martes, 24 de marzo de 2015

Origen del nombre de la calle de Preciados

Numerosas personas transitan esta calle con sus bolsas de la compra en la mano.
Calle de Preciados desde la Puerta del Sol
La calle de Preciados debe su nombre al apellido de dos hermanos que vivían en esta zona de las afueras de la Villa de Madrid a finales del siglo XV. Allí compraron una parcela a los monjes del monasterio de San Martín, que en ese lugar de tenían sus campos de cultivo. En la zona estaba también la casa de recreo de los Reyes de Castilla, que ocupaba la mayor parte del terreno de esta calle.
 
En su parcela, los hermanos Preciado construyeron sus casas e instalaron el peso real, ya que tenían arrendado el cargo de almotacén, tasador de pesos y medidas con rango de funcionario. La honradez y eficacia que demostraban ambos hermanos en su servicio de almotacenía y como mediadores en la compra-venta de productos básicos, les valió la estima y confianza en toda la Villa. Los madrileños reconocían que no había existido otra época con mayor exactitud en las medidas de la harina, la carne, la sal o la cera.
 
Placa calle Preciados.
Los Preciado eran muy rigurosos en la inspección de los pesos y medidas (fanega, arroba, quintal, celemín…) usados en los mercados y almacenes, un control que realizaban los lunes y los jueves. En muchas ocasiones impusieron la multa de 12 maravedíes a quienes descubrían con errores en las pesas de sus balanzas. Incluso hubo algunos vendedores de sal que fueron paseados públicamente y castigados con los 50 azotes que marcaba la ley.

Gracias a su labor, las tahonas, donde se refinaba la harina con cedazos para separar la cáscara tras la molienda del trigo, procuraban obtener la cantidad de harina correspondiente. El de las tahonas fue durante mucho tiempo un oficio exclusivo de las mujeres, tahoneras y panaderas. 

La calle en ligera pendiente hacia la Puerta del Sol. Destacan los anuncios de tiendas y almacenes comerciales.
Preciados desde la Plaza del Callao.
Así fue como el buen hacer de los hermanos Preciado en su función pública quedó en la memoria de las gentes, que dieron su apellido a una calle que se fue configurando estrecha y serpenteante, ‘la calle de los Preciados’, que así la llamaban.

A la entrada de esta calle se fundó a finales del siglo XVI la Casa de Expósitos, una inclusa u orfanato donde se cuidaba a los bebés abandonados. El edificio fue derribado a mediados del siglo XIX, coincidiendo con la reforma y ampliación de la Puerta del Sol. También en la calle Preciados, tras la expropiación forzosa, se derribaron casas y la tapia de la huerta del monasterio de las Descalzas para ampliar la calle.

Hoy día, la calle Preciados es una de las más importantes de Madrid, la calle más comercial, transitada a diario por miles de personas, especialmente en época de rebajas. El precio de alquiler de sus locales está entre los más caros del mundo.

Esta calle va desde la Puerta del Sol hasta la plaza de Santo Domingo, un trayecto en el que tiene conexión con la calle Tetuán, Galdo, Callejón de Preciados, Maestro Victoria, Rompelanzas, plaza del Callao, calle del Postigo de San Martín, Ternera y Veneras.

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