viernes, 23 de enero de 2015

Reforma de la Puerta del Sol, un cambio histórico

Vista parcial de la plaza con la estatua ecuestre de Carlos III en el centro y varios de los edificios de que la rodean. Sobre uno de ellos se alza el anuncio luminoso del vino Tio Pepe, que ha sido reinstalado.
Puerta del Sol, 2014. Foto: R. Molano
La histórica reforma de la Puerta del Sol amplió y modernizó la más famosa plaza de Madrid. Fue la obra más importante del siglo XIX en la capital. Los mejores arquitectos del país presentaron sus proyectos, resultando elegido el del ingeniero de caminos y arquitecto Lucio del Valle. La reforma llevó a la expropiación y derribo de casas, la desaparición de varias calles, como la Zarza, Peregrinos, el callejón de la Duda y el Callejón de Cofreros, la aparición de la Travesía de Arenal y la demolición de la iglesia del Hospital del Buen Suceso. 
En 1859 y tras el derribo de casas, Lucio del Valle dirigió las obras, asistido por el perito Antonio Ruiz de Salces, en las que participaron varios arquitectos. La nueva Puerta del Sol se terminó  en 1862, aunque en la casa entre las calles Alcalá y Carrera de San Jerónimo, donde estuvo la iglesia del Buen Suceso, los trabajos terminaron un año después. El coste fue de 33,6 millones de reales.

Una plaza cosmopolita


Hasta la histórica reforma, la Puerta del Sol era poco más que una calle ancha de unos 800 metros cuadrados, en la que sólo destacaba la Real Casa de Correos, obra del francés Jaime Marquet, que se había convertido en Ministerio de la Gobernación y hoy es sede de la Comunidad de Madrid. 

Aspecto provinciano de la pequeña plaza antes de su ampliación. Muestra eificios de tres y cuatro plantas y una sola farola en el centro
Aspecto de la plaza en 1857, antes de la reforma.

Las calles principales que salen de esta plaza (Mayor, Arenal, Preciados, Montera, Alcalá y Carrera de San Jerónimo) se dirigían hacía las puertas más importantes de una ciudad que todavía estaba rodeada por la tapia o cerca de tiempos de Felipe IV (1625), derribada en 1868.

Las manzanas que delimitan la plaza ofrecen una imagen unitaria y armoniosa, aunque se trata de conjuntos de edificios independientes. Tienen cinco plantas y ático retranqueado con balaustrada. Las fachadas tienen las dos primeras plantas en granito y las superiores pintadas y con balcones, los primeros enmarcados por arcos y más arriba por rectángulos. En la planta baja se instalaron comercios y cafés y sobre ellos otros negocios y viviendas. En el momento de su construcción se beneficiaron de la introducción de cañerías y depósito de agua en cada casa, gracias a la reciente construcción del Canal de Isabel II (1858). La reforma se prolongó por las calles y en el centro de la plaza se instaló una gran fuente y farolas de gas.

Con su imagen cosmopolita, este histórico foro madrileño pasó de ser escenario de celebraciones militares y cortesanas a convertirse en el centro de reunión y participación de la intensa vida social y política de la capital.

Los historiadores barajan varias razones que confluyeron para hacer cada vez más necesaria la reforma de la Puerta del Sol: la saturación de personas y carruajes en una céntrica plaza, encrucijada  de las calles principales; la necesidad crear un espacio frente al Ministerio de la Gobernación que posibilitara el movimiento de tropas, la oferta de trabajo para un gran número de obreros y los intereses económicos de la burguesía, que deseaba un centro urbano cosmopolita a semejanza de otras capitales europeas.
Vista de general de la plaza tras su reforma. Destaca el espacio en forma de abanico y la armonía de sus edificios.
Puerta del Sol 1862 (J. Laurent / National Gallery of Art Library)

 

El nombre Puerta del Sol

El origen del nombre de la Puerta del Sol se remonta a la existencia en el mismo lugar de la principal puerta de acceso a la Villa por el este y, según los historiadores, ya existía en 1478. En 1520, a raíz del levantamiento de los Comuneros de Castilla contra el emperador Carlos V, se construyó en este espacio una fortificación que tenía un sol pintado sobre su puerta, de ahí el nombre de la plaza. Ya en el siglo XVII, la Puerta del Sol era una plaza céntrica en la que se encontraba la iglesia de San Felipe el Real, al inicio de la calle Mayor, cuyo atrio y escaleras conformaron el más famoso mentidero de la Villa de Madrid, donde las noticias y cotilleos corrían como la pólvora.

El 2 de mayo de 1808 tuvo lugar en la Puerta del Sol el levantamiento del pueblo de Madrid contra las tropas invasoras de Napoleón, que fue el inició de la Guerra de la Independencia. Una hazaña memorable que contribuyó aún más al carácter simbólico de esta plaza. En 1836, con la desamortización de Mendizábal se derribaron el convento de los Mínimos de la Victoria y el convento e iglesia de San Felipe el Real, en cuyo solar se levantaron las Casas de Cordero, llamadas así por el nombre de su propietario, Santiago Alonso Cordero. 


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