lunes, 20 de enero de 2014

Teatro de la Zarzuela, gran escenario del género lírico español


Fachada del Teatro de la Zarzuela, con aires neoclásicos, columnas y estatuas en la primera planta. La marquesina destaca sobre la entrda al edificio.
Teatro de la Zarzuela. Foto: F. Chorro
El Teatro de la Zarzuela lo mandó construir la Sociedad Artística, formada por varios  autores de zarzuela interesados en tener en Madrid un escenario especializado en el género lírico español por antonomasia, la zarzuela. Fue inaugurado el 10 de octubre de 1856, día del veintiséis cumpleaños de Isabel II. La reina prometió asistir al estreno, pero después no fue por celebrarse un baile en palacio. 

La Sociedad Artística estaba formada Cristóbal Oudrid, Joaquín Gaztambide, Luis Olona, Francisco Barbieri, Francisco Salas y Emilio Arrieta, que con el aval del banquero Francisco de las Rivas adquirió unas antiguas cocheras situadas detrás del Congreso de los Diputados, en lo que hoy es la calle Jovellanos. 

Fue construido en poco más de seis meses, según diseño de Jerónimo de la Gándara, quien se inspiró en la Scala de Milán y lo proyectó con capacidad para 3.000 espectadores, aunque por cuestiones técnicas el aforo se redujo a 2.500 butacas. En su fachada destacaban arcos y columnas y en su interior una rica decoración y techos decorados con abundantes pinturas al fresco. Durante mucho tiempo fue llamado Teatro Jovellanos, por el nombre de la calle donde se encuentra.

El público quedó muy satisfecho con la función inaugural del Teatro de la Zarzuela, aunque algún crítico de la época comentó que los asistentes habían estado entretenidos admirando el nuevo teatro, los palcos, pasillos y salones y comparándolos con los del Teatro Real, que se había estrenado seis años antes en la plaza de Isabel II. El programa del estreno contaba con obertura, cantata interpretada por la masa coral del teatro; la zarzuela en un acto El sonámbulo, de Arrieta; una Gran Sinfonía, de  Barbieri, y un cuadro alegórico con música de Rossini, Barbieri, Arrieta y Gaztambide. 

Era el comienzo de uno de los mejores teatros de Madrid. Su primer estreno importante fue El diablo en el poder, de Barbieri, con libreto del dramaturgo Francisco Camprodón, el 14 de diciembre de 1856. En este coliseo se han estrenado algunas de las mejores obras de destacados compositores madrileños, como El barberillo de Lavapiés, Pan y Toros (Barbieri), El arca de Noé, El Bateo (Chueca), La mesonera de Tordesillas o Baile en Capitanía (Moreno Torroba).

El 1909 el edificio quedó destruido por un incendio y sólo se salvaron los muros. En poco tiempo se inició la reforma, realizada por Cesáreo Iradier, y el Teatro de la Zarzuela pudo reabrir sus puertas en 1913. En 1956 fue restaurado, se eliminaron los arcos de la fachada y se instaló la marquesina de la entrada.

Sociedad Artística

La Sociedad Artística impulsora del Teatro de la Zarzuela tuvo su origen unos años antes, en 1851, cuando Oudrid, Gaztambide, Olona y el actor Francisco Lerroa Salas, quien como capitalista aportó 40.000 reales, formaron la Sociedad Artística para alquilar el Teatro del Circo, ubicado en la plaza del Rey, y dedicarlo a la promoción del  género lírico. 

Por esa época, la zarzuela tenía numerosos seguidores en todo el país y un público adicto entre los madrileños, por lo que se sucedieron los éxitos y pronto llegó una ampliación de capital de la Sociedad, a la que se sumaron Arrieta y Barbieri. Sin embargo, el Teatro del Circo se quedó pequeño y el grupo de creadores decidió construir un local propio especializado en zarzuela, además de librarse del cada vez más alto precio de alquiler del Teatro Circo. Por ello, iniciaron la construcción del Teatro de la Zarzuela, con un gran escenario para la lírica española, que ha servido a lo largo de su historia para el género grande, el género chico y el género ínfimo.

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