domingo, 6 de octubre de 2013

Historia del Centro Cultural de la Villa y su entorno

Zona exterior, junto al acceso al centro, con una lámina de agua.
Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa. Foto: S.Castaño.
Por la singularidad de su edificio, su ubicación y su carácter polivalente, el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa es uno de los recintos más populares de Madrid. Su estreno se produjo dentro de los actos de inauguración de la remodelada plaza de Colón, en mayo de 1977.

Antes de la remodelación, la plaza era ovalada y en su centro se alzaba el monumento a Colón. A su alrededor, la Biblioteca Nacional, el Museo Arqueológico, el palacio de Medinaceli (donde hoy se encuentra el edificio Centro Colón) y la Casa de la Moneda, en cuyo solar se crearon los Jardines del Descubrimiento y bajo éstos, además de un aparcamiento, se creó el Centro Cultural de la Villa. El elemento distintivo del exterior del edificio era una sorprendente cascada de agua de 70 metros de longitud que corría paralela al pasillo de acceso al recinto, aislándolo de su ajetreado entorno en una atmósfera de frescor. 

Ya en este siglo y después de un tiempo inhabilitada, la cascada se sustituyó en 2011 por una cortina de agua delante del nombre del recinto, denominado Teatro Fernán Gómez, Centro de Arte desde 2007, año en que murió en Madrid este gran actor y director. Unos años después se cambió el nombre por el de Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa.

Casi 1.600 profesionales se presentaron al concurso de ideas que convocó el Ayuntamiento madrileño para construir el Centro Cultural de la Villa. Resultó elegido el proyecto del director del departamento de Parques, Jardines y Estética Urbana, el arquitecto Manuel Herrero Palacios, cuyo diseño aprovechaba totalmente el subsuelo de la plaza. Se estrenó con la actuación de la Orquesta Nacional de España, dentro de un acto inaugural presidido por los Reyes de España, acompañados del expresidente del Gobierno Adolfo Suárez.

Tres salas principales

Su principal espacio escénico, la sala Guirau, es un auditorio con capacidad para 776 espectadores. El vestíbulo circular que lo precede, decorado con imágenes de bellas artes, dispone de un circuito de televisión que permite ver los actos que se celebran en el escenario. Otro espacio menor es la Sala Dos, con aforo para 306 espectadores, que se ha utilizado normalmente para espectáculos infantiles durante los fines de semana, siendo tradicional durante muchas temporadas el teatro de títeres para niños, así como conciertos de música, conferencias, debates o jornadas.

En primer plano una de las macroesculturas de hormigón, formada por un bloque vertical en el que se apoya otro en horizontal. Al fondo, el edificio Torres de Colón.
Jardines del Descubrimiento. Foto: S.C.
Este recinto cultural cuenta también con una gran sala de exposiciones de 2.000 metros cuadrados. Este espacio ha acogido tradicionalmente importantes exposiciones, principalmente de fotografía y pintura.

Jardines del Descubrimiento

En los jardines de la plaza de Colón se conmemora el descubrimiento de América en las tres gigantescas macroesculturas del escultor Joaquín Vaquero Turcios, que pueden verse por el lateral que se asoma a la calle Serrano. Estos enormes bloques de hormigón están grabados con frases de filósofos y líderes históricos de América.

El día de la inauguración de la nueva plaza, junto a las macroesculturas se enterró una arqueta con tierra de América y España cuya tapa es un astrolabio en el que está grabada una leyenda referida al descubrimiento de América. En este acto estaban presentes 18 alcaldes de ciudades de países sudamericanos.

Monumento a Colón

El monumuento, de 17 metro de altura, tiene un pedestal de pedra blanca ricamente labrado en estilo gótico, sobre el que se alza la estatua de Colón, en mármol.
Monumeto a Colón. Foto: S.C.
El monumento en mármol blanco dedicado a Colón conmemora también el descubrimiento del nuevo continente. Se esculpió entre 1881 y 1885 para honrar el matrimonio de Alfonso XII con María de las Mercedes de Orleans y se ubicó en el centro de la plaza. La estatua es obra de Jerónimo Suñol y el pedestal fue tallado por Arturo Mélida.

Este monumento, que no pudo inaugurarse en enero de 1886 debido a la muerte del rey, fue entregado al Ayuntamiento de Madrid en 1892. Hasta 1977, el monumento estaba en el centro de la plaza, y entonces se trasladó a los Jardines del Descubrimiento, sobre el centro cultural. En 2009 volvió a su sitio original, el centro de la Castellana, ahora rodeado de una vistosa fuente.

25 aniversario

Cuando cumplió 25 años, el Centro Cultural de la Villa ya había acogido unos 1.500  espectáculos de todo tipo y para todos los públicos, principalmente de zarzuela, teatro, ballet, flamenco y danza sólo en la sala Guirau, que recibió este nombre en honor del que fue su primer director, Antonio Guirau Sena. En esta sala nació el Festival Madrid en Danza. En aquella ocasión, el 15 de mayo de 2002, los Reyes de España volvieron a visitar el recinto, donde se inauguró la exposición El país del quetzal, Guatemala maya e hispana, se abrió un centro de documentación con los fondos del propio centro y se editó un libro conmemorativo.

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