martes, 27 de agosto de 2013

Calderón de la Barca, broche del Siglo de Oro

Retrato de Calderón, con bigote y perilla blanca. Viste de negro y lleva medallón con la cruz de la orden de Santiago
Retrato de Calderón
El poeta y dramaturgo Pedro Calderón de la Barca fue el mejor impulsor del auto sacramental, la obra más genuina de la literatura barroca en España, que pasó de los templos y recintos aristocráticos a los escenarios de los corrales de comedias, convirtiéndose en espectáculo para el pueblo.

Como ya hiciera Lope de Vega, Calderón defendió el sentido del honor y el patriotismo, convirtiendo la literatura en un instrumento ideológico accesible a las clases populares, a la vez que reflejaba los problemas de su época, como el hambre y el bandolerismo, agravados por el despoblamiento de las zonas rurales durante los siglos XVI y XVII.

Los autos sacramentales eran exponentes de los dogmas católicos, y en ellos se personificaban conceptos abstractos. Formaban parte de la festividad del Corpus, por lo que eran revisadas concienzudamente antes de ser representados.
Las compañías se veían obligadas a repetir estos espectáculos incluso por la noche o a continuar el sábado y el domingo, y los actores estaban obligados a participar en ellos bajo pena de cárcel. Como gratificación, las  compañías obtenían un suplemento de 800 reales y la exclusiva de las representaciones teatrales desde la Pascua hasta el Corpus, incluidas las representaciones en pueblos cercanos.

Calderón escribió 70 autos sacramentales, unas 10 comedias y 20 entremeses y loas. Entre sus obras principales se encuentran El alcalde de Zalamea, La vida es sueño, El gran teatro del mundo, El médico de su honra, La dama duende, Casa con dos puertas, mala es de guardar, No hay bromas con el amor o El sitio de Breda.
Pedro Calderón de la Barca y Henao de la Barrera (Madrid 1600-1681) era hijo del secretario de Cámara y consejero de Hacienda y Contaduría de Felipe II y Felipe III. Su vocación literaria surge durante su época de estudiante en la Universidad de Salamanca, donde se licenció en Derecho. Con 23 años estrenó su primera comedia, Amor, honor y poder.

La casa estrecha 
Fachada color crema de la casa estrecha, de cuatro plantas. En la primera se ve una placa que recuerda a Calderón.
La Casa Estrecha. Foto: F.Chorro

Calderón de la Barca murió el 25 de mayo de 1681 en la calle de Platerías, que era uno de los tramos de lo que hoy es la calle Mayor. En el número 61 de la calle Mayor estaba la casa de Calderón, conocida como ‘la casa estrecha’, porque su fachada era poco más que el ancho del balcón.

En esa casa, según unos, vivía con su hija adoptiva, María Calderón, apodada ‘La Calderona’ que fue abandonada de recién nacida a la puerta de la casa del dramaturgo. Según otros, La Calderona nació en 1611 y era hija de Juan Calderón, personaje que se ocupaba de buscar hospedaje y otras necesidades a las compañías de teatro que visitaban Madrid. Ambas versiones coinciden en que La Calderona fue actriz y amante de Felipe IV, con quien tuvo un hijo que sería reconocido años más tarde, don Juan José de Austria.
De armas y hábito 

Calderón estuvo involucrado en las guerras del imperio español. Sirvió en la milicia en Milán y Flandes, en las que también estuvo su hermano José María, que llegó a maestre de campo. Obtuvo el hábito de la Orden de Santiago en 1630, cuando presentó al rey Felipe IV una de sus obras maestras La dama duende. En 1635 participó con la milicia en la campaña de Fuenterrabía y la guerra de Cataluña, donde resultó herido en una mano. 

En 1647 tuvo un hijo natural y, según los eruditos, este fue el motivo por el que decidió  ingresar en una orden religiosa, ordenándose sacerdote 1651, hecho que no restó fuerzas a su carrera literaria. Calderón tiene dedicada una calle en Madrid, muy cerca del final la calle Mayor.

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