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18 septiembre, 2014

Fuente de Cibeles, historia y anécdotas

Imagen de La Cibeles en primer plano, detrás una bandera de España y la fachada del Ayuntamiento de Madrid.
La Cibeles. Foto: F. Chorro.
La historia de la Fuente de Cibeles está llena de anécdotas. La Cibeles es la escultura más famosa de Madrid y, como símbolo de la ciudad, fue el primer monumento en ser protegido durante la guerra civil. Forma parte de un conjunto artístico y monumental impulsado por Carlos III para urbanizar el paseo del Prado.

Del proyecto de la Fuente de Cibeles se encargó el arquitecto y maestro mayor de la Villa, Ventura Rodríguez, desde 1776. En 1779 se anunciaron las condiciones para el traslado de la piedra desde la cantera de Montesclaros (Toledo), de donde también salió el mármol para  las fuentes de Apolo y Neptuno. Se estimó en 66 piezas de mármol a un precio de nueve reales y medio la arroba, unos 11,5 kilos.

Para el traslado de la piedra se eligió al madrileño Pedro de la Paliza quien en varias ocasiones solicitó al Ayuntamiento de Madrid que le compensase por las pérdidas que le habían ocasionado los tres meses de viaje de la enorme piedra en que se esculpió La Cibeles, desde la cantera hasta el madrileño Corralón del Prado de San Jerónimo, donde se talló. Argumentaba el hombre el gasto en peones, canteras y maderas para arreglar los caminos por donde tuvo que pasar la carreta y cruzar los ríos Guadyerbas y Guadarrama. Compró maderas en Velada (Toledo) y viguetas y cuartones en Talavera (Toledo) y Ramacastañas (Ávila). Además del gasto en mulas, ya que se emplearon hasta 38 pares.

La obra comenzó en 1780 bajo la dirección de Ventura Rodríguez y en ella trabajaron varios artistas, principalmente los escultores Roberto Michel, que esculpió los leones, y Francisco Gutiérrez que se ocupó de la diosa Cibeles y su carro, labor por la que cobró 60.00 reales de vellón. La obra finalizó en 1782 y ese año se proyectó el empedrado que rodea la fuente.
La Fuente sobe su empedrado en el siglo XIX, cuando miraba hacia el paseo del Prado.
Fuente de Cibeles, siglo XIX (Foto: J. Laurent)

 

Símbolo de Madrid

La escultura de la Cibeles es el símbolo de Madrid, junto con la Puerta de Alcalá y el Oso el Madroño. Representa a la diosa de la Tierra sentada en su trono sobre un carro tirado por dos leones.  La diosa viste una larga túnica con muchos pliegues. Tiene en la mano derecha el cetro de reina y en la izquierda una llave que simboliza el poder. Su rostro es de una belleza clásica, con largos cabellos y corona. Bajo la túnica asoman sus pies, calzados con sandalias, y delante de ellos hay una gran máscara de cuya boca sale un chorro de agua.

El trono está adornado con relieves de guirnaldas de flores y frutos que cuelgan de cuernos de cabezas de carneros. El carro está decorado con volutas, piñas, ramas de piño y minuciosos relieves tallados por el escultor Miguel Jiménez. Las dos ruedas delanteras del carro, tienen diez radios y son más pequeñas que las traseras, de 12 radios. Es una obra maestra del escultor abulense Francisco Gutiérrez, y su última creación.

Las figuras de dos niños tras el carro de la diosa. Uno se apoya en el cántaro del que sale agua y el otro alza una caracola.
Figuras de niños tras el carro..

Los dos leones los talló el francés afincado en Madrid Roberto Michel. Miran uno a cada lado y tienen levantada la pata izquierda. El grupo escultórico se eleva sobre un suelo de rocas que contiene hojas, serpientes y lagartos.

En 1791, Ventura Rodríguez diseñó las figuras de un oso y un grifo o dragón de cuyas bocas salía un chorro de agua, para que los 50 aguadores de la Villa pudieran recogerla mejor. La fuente también tiene un caño en la parte trasera, de manera que podía surtir de agua a personas y caballerías. El oso y el dragón los esculpió Alfonso Giraldo y se añadieron al conjunto, pero fueron retirados a finales del siglo XIX.


En 1897, siendo alcalde de Madrid el conde de Romanones, se colocaron detrás del carro las figuras de dos niños jugando con una caracola y un cántaro del que sale un chorro de agua, talladas en mármol de Montesclaros por Ángel Trilles y Antonio Parera. Además, el conjunto se elevó sobre una plataforma circular. Por estos añadidos a la fuente, los madrileños tenían un chiste que decía: “Romanones le ha puesto piso a Cibeles… y han tenido descendencia”.

El primer lugar donde se colocó la Fuente de la Cibeles fue en el lateral de la plaza de Cibeles que da al paseo de Recoletos, cerca del Palacio de Buenavista, Cuartel General del Ejército de Tierra. Su pilón era más pequeño y estaba rodeado de árboles. El conjunto estaba a ras del suelo y miraba hacía el paseo del Prado. En 1891 se colocó en su ubicación actual, mirando hacia la Puerta del Sol, y se retiraron las figuras del oso y el dragón.

Anécdotas de La Cibeles


En algunas ocasiones la diosa apareció arropada con una capa. Dicen que el primero en hacerlo fue el empresario y diputado Felipe Ducazcal, en el siglo XIX, por una apuesta con sus amigos. En 1929, el dueño de la tienda Capas Seseña fue acusado de colocar una capa sobre los hombros de la diosa como estrategia publicitaria, aunque él lo negó.

