jueves, 16 de abril de 2015

La Casa de Correos, un edificio histórico

Fachada de la Casa de Correos, en piedra blanca con paños de ladrillo visto y tres filas de ventanas.
Casa de Correos, Puerta del Sol. Foto: Andrea Castaño.
La Casa de Correos es el edificio más antiguo e importante de la Puerta del Sol, el único que sobrevivió a la histórica reforma de esta plaza a mediados del siglo XIX. Hoy sede de la Comunidad de Madrid, se construyó entre 1766 y 1768, reinando Carlos III. El rey ordenó comprar toda la manzana, formada por 36 casas pequeñas y encargó la construcción del edificio al arquitecto francés Jaime Marquet, que había llegado de París en 1752 para empedrar las calles de la Villa. 

El nombramiento de Marquet para levantar este popular edificio frustró los deseos del arquitecto madrileño Ventura Rodríguez, que ya había presentado varios proyectos de edificación y se había encargado del allanamiento de tierras. El hecho fue muy criticado por los madrileños.

Después intervino el conde de Aranda, capitán general del Ejército y presidente del Consejo de Castilla, órgano supremo del poder monárquico. Como hacía poco que se había producido el Motín de Esquilache, la revuelta popular contra las políticas del ministro de Hacienda que terminaron con su destitución, el conde alteró los planes del arquitecto para que destinara la parte derecha del edificio a un gran cuerpo de guardia. Era justo el lugar donde el arquitecto había previsto construir una gran escalera, que quedó reducida y oculta.

  
Edificio de estilo clasicista  

La Real Casa de Correos es un edificio de tres plantas y buhardilla, elegante y armonioso. En su fachada clasicista destacan, de arriba a abajo, un frontón, obra del escultor Antonio Primo, que contiene escudo, corona, trofeos y leones. Por debajo, un balcón corrido apoyado sobre cabezas de león, desde donde fue proclamada la II República en 1931. Bajo éste se encuentra la entrada principal, con su arco adornado por un medallón con la imagen de Hércules. 

Sobre la fachada se colocó el reloj que había estado en la derruida iglesia del Hospital del Buen Suceso, situada donde después estuvo muchos años el anuncio luminoso de ‘Tío Pepe’, que hoy puede verse frente a la Casa de Correos. El reloj fue sustituido en 1867 por el actual, el famoso reloj de las doce campanadas de Fin de Año, regalo del relojero Losada. Para alojarlo se levantó sobre el tejado del edificio una torrecilla con campanas y templete. En el interior del edificio lo más destacado son sus dos patios gemelos, a los que en 1996 se añadió una cubierta de cristal.

Sucesos trágicos

Este histórico edificio fue el lugar donde una comisión militar a las órdenes del comandante francés Murat se reunió para ‘juzgar’ a los madrileños apresados durante los sucesos del 2 de mayo de 1808. De allí salían las órdenes para que los pelotones de fusilamiento condujeran a los madrileños presos en sus sótanos hasta el patio del Hospital del Buen suceso, a la Montaña del Príncipe Pio o al Paseo del Prado. En la fachada del edificio, una placa recuerda a los héroes que aquel día se enfrentaron a las tropas de Napoleón.

Pintura con una vista general de la plaza antes de su ampliación. A la derecha la Casa de Correos y al fondo la iglesia del Buen Suceso.
Antigua Puerta del Sol. Museo Municipal.

El 18 de enero de 1835, una tropa de guardia al mando del teniente Cayetano Cardero se sublevó para exigir la restitución de la Constitución de 1812, atrincherándose en la Casa de Correos, edificio que los madrileños llamaban ‘El Principal’. Hasta allí se dirigió el capitán general José Canterac acompañado sólo de su ayudante para pedir a los sublevados que depusieran su actitud, pero le dispararon y murió junto a la puerta. Luego, tras un tiroteo con otras tropas enviadas a la Puerta del Sol, el ministro de la Guerra pactó con los amotinados, que salieron libres de culpa a cambio de integrarse en el ejército del Norte que defendía a la reina regente María Cristina contra los carlistas. 

En 1847 se instaló en la Casa de Correos el ministerio de la Gobernación, aunque siguió siendo sede central de Postas y Correos. Y casi cien años después, tras la guerra civil, se convirtió en sede de la temida Dirección General de Seguridad. En la acera, casi enfrente de la entrada principal, se encuentra la placa del Kilómetro Cero de las seis autopistas radiales que recorren la geografía española.


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