martes, 4 de junio de 2013

María Guerrero, el arte del teatro


Retrato anónimo de María Guerrero, a edad avanzada
María Guerrero. (Anónimo. Nuevo Mundo Magazine),
María Guerrero (1868-1928) fue la actriz de teatro más importante de la escena española de finales del siglo XIX y principios del XX, además de destacada empresaria teatral. Ennobleció de tal modo el teatro que consiguió cambiar la expresión ‘cómica’ por la de ‘actriz’. Nació en Madrid, en la calle Caballero de Gracia, hija del famoso tapicero y decorador Ramón Guerrero, quien siempre apoyó a su hija en su interés por el teatro.

María estudió en el colegio San Luis de los Franceses, entre otras materias, francés, piano, arpa y canto, y desde muy pronto asistió a la Escuela de Arte Dramático. Su debut coincidió con la inauguración del Teatro de la Princesa, con la modesta compañía del actor y director Emilio Mario.  

La faceta empresarial de María Guerrero comenzó cuando el Ayuntamiento de Madrid sacó a subasta la explotación del Teatro Español y la actriz, apoyada por su padre, consiguió la adjudicación. Su compañía comenzó a cosechar éxitos y un día apareció por el teatro el aristócrata Fernando Díaz de Mendoza, marqués de Fontanar, interesado en dedicarse al teatro en sus ratos libres. María y Fernando se enamoraron y se casaron en 1895, formando la compañía Guerrero-Mendoza. Su compañía representó obras importantes en escenarios de París, Italia y América, construyendo en Buenos Aires el Teatro Cervantes.

Teatro María Guerrero

Más tarde, por unas diferencias con el Ayuntamiento respecto a la programación, la compañía abandonó el Teatro Español y adquirió el Teatro de la Princesa, hoy Teatro María Guerrero, Centro Dramático Nacional, en la calle Tamayo y Baus, 4.
El éxito le llegó con el estreno de Don Juan Tenorio, de Zorrilla, en el que la actriz interpretó a doña Inés. El propio autor le dijo a María Guerrero que era ella misma el personaje que había creado. Otro gran éxito fue, en 1892, la obra Mariana, de Echegaray.

Sus grandes triunfos fueron siempre esos personajes de fuertes pasiones. También representó numerosas obras de autores como Benavente, Guimerá o los hermanos Quintero, además de obras clásicas de Calderón, Lope de Vega o Tirso de Molina.

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