miércoles, 7 de mayo de 2014

El Jardín Botánico, un 'oasis' para la ciudad



La fachada principal del Botánico de Madrid es de estilo neoclásico, realizada en granito, destacando las columnas de la entrada.
Entrada al Jardín Botánico. Foto: S. Castaño
El Jardín Botánico de Madrid conserva las mismas funciones científicas, educativas, recreativas y de conservación que se le asignaron en 1781, cuando fue inaugurado por el rey Carlos III. En este  ‘oasis’ en pleno centro de la ciudad se mezclan turistas, grupos de colegiales, expertos botánicos y amantes de la naturaleza en general. 

El Botánico de Madrid se divide en tres grandes terrazas que contienen plantas ornamentales, aromáticas, medicinales, alimenticias, textiles, tintóreas, así como plantaciones de gimnospermas (pino, abeto, cedro...) y de palmáceas, liliáceas y orquidáceas.
Vista de uno de los paseos del Botánico. Foto: F. Chorro
Alberga una colección de rosas antiguas, especies de hábitats rocosos y un emparrado original del siglo XVIII, entre otras especies. En un paseo elevado se expone la colección de bonsais donada en 1996 por el expresidente del Gobierno Felipe Gonzalez al Centro Superior de Investigaciones Científicas.

Además de las especies agrupadas por familias que hay en estos tres espacios, el Botánico tiene un invernadero con tres salas, desértica, subtropical y tropical, que pueden visitarse a ras de suelo y por un paso elevado que ofrece otra visión de las especies allí plantadas. También cuenta con viveros y un centro de investigación científica que dispone de laboratorios.

Importantes piezas de su patrimonio son el Herbario General y los Herbarios Históricos, procedentes de las expediciones de los siglos XVII y XIX, cuando empezaron a estudiarse floras hasta entonces desconocidas, como las de México, Perú, Colombia, Chile o Filipinas, hasta llegar a sumar más de 500.000 pliegos. 
Jardín tropical. Foto: F. Chorro
Entre las instalaciones de este recinto hay varias salas de exposiciones que acogen muestras relacionadas con los hábitats naturales y con otras culturas, así como presentaciones de carácter cultural o científico.

Antecedentes 

Los antecedentes del Botánico se remontan a los tiempos de Fernando VI y al Real Jardín Botánico de Migas Calientes, que fue el primer recinto de estas características creado con criterios científicos. Abrió sus puertas en 1755 y contaba, en 1772, con 650 especies. Se hallaba en una huerta en el Soto de la Florida, camino de El Pardo, en el lugar donde hoy se encuentran los viveros de la Villa. 

El jardín tomó el nombre de un mesón que había allí 
cuyo plato principal eran la migas calientes.
Aquel Botánico fue trasladado a Madrid por orden de Carlos III en 1781, y de él surgió el actual Jardín Botánico, cuya configuración se debe al arquitecto Juan de Villanueva, el mismo que edificó el vecino Museo del Prado. 

Ejemplares de la colección de bonsais. Foto: F. Chorro
El Real Jardín Botánico se diseñó de forma integrada en la reordenación urbana que Carlos III hizo del antiguo prado de los Jerónimos. En opinión de los expertos, tanto por las portadas como por su configuración estos espacios abiertos muestran el excelente trabajo llevado a cabo por Villanueva en el diseño de jardines.


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