En junio de 1937,
durante la guerra civil, La Cibeles fue el primer monumento que los madrileños protegieron de los bombardeos, cubriendo el conjunto con sacos terreros. En 1966, siendo alcalde Carlos Arias Navarro, la fuente se cubrió de gorras de los taxistas, que las arrojaban allí como protesta por la orden municipal que les obligaba a llevar gorra azul de plato
 
Vista parcial del entorno de la Fuente, con plantas alrededor y de fondo el Ayuntamiento de Madrid.
Entorno monumental.

En 2002 la escultura sufrió la rotura de un brazo cuando un grupo de jóvenes se bañaba en la fuente y uno decidió subirse a lo alto, hecho por el que fue condenado a pagar el coste de su reparación, además de una multa.

Desde las últimas décadas, los seguidores del Real Madrid se concentran alrededor de la Fuente de Cibeles para celebrar los nuevos títulos de su equipo. Ya antiguamente era punto de reunión al final de las fiestas de Carnaval, y a ella se arrojaba a los borrachos que encontraban a su paso los juerguistas que asistían al baile de disfraces del Teatro de la Zarzuela.

En Ciudad de México se instaló en 1980 una réplica de la Fuente de la Cibeles, donada por la comunidad de residentes españoles en el país hermano.

03 junio, 2013

Plaza de la Cibeles, el cogollo oficial

Vista parcial de la Plaza de la Cibeles. A la derecha el Palacio de Comunicaciones, sede del Ayuntamiento. A la izquierda el Palacio de Linares, sede de la Casa de América.
Plaza de la Cibeles. Foto: SCB
La plaza de la Cibeles debe su nombre a la Fuente de Cibeles ubicada en su centro, un conjunto escultórico que representa a esta diosa mitológica, esposa de Saturno, madre de Júpiter y diosa de la Tierra a quien todos los animales salvajes obedecían. La Fuente de Cibeles fue labrada en 1781-82, en tiempos del rey Carlos III, por los escultores Roberto Michel y Francisco Gutiérrez, según diseño de Ventura Rodríguez, quien también dibujó la Fuente de Neptuno.

La Fuente de Cibeles es, junto con la Puerta de Alcalá y el Oso y el Madroño, símbolo de Madrid. Su primera ubicación fue un lateral de la plaza que da al paseo de Recoletos, mirando hacia el paseo del Prado. En el siglo XIX se le añadieron a los lados un grifo o dragón y un oso de cuyas bocas manaba un chorro de agua que recogían más fácilmente los aguadores para suministrar el líquido a personas y caballerías, por ello también tiene un caño en la parte trasera. 

La Cibeles. Foto: F. Chorro.
En 1894, siendo alcalde de Madrid el conde Romanones, la escultura fue trasladada a su ubicación actual, se le retiraron el dragón y el oso y se le añadieron figuras de niños con jarrón del que sale el agua, obra de Ángel Trilles y Antonio Pereda. Además, el conjunto se elevó sobre el estanque que la rodea. Por este motivo, los madrileños de entonces decían: "Romanones le ha puesto piso a Cibeles y han tenido descendencia".

Principales edificios

A la plaza de la Cibeles se asoman cuatro edificios emblemáticos, puntos de referencia histórica para los madrileños y auténticas obras de arte de la arquitectura: el Palacio de Linares, el Palacio de Buenavista (Cuartel General del Ejército), el Banco de España y el Palacio de Comunicaciones, convertido en sede del Ayuntamiento de Madrid en 2007, siendo alcalde Alberto Ruiz-Gallardón.

Foto del Banco de España y la calle Alcalá, al fondo la plaza de Cibeles y el Ayuntamiento.
Banco de España, Fachada de calle Alcalá. Foto: F. Chorro
El palacio de Linares, de influencia francesa, fue construido en 1873 por Carlos Colubí y Manuel Aníbal Álvarez para residencia de José de Murga, marqués de Linares. Pasó luego a ser propiedad de la Compañía Transatlántica y de la Confederación Española de Cajas de Ahorros. En 1988 fue comprado por el Ayuntamiento por 3.200 millones de pesetas al empresario Emiliano Revilla. Un año después comenzaron las obras para su rehabilitación como sede de la Casa de América, siendo muy famoso entonces por los supuestos fantasmas que allí moraban y que llevaron a estudiosos del tema a realizar audiofonías en su interior.

A su lado se encuentra el Palacio de Comunicaciones, que fue construido en 1905 por los arquitectos Palacios y Otamendi. Fue levantado a la entrada de los antiguos jardines del Buen Retiro y bautizado por los madrileños como 'Nuestra Señora de las Comunicaciones', por su apariencia de catedral, con fachada en piedra blanca y su gran torre central. Enfrente de este edificio de 12.607 metros cuadrados se encuentra el Banco de España, edificado entre 1884 y 1891 por Eduardo Adaro. Este edificio se asienta sobre el antiguo palacio del marqués de Alcañices y sobre la iglesia de san Fermín de los Navarros, que fueron derribados en 1884 para poder construir el Banco de España.

Ocupa también un lugar destacado en la plaza de la Cibeles el palacio de Buenavista, prototipo de edificio palaciego de la segunda mitad del XVIII. Fue construido por Juan Pedro Arnal en 1777, sobre los terrenos de Buenavista, adquiridos en 1769 por el duque de Alba. Fue su nieta María Teresa Cayetana de Silva quien proyectó el palacio, pero murió antes de que éste estuviese terminado. Más tarde fue ampliado y a partir de 1847 fue sede el Ministerio de la Guerra. Hoy día es el Cuartel General del Ejército.