lunes, 7 de octubre de 2019

Banco de España, historia y curiosidades

Majestuosa fachada principal, en chaflán, entre la calle de Alcalá y el paseo del Prado.
Banco de España. Foto: Fernando Chorro.
El Banco de España, que hasta 1856 se llamaba Banco Español de San Fernando, estaba situado antes en la calle Atocha, en el antiguo edificio que fue sede de los Cinco Gremios Mayores y agrupaba a los sederos, joyeros, lenceros, pañeros y drogueros-especieros. Cuando aquel edificio se quedó pequeño y la pujante burguesía madrileña se instalaba en el entorno de la calle Alcalá con el paseo del Prado y en el nuevo barrio de Salamanca, la entidad se trasladó a la plaza de Cibeles.

Las obras de la que es hoy sede del Banco de España se realizaron entre 1884 y 1891, dirigidas por los arquitectos de la entidad, Eduardo Adaro y Severiano Sainz de Lastra. El edifico se construyó tras el derribo del palacio de Alcañices y la iglesia de san Fermín de los Navarros, en el cruce de la calle de Alcalá y el paseo del Prado, con su achaflanada fachada principal asomada a la plaza de Cibeles. Formó así el cuadrilátero de edificios histórico-artísticos de este enclave madrileño, junto con el Palacio de Comunicaciones, el Palacio de Linares y el Palacio de Buenavista.

Para entonces ya se acuñaban monedas en pesetas, desde 1869, por la unificación del sistema monetario español decretado por el Gobierno provisional surgido tras el derrocamiento de Isabel II, en cuyo reinado ya se había planteado el asunto. Desaparecieron el escudo y el real y se implantó la peseta como unidad básica, equivalente a 100 céntimos, que estuvo vigente hasta 2002. El Gobierno decidió también cerrar las casas de monedas o cecas provinciales y centralizar la producción en la Casa de la Moneda de Madrid, que estaba entonces en la plaza de Colón, en el lugar que hoy ocupan los Jardines del Descubrimiento.


La extensa fachada de la calle Alcalá muestra la grandiosidad del Banco de España.
 Banco de España, fachada calle Alcalá. Foto: F.Chorro

Los primeros billetes en pesetas se emitieron unos años después, en 1874, coincidiendo con la concesión al Banco de España del derecho exclusivo a emitir papel moneda, tarea compartida hasta entonces por 19 bancos establecidos en las principales provincias. Estos tuvieron que elegir si eran absorbidos por el Banco de España o se convertían en sociedades de crédito.

La nueva sede del banco se levantó siguiendo el gusto ecléctico clasicista tan en boga en Madrid en el último tercio del siglo XIX. En esa época el uso del hierro en el diseño de espacios arquitectónicos era un elemento de modernidad. El banco tiene estos elementos distinguidos en sus cubiertas de hierro y cristal en grandes espacios, las artísticas puertas de hierro, lámparas y otros ornamentos. Sus salas y pasillos exhiben una magnífica colección de pinturas, esculturas, dibujos, estampas, fotografías y artes decorativas, que junto con los de sus sucursales en otros puntos del país suman más de 5.000 piezas.


Con todo, lo más sorprendente de la sede central es la cámara del oro, cámara acorazada situada a 35 metros de profundidad donde se guarda la mayor parte de las 281 toneladas de oro del Banco de España, en lingotes y monedas históricas, además de miles de millones de euros y divisas. Por razones de movilidad, si fuera necesario, una parte de estas reservas se encuentra custodiada en bancos de otros tres países.

 
Una de las enormes puertas de acero, redonda, de la cámara acorazada.
Puerta acorazada (Foto: Banco de España).

La cámara del oro se construyó entre 1932 y 1936, durante la II República, sobre una superficie de 2.500 metros cuadrados. Fue proyectada por el arquitecto José Yárnoz Larrosa, quien se encargó años después de la ampliación del edificio. Su coste fue de 9,3 millones de pesetas y en su construcción trabajaron 260 obreros. 

Para acceder a ella, además de bajar a las profundidades, hay que pasar varias puertas acorazadas, la mayor de unas 16 toneladas de acero y un foso con pasarela levadiza que, si fuera necesario en caso de asalto, puede inundarse de agua en pocos minutos por un conducto que comunica con la canalización del arroyo subterráneo que discurre por la zona y suministra agua a la fuente de Cibeles

Las puertas acorazadas se encargaron a una empresa norteamericana que ya había fabricado puertas similares para la Reserva Federal de Nueva York, el Banco de Tokio y otras entidades financieras. Su descenso a la cámara, a cargo de especialistas, fue complicado y los cables de acero utilizados no podían volver a emplearse por lo dañados que quedaban. Para el traslado del oro desde la antigua ‘caja de metálico’ del banco se emplearon vagonetas sobre raíles de madera que se construyeron en el propio edificio.


En 1928 y con proyecto de José Yárnoz se amplió el edificio con la adquisición de las casas de la calle de Alcalá contiguas al banco. La segunda ampliación se inició en 1969, según  proyecto de Javier Yárnoz Orcoyen, hijo del anterior. El edificio se extendió hasta las calles de los Madrazo y Marqués de Cubas.


En 2006 se completó el edificio actual con el cerramiento de la manzana y fachada en chaflán en la esquina de Alcalá y Marqués de Cubas, a cargo del arquitecto Rafael  Moneo, más de un siglo después de la inauguración del edifico.