martes, 19 de noviembre de 2013

Historia de la antigua Estación del Norte

Fachada ocre y blanca de un edificio clasico de tres plantas en el que destacan los arcos de la planta baja.
Estación del Norte o Príncipe Pío. Foto: S. Castaño.
Cuando se inauguró la Estación del Norte (hoy intercambiador de Príncipe Pío), en julio de 1882, sólo se había edificado el pabellón de salidas de viajeros, al que se accedía desde el paseo de la Florida. La Compañía de Ferrocarriles del Norte, de capital francés, que tenía concedida la construcción y explotación de las líneas ferroviarias que discurrían hacia el norte de España, había iniciado la construcción  en 1877, pero debido a sus problemas económicos las obras se alargaron hasta 1928.

Antes, en 1861, se había levantado en el mismo lugar un edificio provisional para el servicio de viajeros. Su emplazamiento en la margen izquierda del río Manzanares obligó a que la vía férrea cruzase el río por un puente y por ello se construyó el de Los Franceses, llamado así por ser obra de los ingenieros franceses que construyeron la estación de tren. En la ubicación de este histórico edificio también influyó el hecho de que la Casa Real deseara contar con un apeadero al pie del palacio.


La Estación del Norte se proyectó en principio como estación de paso de viajeros y mercancías para conectar las líneas de ferrocarril procedentes del norte del país con la Estación de Atocha, estación central de Madrid. El proyecto, de los ingenieros franceses Biarez, Grasset y Ouliac, se aprobó en 1876. Preveía dos edificios a ambos lados de las vías, uno para salida y otro para llegada de los trenes, como en la estación de Delicias, también de diseño francés, y como en su caso, la armadura vino también preparada de Francia y algunas de piezas de Bélgica.

Su blanca fachadada, con arco y reloj sobre el tejado, está flanqueada por dos terreones con cúpulas.
Edificio de cabecera, Estación del Norte. Foto: S.C.

Luego, de este diseño inicial de dos edificios paralelos se pasó a otro definitivo en forma de 'L’. Así, en 1924 la Compañía del Norte inició la construcción de un edificio de cabecera anexo al ya existente en el paseo de la Florida, pero con la fachada principal mirando a la Cuesta de San Vicente, y lo destinó a llegada de viajeros. Este edificio se concluyó en 1928. 


El edificio de cabecera que destaca sobre el conjunto desde el punto de vista arquitectónico. Está flanqueado por dos torreones rematados con sendas cúpulas y en su interior alberga un enorme vestíbulo en el que colgaban grandes lámparas art decó. Después de la guerra civil, la propiedad y gestión del servicio pasó a manos de la compañía nacional RENFE.

Intercambiador de Príncipe Pío


Como estación de trenes de largo recorrido dejó de funcionar en la década de los 90, cuando fue cerrada para realizar una gran transformación del interior y convertirla en intercambiador de transportes. Desde entonces alberga trenes de cercanías, autobuses urbanos e interurbanos y metro, con la confluencia de tres líneas. 
Bajo la antigua marquesina se ubicaa un lujoso centro comercial y de ocio en tres plantas abiertas y diáfanas.
Interior del centro comercial Príncipe Pío. Foto: S. Castaño.

Unos años después, Renfe adjudicó al Grupo Riofisa la promoción y transformación de la estación de Príncipe Pío en un centro cultural y de ocio’, cuya espacio principal sería un teatro alojado en el gran vestíbulo del edificio de cabecera, con más de 2.000 butacas, lo que le convertiría en el mayor de Madrid y estaría dedicado principalmente a la exhibición de grandes musicales. Sin embargo, al edificio de cabecera nunca le afectaron las remodelaciones del conjunto.


A principio de este siglo se llevó a cabo una nueva reforma en el interior de la estación, manteniendo su aspecto exterior, hasta convertirla en lo que hoy conocemos, un centro comercial con más de un centenar de locales de firmas de moda, complementos, restaurantes y otros servicios. La  pieza principal es la galería comercial situada bajo la antigua marquesina de los trenes, además de un edificio anexo de nueva construcción con varias salas de cines. Para su explotación comercial se creó una sociedad entre Riofisa, con el 95% de las acciones, y Renfe. 

El centro comercial Príncipe Pío se encuentra a 10 minutos a pie del Palacio Real y de la Puerta del Sol, centro histórico de Madrid. Como intercambiador, es utilizado diariamente por decenas de miles de personas.


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