presidida por el ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes.

 
Las figuras de don Quijote y Sancho, en bronce, contrastan con el granito blanco del resto del monumento.la obra
Cervantes mira como se alejan D. Quijote y Sancho

La obra de Martínez Zapatero y Coullaut Valera está cargada de alusiones a la Lengua y la Literatura. Cada adorno o figura está dedicada a A las letras españolas, nombre original del monumento. La universalidad del castellano, queda representada por el globo terráqueo que corona el monolito, sostenida por cinco figuras de mujeres  leyendo libros, que simbolizan los cinco continentes, pero dos de ellas (Europa y América) fijan la vista en el mismo libro. Por debajo, los escudos de España, Madrid, Alcalá de Henares y Cervantes.

 
El conjunto tiene 22 x 17 metros en su base. La figura más grande, la de Miguel de Cervantes ocupa el lugar principal, sobre un pedestal en el monolito, Tiene delante las figuras de don Quijote y Sancho Panza en sus respectivas caballerías y a cuyos lados están representadas las dos versiones de la dama del ingenioso hidalgo: Dulcinea del Toboso para don Quijote y Aldonza Lorenzo para don Miguel.
La Fuente, a los pies de la Literatura, con los escudos de las naciones.
Lado de la fuente. Foto:S.C.

En 1929 se realizó una primera inauguración, con la obra aún sin terminar, con el propósito de agilizar la lenta recaudación de fondos (en 1920 sólo se habían reunido 300.000 pesetas), causa principal de la tardanza en la conclusión del monumento. Las dos figuras de la dama las entregó en 1957 el hijo de Lorenzo Coullaut Valera, Federico, que sustituyó a su padre tras su fallecimiento en 1932.

En el lado opuesto, frente al Edificio España, la figura sedente de la Literatura, con un libro en la mano, preside la fuente que representa la lengua castellana y vierte sus aguas sobre tres pilones de distinto tamaño y a distinto nivel. El del medio está decorado, a modo de pétalos, con los escudos esculpidos de una veintena de naciones de habla hispana. A sus lados dos figuras masculinas representan el misticismo y el valor militar, rasgos distintivos de lo español en tiempos de Cervantes.

La construcción se retomó en 1957 con Pedro Muguruza en sustitución de Martínez Zapatero, ya fallecido, quien eliminó algunos elementos del proyecto inicial. En 1960, se colocaron en los laterales del monolito los grupos escultóricos que representan otras obras de Cervantes: La Gitanilla y Rinconete y Cortadillo.

En 1969 se plantaron en la plaza de España, alrededor del Monumento a Cervantes, olivos y otros árboles y se creó un estanque o lámina de agua.