jueves, 6 de junio de 2013

Glorieta de Cuatro Caminos, el Madrid obrero


La glorieta de Cuatro Caminos en 1920, con una gran fuente circular en el centro
Cuatro Caminos, 1920. Museo Municipal de Madrid
La glorieta de Cuatro Caminos y la calle de Bravo Murillo pasaron de ser el más típico de los extrarradios de Madrid a finales del siglo XIX y principios de XX, barrio obrero del Ensanche de Madrid, a ser una de las zonas céntricas más valoradas.

El nombre de Cuatro Caminos proviene de la ubicación de sus primeras casas, de mediados del XIX, en la confluencia de la carretera de Francia, hoy Bravo Murillo, con las calles Santa Engracia, Artistas y la vereda de Aceiteros, hoy avenida de la Reina Victoria. Eran casas rurales, dedicadas a la agricultura y ganadería. En 1855 sólo había un bloque de viviendas y una fábrica de papel pintado que tenían dos plantas.


El barrio comenzó a consolidarse en el último cuarto del siglo XIX, con la primera iglesia, sus fiestas y el primer colegio, de 1892. En los primeros años del siglo XX se colocó en el centro de la glorieta una gran fuente circular, con chorros de agua, y dos pequeñas fuentes a los lados. Lo que entonces era la prolongación de la Ronda del Ensanche, parte del actual Raimundo Fernández Villaverde, no fue inaugurado hasta 1917 por Alfonso XIII.

Movimiento obrero

El barrio obrero que conformaban Cuatro Caminos y Bravo Murillo fueron decisivos en la organización del movimiento obrero madrileño de principios del siglo XX. En el barrio vivía Largo Caballero, y Pablo Iglesias trabajó en una imprenta del número 298 de la calle Bravo Murillo durante los años de la I Guerra Mundial.

Los votos obreros fueron decisivos en los distritos de Chamberí y Universidad, donde obtuvo una gran parte de su impulso la huelga revolucionaria de 1917. Por entonces acudían a Cuatro Caminos obreros de todo Madrid a manifestarse para pedir mejores salarios y condiciones de vida y un cambio de Gobierno. En los enfrentamientos con las fuerzas del ejército se produjeron tiroteos y muertos.

Primera línea de Metro

El 17 de octubre de 1919 el rey Alfonso XIII inauguró la primera línea del Metro de Madrid, cuyo recorrido inicial era Cuatro Caminos-Sol (Línea 1), lo que convirtió a este barrio periférico en una de las zonas mejor comunicadas de la ciudad. En el recorrido de vuelta a Cuatro Caminos, sin efectuar paradas, el tren tardó 7 minutos y 50 segundos, un hito para la época. También se inauguró ese año la avenida de la Reina Victoria, su esposa.

En 1929 se inauguró la prolongación de la línea del Metro hasta Tetuán y un ramal desde la glorieta de Cuatro Caminos a la de Quevedo. La Revista de Obras Públicas daba cuenta por aquellas fechas del gran centro de comunicaciones subterráneas en que se había convertido Cuatro Caminos, “de igual o mayor importancia que Sol”. El barrio creció hasta enlazar con el pueblo de Tetuán de las Victorias. Entre la glorieta y lo que luego sería La Castellana se extendían los cultivos.


Glorieta de Cuatro Caminos, en el centro rotonda ajardinada donde antiguamente estaba la gran fuente
Cuatro Caminos, 2013. Foto: SCB
Edificios notables

El edificio más antiguo que se conserva en la glorieta de Cuatro Caminos es la Casa de Socorro, de estilo neomudéjar, en la esquina de Santa Engracia con Raimundo Fernández Villaverde. Es obra del arquitecto Pablo Aranda, de 1899. Un poco más abajo, en la calle Raimundo Fernández Villaverde se construyó, entre 1909 y 1916, el  Hospital de Jornaleros,  proyectado por Antonio Palacios. Otro edificio que también existe, en Reina Victoria, es el hospital de San José y Santa Adela, de estilo mudéjar, que comenzó siendo Casa de Salud en 1908 y ahora depende de la Cruz Roja.

En la glorieta con vuelta a Reina Victoria se conserva un conjunto de edificios en hilera conocido como ‘Titanic’, construidos al estilo norteamericano según proyecto de Julián Otamendi y Casto Fernández Shaw.




No hay comentarios:

Publicar un comentario