viernes, 24 de abril de 2015

Los primeros taxis de Madrid

Modelo de principios del siglo XIX, cuyo aspecto recuerda a las antiguos carruajes.
Uno de los primeros taxis madrileños.
Los primeros taxis de Madrid comenzaron a circular el 29 de marzo de 1909. Eran diez vehículos Landaulet que el día anterior estuvieron expuestos en la Plaza de la Villa ante la mirada curiosa de numerosos madrileños y la supervisión del alcalde Nicolás Peñalver y de la Policía Urbana. A diferencia de los coches de caballos de alquiler que circulaban en esta época y cobraban su servicio por horas o carreras a tiempo fijo, los autotaxis contaban con taxímetro y marcaban sus tarifas por distancias. Por ejemplo, para una o dos personas los primeros 800 metros o fracción, costaban 1,25 pesetas y cada 490 metros más o fracción, 0,20 pesetas. Para tres personas, los primeros 800 metros o fracción, 1,25 pesetas y cada 300 metros más o fracción, 0,20. Para cuatro personas, los primeros 400 metros o fracción, 1,25 y cada 200 metros más o fracción, 0,20. La tarifa por el tiempo parado era de 5 céntimos por minuto, a 3 pesetas la hora.

Hacía sólo una década que habían comenzado a circular los primeros coches en Madrid. Durante varios años convivieron los carruajes de alquiler con los autotaxis y los coches a motor de alquiler sin taxímetro. En 1918 el reglamento de vehículos daba un plazo de un año para instalar taxímetros en todos los vehículos de alquiler, pero todavía en 1920 las ordenanzas distinguían las tarifas de los vehículos con taxímetro de los que no lo tenían. Las licencias de taxi eran 200, con la tarifa de una peseta por bajada de bandera y cuatro pesetas por la hora de parada. Estos primeros taxis eran vehículos Bouton, Berliet y Citroën, y luego en los años 20 se impusieron los Ford y los Hispano Suiza. En 1921 los taxis permitidos ascendieron a 300. 


El anguloso 1500 negro con la franja roja fue el taxi más popular de los años 60 y 70.
Taxi madrileño Seat 1500. Años 60.
El sector del taxi tuvo un rápido crecimiento en los años siguientes, llegando a 3.300 licencias en los años 30. En esa década surgieron los taxis llamados ‘patos’, que eran de la marca Citroën y tenían siete plazas, lo que permitía tarifas más baratas. 

Con la guerra civil, se vino abajo el sector del taxi, que casi había desaparecido en 1940. Comenzaron a utilizarse pequeñas DKW de dos plazas para el servicio público, y se hicieron muy populares pese a sus incomodidades. Un año después comenzó la circulación de taxis de gasógeno, un gas que se obtenía por combustión del carbón y sustituyó a la gasolina en más de 600 taxis en esos tiempos de escasez. A finales de los años 40 se importaron los primeros 39 Fiat modelo 1100, convertidos en taxis que la gente llamaba ‘piojos verdes’ por su color. 

En los años 50, la capital española tenía 3.500 taxis, pero el sector estaba amenazado por la continua subida de los costes, hasta que a finales de la década obtuvo una subvención de 1.000 pesetas mensuales por taxi por parte de Campsa (Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos Sociedad Anónima), además aparecieron las primeras paradas de taxi con teléfono. En la década de los 60, eran unos 6.000 los taxis que circulaban por Madrid y el sector se estabilizó con la congelación del número de licencias, la mejora en las tarifas y las condiciones de trabajo. Desde los años 90 el número de licencias  son unas 16.000, un número que el sector considera exagerado con la actual red de transportes públicos.

El color de los taxis
 
En primer plano un taxi actual, blanco con franja roja cruzando la puerta de delantera, circulando por la calle.
Taxi enfilando la Gran Vía, 2014.

La imagen de los taxis madrileños ha variado con los años. En 1903, antes de la existencia de taxis en la Madrid, el reglamento indicaba que los automóviles destinados al servicio público debían llevar una franja roja para distinguirlos. En 1922 la franja cambio al color blanco para vehículos de más de 15 caballos de potencia. En 1950, la ordenanza establecía que los taxis debían tener la carrocería negra en su mitad superior y azul oscuro en la inferior, con una franja roja separando ambas partes. En 1964, el aspecto se simplificó: carrocería negra con franja roja a lo largo de sus laterales, siendo muy populares los modelos Seat 1500. A partir de 1977 se fijó la imagen actual de los taxis madrileños: blancos con franjas rojas cruzando las puertas delanteras.

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