GA4

Mostrando entradas con la etiqueta monumentos calle alcala. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta monumentos calle alcala. Mostrar todas las entradas

08 diciembre, 2014

Puerta de Alcalá, historia y curiosidades

Construida en granito y de estilo clásico, el monumento destaca por su horizontalidad.
Fachada con esculturas de R. Miche (A. Castaño).
La Puerta de Alcalá era una de las cinco entradas principales a Madrid hasta 1869, cuando se derribó la tapia que rodeaba la ciudad y la puerta perdió su función. Hasta entonces, este monumento era el límite de la ciudad por el este, camino de Alcalá de Henares, y tenía unas verjas de hierro que se cerraban a las diez de la noche en invierno y a las once en verano.

El diseño definitivo de la Puerta de Alcalá lo eligió el rey Carlos III en 1769, entre los presentados por el arquitecto Francisco Sabatini que, como José de Hermosilla y Ventura Rodríguez, le mostró varios proyectos. A grandes rasgos, el monumento de Sabatini tiene en el centro tres grandes vanos iguales con arcos de medio punto, y dos más pequeños adintelados en los extremos. Estos cinco accesos están delimitados por diez columnas en un lado, y por pilastras y columnas en el otro, rematando el conjunto un ático sobre el arco central que tiene por ambos lados una lápida de mármol con la inscripción conmemorativa ‘Rege Carolo III…’ en letras de bronce. 


Fachada con esculturas de F. Gutiérrez (A.Castaño)
Los adornos de la Puerta de Alcalá establecen las diferencias entre la fachada que mira a la Plaza de Cibeles y la que da al parque del Retiro. En la primera, el escultor francés afincado en Madrid Roberto Michel realizó las cabezas de león que rematan los arcos, los capiteles de las columnas que flanquean el arco central y de las pilastras que enmarcan los otros arcos, las cornucopias o cuernos de la abundancia en tableros sobre las puertas de los extremos y, en la parte superior, los trofeos militares formados por banderas, armas, corazas y cascos.

En la otra fachada, primera y monumental impresión de quienes llegaban a la Villa y Corte desde Alcalá, Aragón o Cataluña, la ornamentación fue encomendada al escultor abulense Francisco Gutiérrez. Destacan los mascarones rematando los arcos, las guirnaldas sobre las puertas adinteladas y, sobre el arco central, el escudo real, sostenido por la figura de la Fama y de un niño. A sus lados, las figuras de cuatro niños que representan las virtudes cardinales labradas, como las anteriores, en piedra blanca de Colmenar.

La Justicia (S.C.)

La figura del niño de la esquina izquierda representa la Fortaleza y tiene casco, escudo y una lanza en su mano derecha. A su lado, la figura de la Templanza está representada por un niño que tiene en su mano derecha un freno de caballo. Al otro lado del ático está representada la Justicia por la figura de un niño con el brazo izquierdo levantado y la mano cerrada sobre lo que sería una espada o una balanza desaparecida, y en la esquina derecha está la representación de la Prudencia, un niño que se mira en un espejo que levanta por encima de su cabeza. 

Al parecer, la obra no avanzó al ritmo deseado. Siete años después de iniciarse, en agosto de 1777, Sabatini avisó a los contratistas de que tenían un año para terminar la obra y que los gastos por retrasos correrían por su cuenta si era necesario nombrar otros maestros de obra. En septiembre de 1778 se terminó la obra y pronto se convirtió en un símbolo de la ciudad.

La llamaban ‘Puerta Nueva de Alcalá’ ya que la primera Puerta de Alcalá que tuvo Madrid estaba situada un poco más abajo. Hacía 18 años que Carlos III había cruzado aquella puerta para entrar en su ciudad natal procedente de Nápoles. Se levantó en 1599 para el recibimiento de Madrid a Margarita de Austria, esposa de Felipe III. A Carlos III no le gustó y fue derribada en 1764. El rey aspiraba a otra puerta más triunfal para  conmemorar su reinado, y lo consiguió con la actual Puerta de Alcalá, de casi 20 metros de altura, primera de las grandes puertas de Europa que, en opinión de los historiadores, no tiene comparación en la arquitectura del siglo XVIII en el continente. 

Tras el derribo de la cerca que rodeaba Madrid, casi un siglo después de construida la Puerta de Alcalá, se construyó la plaza de la Independencia, en cuyo centro se ubica el monumento. El nombre de la plaza conmemora la guerra de la Independencia. En la Puerta de Alcalá se mantienen las huellas de metralla del ejército de Napoleón en su ataque a Madrid el 3 de diciembre de 1808.


