viernes, 21 de febrero de 2014

Telescopio de Herschel, avatares de la astronomía en el Real Observatorio de Madrid

Antigua acuarela que muestra la estructura de vigas madera en forma piramidal, en cuyo centro, abierto, sobresale el tubo óptico sostenido por poleas, permitiendo grados de inclinación. La base de la estructura se apoya con pequeñas ruedas sobre en una circunferencia, permitiendo el giro.
Acuarela, siglo XIX. Observatorio Astronómico Nacional
El mejor telescopio del mundo estuvo en el Real Observatorio Astronómico de Madrid, en el parque del Retiro, desde 1802 hasta que las tropas invasoras francesas lo destruyeron en 1808, utilizando su armazón como leña para el fuego. Era el telescopio de 25 pies (7,62 metros) construido en Inglaterra por el alemán William Herschel, el más famoso astrónomo de la época. Afortunadamente, de la quema se salvaron los planos originales y los dos espejos metálicos, lo que permitió, 200 años después, reproducir fielmente esta pieza única.   

El telescopio de 25 pies de Herschel y la ingeniosa estructura de madera y poleas con la que se movía viajaron, en 52 cajas, en barco desde Inglaterra a Bilbao en 1802. Desde allí se llevaron en carros de mulas hasta el Observatorio Astronómico madrileño. La primera observación documentada con este gran instrumento óptico se realizó el 18 de agosto de 1804, aunque aún no estaba concluido el montaje.

Era el segundo telescopio más grande del mundo, pero el primero en calidad óptica y situaba a España en una excelente posición para el desarrollo de la ciencia. El propio Herschel, que utilizaba un telescopio similar para sus observaciones, financiadas por la Corona británica, afirmaba: “Urano está mejor definido en este instrumento que lo que jamás he visto". Sin embargo las expectativas se vinieron abajo por la Guerra de la Independencia. Una parte del ejército francés que rodeó Madrid en 1808 se acantonó en el parque del Retiro, convirtiendo los edificios del Observatorio Astronómico, emplazados en el cerro de San Blas, en campamento, polvorín y hospital. Los soldados franceses destruyeron el tubo del telescopio y utilizaron la madera de su soporte para hacer fogatas. 
Edifici de estilo neoclásico con torre circular con columnas. Se alza sobre una plataforma de tierra.
El Observatorio, 1800. I. González Velázquez. Museo Municipal.

Poco antes de los primeros sucesos de la guerra, los astrónomos del Observatorio madrileño trasladaron a una casa particular los dos elementos más delicados que podían llevarse, los dos espejos de metal pulidos por Herschel y tornos y poleas que permitían el movimiento del conjunto. También se salvaron los planos del telescopio, conservados por el marino José Mendoza y Ríos, a quien Carlos IV encargó en 1796 ocuparse de los trámites para adquirir este instrumento óptico y de supervisar en Inglaterra los trabajos de su construcción. Además escribió un informe con las instrucciones para su posterior montaje en Madrid. Los planos, desaparecidos durante años, se encontraron casualmente en 1931.

Reconstrucción con los planos antiguos
Un calco del antiguo instrumento, incluso el 'balcón' de madera junto a la 'boca' del tubo y que estaba destinado al astrónomo, que se situaba de espaldas al objeto observado.
Imagen actual. Foto: Real Observatorio de Madrid

Con todo esto, en el año 2001, el Instituto Geográfico Nacional inició el proceso para hacer una réplica exacta del Telescopio de Herschel. La construcción, muy meticulosa, se realizó en los astilleros de Bermeo (Vizcaya), además del montaje de las piezas y las primeras pruebas de eficacia. Desmontado, se trasladó al Real Observatorio de Madrid (ROM) en 2004, siendo inaugurado en 2010, coincidiendo con la finalización de las obras de acondicionamiento de los edificios y la construcción de un nuevo pabellón, acristalado, para alojar el famoso telescopio.

El ROM ofrece interesantes visitas a sus instalaciones. Además de la réplica exacta del telescopio de Herschel, conserva una importante biblioteca científica, un péndulo de Foucault, una colección de relojes antiguos de alta precisión y otros interesantes objetos científicos. Durante muchos años, desde el Observatorio Astronómico y a través de un cable eléctrico se enviaba la señal que accionaba el mecanismo del reloj de la Puerta del Sol que daba la hora del meridiano de Greenwich, la hora solar de España. 

William Herschel

El constructor del telescopio de 25 pies, el músico y astrónomo William Herschel (Friedrich Wilhelm Herschel), nació en Hannover (Alemania) el 15 de noviembre de 1738, pero la mayor parte de su vida residió en Inglaterra y allí desarrolló su carrera de astrónomo. Estudio música y tuvo éxito en diversas orquestas. Fue compositor, profesor y organista, y en sus ratos libres estudiaba matemáticas, filosofía y lenguas. A los 35 años comenzó a interesarse por la astronomía.   

Hacia 1773, construyó un telescopio y comenzó su investigación del Universo. Herschel descubrió que las estrellas binarias se mueven una alrededor de la otra con un centro común. El 13 de marzo de 1781, con un telescopio de 18 centímetros de apertura, descubrió el planeta Urano, al que llamó inicialmente ‘Georgium Sidus’ (el astro de Jorge, en honor al rey Jorge III). Obtuvo fama mundial y el rey le nombró caballero de la Corte y Astrónomo del rey, con un salario anual de 200 libras que le permitió dedicarse por completo a la astronomía.

Su mayor trabajo, a lo largo de 20 años, fue el estudio de la estructura de la Vía Láctea, con importantes descubrimientos. También realizó grandes hallazgos relacionados con el Sol y descubrió las dos lunas de Urano y dos de Saturno. 

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