domingo, 29 de marzo de 2015

Costumbres de Semana Santa del Madrid antiguo

Numerosos costaleros con túnicas azules y guantes blancos llevan el paso de plata con la imagen de Jesús, con túnica morada y rodeada de flores rojas y azules.
Procesión de Jesús el Pobre, cerca de su iglesia.
El origen de las procesiones se remonta al siglo XVI. Los nobles recorrían el Palacio Real con palmas y los artesanos sacaban a la calle sus imágenes religiosas. Ya a mediados de siglo era costumbre estrenar vestido el primer día de la Semana Santa, el domingo de Ramos, y acudir a las iglesias con palmas, ramos de olivo y romero que eran bendecidos. Los jóvenes regalaban a sus amadas palmas al entrar en las iglesias, y después las colocaban en las rejas o balcones de las casas de las jóvenes, sujetas con una cinta que, según su color, tenía un significado diferente: roja (el enamorado era correspondido), verde (había esperanzas), negra (aún no era correspondido) y blanca si la chica no tenía pretendiente.
 

El Miércoles santo era habitual que las damas pasearan por los atrios de las iglesias haciendo sonar las matracas que les regalaban sus enamorados. El Jueves Santo las iglesias estaban abiertas toda la noche y a las puertas se instalaban puestos ambulantes de pan, vino, buñuelos y dulces variados que los madrileños comían incluso dentro de las iglesias, siguiendo el mal ejemplo de los señores, que tras velar las imágenes de Cristo se reunían en sus tribunas o en las sacristías para beber como si de un banquete se tratara. A pesar de ello, la sociedad madrileña tenía un gran respeto por las tradiciones de la Semana Santa.
 

Durante toda la semana estaba prohibido tocar las campanas, cantar o silbar en público, hasta el Domingo de Resurrección. El Miércoles y Jueves Santo estaba prohibida la circulación de carruajes por las calles. Tan sólo se permitía la circulación de sillas de mano en las que los criados desplazaban a las damas de la nobleza. Las mujeres asistían a los oficios religiosos con matilla blanca y el viernes con mantilla negra.
Iglesia de fachada neoclásica. Una fila de personas aguarda a la puerta de la iglesia para el besamanos.
Iglesia de Jesús de Medinaceli. Foto: S.C.

Era costumbre el Jueves Santo visitar siete iglesias, que representaban los siete pasos del Vía Crucis. Como durante la semana las imágenes de las iglesias permanecían tapadas por velos, las iglesias instalaban lujosos altares con lo mejor de su orfebrería y ricos tapices, compitiendo entre ellas para ver la que era más admirada ese año. A la salida de las iglesias se instalaban mesas petitorias, en las que participaban damas de la nobleza que repartían estampas religiosas a cambio de una limosna, para recaudar dinero con fines benéficos. Una de las mesas más populares era la de la iglesia de San Sebastián, de la que formaban parte actrices que vivían cerca, en el llamado hoy barrio de las Letras.

Entre las iglesias más visitadas el Jueves Santo, por la vistosidad de los oficios que en ellas se celebraban, estaban la iglesia de las Comendadoras, porque asistían los caballeros de la Orden de Santiago, y la iglesia de las Calatravas, a la que acudían las órdenes militares de Calatrava, Alcántara y Montesa, que recorrían la calle de Alcalá con sus llamativos hábitos.

En el siglo XVII ya eran admiradas las procesiones de las cofradías que recorrían las calles con hábitos de color negro y capirotes cubriéndoles la cabeza y la cara, precedidos de su mayordomo y estandarte También los oficios en los templos, donde penitentes vestidos de blanco se golpeaban en sus hombros desnudos con cuerdas o correas hasta el punto de salpicar con su sangre a los asistentes. Durante los siglos XVIII y XIX era tradicional el Viernes Santo la romería de la Cara de Dios, llamada así por un lienzo con la santa imagen que se guardaba en una capilla situada al principio de la calle de la Princesa.


Además de la tradición, la Semana Santa es una ocasión de admirar algunas de las mejores piezas del arte religioso en las procesiones de Madrid. En medio de cofradías, penitentes y  numeroso público que asiste al paso de las imágenes, se puede apreciar el mejor arte escultórico. Destacan las siguientes procesiones: Cristo de la Fe y del Perdón, basílica de San Miguel, Domingo de Ramos; Jesús de la Salud (popularmente conocida por ‘Los Gitanos’), el Miércoles Santo. Jesús Nazareno ‘El Pobre’ (iglesia de San Pedro ‘El Viejo’), Jesús del Gran Poder y La Macarena (iglesia de San Isidro), que salen el Jueves Santo, y El Divino Cautivo (jueves y viernes) desde el colegio Calasancio. Jesús de Medinaceli (basílica del Cristo de Medinaceli), la Procesión del Silencio (iglesia del Santísimo Cristo de la Fe), el Viernes Santo; y la Procesión de la Soledad, el Sábado Santo. Información de procesiones madrileñas: Archidiócesis.

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