03 junio, 2013

Plaza de la Cibeles, el cogollo oficial

Vista parcial de la Plaza de la Cibeles. A la derecha el Palacio de Comunicaciones, sede del Ayuntamiento. A la izquierda el Palacio de Linares, sede de la Casa de América.
Plaza de la Cibeles. Foto: SCB
La plaza de la Cibeles debe su nombre a la Fuente de Cibeles ubicada en su centro, un conjunto escultórico que representa a esta diosa mitológica, esposa de Saturno, madre de Júpiter y diosa de la Tierra a quien todos los animales salvajes obedecían. La Fuente de Cibeles fue labrada en 1781-82, en tiempos del rey Carlos III, por los escultores Roberto Michel y Francisco Gutiérrez, según diseño de Ventura Rodríguez, quien también dibujó la Fuente de Neptuno.

La Fuente de Cibeles es, junto con la Puerta de Alcalá y el Oso y el Madroño, símbolo de Madrid. Su primera ubicación fue un lateral de la plaza que da al paseo de Recoletos, mirando hacia el paseo del Prado. En el siglo XIX se le añadieron a los lados un grifo o dragón y un oso de cuyas bocas manaba un chorro de agua que recogían más fácilmente los aguadores para suministrar el líquido a personas y caballerías, por ello también tiene un caño en la parte trasera. 

La Cibeles. Foto: F. Chorro.
En 1894, siendo alcalde de Madrid el conde Romanones, la escultura fue trasladada a su ubicación actual, se le retiraron el dragón y el oso y se le añadieron figuras de niños con jarrón del que sale el agua, obra de Ángel Trilles y Antonio Pereda. Además, el conjunto se elevó sobre el estanque que la rodea. Por este motivo, los madrileños de entonces decían: "Romanones le ha puesto piso a Cibeles y han tenido descendencia".

Principales edificios

A la plaza de la Cibeles se asoman cuatro edificios emblemáticos, puntos de referencia histórica para los madrileños y auténticas obras de arte de la arquitectura: el Palacio de Linares, el Palacio de Buenavista (Cuartel General del Ejército), el Banco de España y el Palacio de Comunicaciones, convertido en sede del Ayuntamiento de Madrid en 2007, siendo alcalde Alberto Ruiz-Gallardón.

Foto del Banco de España y la calle Alcalá, al fondo la plaza de Cibeles y el Ayuntamiento.
Banco de España, Fachada de calle Alcalá. Foto: F. Chorro
El palacio de Linares, de influencia francesa, fue construido en 1873 por Carlos Colubí y Manuel Aníbal Álvarez para residencia de José de Murga, marqués de Linares. Pasó luego a ser propiedad de la Compañía Transatlántica y de la Confederación Española de Cajas de Ahorros. En 1988 fue comprado por el Ayuntamiento por 3.200 millones de pesetas al empresario Emiliano Revilla. Un año después comenzaron las obras para su rehabilitación como sede de la Casa de América, siendo muy famoso entonces por los supuestos fantasmas que allí moraban y que llevaron a estudiosos del tema a realizar audiofonías en su interior.

A su lado se encuentra el Palacio de Comunicaciones, que fue construido en 1905 por los arquitectos Palacios y Otamendi. Fue levantado a la entrada de los antiguos jardines del Buen Retiro y bautizado por los madrileños como 'Nuestra Señora de las Comunicaciones', por su apariencia de catedral, con fachada en piedra blanca y su gran torre central. Enfrente de este edificio de 12.607 metros cuadrados se encuentra el Banco de España, edificado entre 1884 y 1891 por Eduardo Adaro. Este edificio se asienta sobre el antiguo palacio del marqués de Alcañices y sobre la iglesia de san Fermín de los Navarros, que fueron derribados en 1884 para poder construir el Banco de España.

Ocupa también un lugar destacado en la plaza de la Cibeles el palacio de Buenavista, prototipo de edificio palaciego de la segunda mitad del XVIII. Fue construido por Juan Pedro Arnal en 1777, sobre los terrenos de Buenavista, adquiridos en 1769 por el duque de Alba. Fue su nieta María Teresa Cayetana de Silva quien proyectó el palacio, pero murió antes de que éste estuviese terminado. Más tarde fue ampliado y a partir de 1847 fue sede el Ministerio de la Guerra. Hoy día es el Cuartel General del Ejército.