martes, 4 de agosto de 2015

El mantón de Manila, origen de una tradición

Una mujer viste el traje típico de chulapa con el mantón de Manila. A su lado, dos hombres visten de chulapos.
Chulapas con mantones de Manila. Foto:A. Castaño
Señora con mantón de Manila de color crema y bordados en el mismo color, y otras con mantones negros y flores de colores.El mantón de Manila es una prenda tradicional madrileña, uno de los símbolos del tipismo de la ciudad, aunque sus orígenes se encuentran muy lejos de ella. Comenzó a utilizarse en el siglo XVII, pero fue durante en el siglo XVIII, reinando Carlos III, cuando las mujeres empezaron a usarlo como prenda tradicional, luciéndolo en las verbenas y en los toros, como reacción a la moda francesa que se había instalado entre la alta sociedad. A los hombres y mujeres que empezaron a vestir de forma tradicional, principalmente de los barrios de Maravillas (Malasaña) y Lavapiés, se les empezó a llamar majos y majas.

Ya en el XIX, el mantón de Manila era una prenda muy popular en Madrid. Las mujeres habían sustituido la mantilla y peineta en la cabeza por el mantón, moda que también adoptó la alta sociedad, cuyas mujeres querían imitar las formas de las chulapas, que se lo ponían en las fiestas principales.
La zarzuela La verbena de la Paloma, estrenada a finales el siglo XIX, dedica a esta prenda un chotis, otra de la tradiciones madrileñas que nació fuera de España.
 
Los mantones de Manila llevan bordados de colores gran cantidad de figuras, predominando los pájaros y las flores sobre el fondo del lienzo, de raso o seda negro, blanco y crema, o son bordados en un solo color. Esta prenda, rematada por finos flecos en sus bordes debe su nombre a que los primeros mantones de este tipo fueron adquiridos a comerciantes de Manila, cuando Filipinas era una colonia española. Éstos, a su vez, los habían comprado a comerciantes chinos, que habitualmente los vendían entre las damas de la alta sociedad China, por lo que estaban adornados con símbolos de la cultura oriental, como flores de loto, pagodas y dragones. Posteriormente se adaptaron al gusto español, con rosas, claveles, pájaros y otros adornos.


La tonadilla

Al diferencia de lo que ocurre con el mantón de Manila, la tonadilla, que nació en Madrid, evolucionó y se identificó con Andalucía. La tonadilla, que hoy se confunde con la copla, nació en Madrid en la segunda mitad del siglo XVIII, como una nueva forma teatral que tuvo un rápido éxito. Era una pieza corta y ligera utilizada en los entreactos o pausas en las representaciones, cuyo origen está en las canciones sueltas que tenían lugar durante las representaciones de comedias.

A mediados del siglo XVIII esas canciones se agruparon en piezas teatrales incorporando varias escenas y se representaba en los teatros antes de la comedia y en los entreactos. Una de sus formas más extendidas era la protagonizada por una pareja de actores o cómicos que representaban una escena de costumbres.


La tonadilla se asocia con Andalucía porque su principal impulsor fue el andaluz Antonio Guerrero, y algunas de las actrices más famosas en el siglo XVIII eran andaluzas, como La Tirana (la sevillana María del Rosario Fernández) o La Caramba, de Motril (Granada), cuyo nombre era María Antonia Vallejo Fernández, que a sus dotes para el espectáculo unía una gran belleza. 

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