martes, 25 de abril de 2017

Palacio de Cristal, 130 años en el Retiro

Vista del edificio y el lago con su surtidor de agua, rodeados de grandes árboles.
Palacio de Cristal, Parque del Retiro. Foto: S. Castaño.
El mejor ejemplo de la arquitectura del hierro en Madrid, el Palacio de Cristal del Parque del Retiro, se levantó en sólo cinco meses, a imagen de los pabellones invernadero surgidos en Europa a partir de la primera Exposición Universal, celebrada en Londres de 1851. 

En el Madrid de finales del siglo XIX el uso del hierro en edificios públicos y privados era un signo de modernidad, desplegado a gran escala en las cubiertas y otras estructuras de las estaciones de ferrocarril. En este contexto, la celebración en Madrid de la Exposición de las Islas Filipinas de 1887 fue ocasión para el lucimiento, levantando un edificio considerado la joya de la arquitectura del hierro en España. Su finalidad, servir de invernadero de las plantas y flores llegadas desde aquellas islas, que con Cuba y Puerto Rico eran las principales colonias que le quedaban a España.

El arquitecto Ricardo Velázquez Bosco diseñó este pabellón invernadero (o pabellón estufa), construido mediante la prefabricación de las piezas estructurales de fundición, realizadas en Bilbao, de acuerdo con los cálculos realizados por el ingeniero Alberto de Palacio. De su ensamblaje se ocupó el constructor en hierro más importante del momento, Bernardo Asins.

 
Vista lateral en la que destacan el pórtico, las finas arquerías y los azulejos decorados.
Arquerías y azulejos decorados. Foto: S.C.

Las bóvedas del edificio, sostenidas por esbeltas columnas y finas arquerías, confluyen en una cúpula de casi 23 metros de altura. Como excepción al uso del hierro y cristal, el edificio cuenta con algunos elementos clásicos como el pórtico de entrada, formado por grandes columnas de estilo jónico y balaustrada, además de pequeños elementos decorativos en relieve y azulejos decorados por los hermanos Zuloaga en el friso del basamento. Todo ello y la disposición de sus tres naves, con la central elevada sobre las dos laterales, confieren al Palacio de Cristal la imagen de una pequeña catedral de vidrio.

Con 54 metros de largo, 28 de ancho y un área total de 2.500 metros cuadrados fue el pabellón de las flores y plantas llegadas desde Filipinas, incluidas las plantas acuáticas, ubicadas en un pilón. También llegaron tribus indígenas y animales como caimanes y serpientes. Para ubicarlos se instalaron otros pabellones cerca del pabellón invernadero. Frente a él se construyó un lago que sería escenario de la muestra de pequeñas embarcaciones utilizadas por los nativos de aquellas islas.
La gran luminosidad en el interior contribuye a su imagen etérea.
Interior del Palacio de Cristal. Foto: S.C.

 

La Exposición fue inaugurada en el Palacio de Cristal en el mes de junio de 1887, por la reina regente María Cristina, viuda de Alfonso XII, hace casi 130 años.

La idea inicial era levantar el Palacio de Cristal como edificio temporal, que después se desmontaría y sería enviado a Manila, para acoger allí una exposición que promocionara productos españoles e impulsar así  el comercio con las Islas Filipinas. Finalmente, el edificio permaneció en el Parque del Retiro, primero como almacén de diversos enseres y luego como lugar de exposiciones.

Casi 50 años después, en mayo de 1936, este edificio fue escenario de la toma de posesión de Manuel Azaña como presidente de la II República.

Cuatro años antes de la construcción del Palacio de Cristal, Velázquez Bosco había levantado, para la Exposición Nacional de Minería, en el mismo parque, el Palacio de la Minería, hoy Palacio de Velázquez, por el nombre del arquitecto. Es también un ejemplo singular de la arquitectura del hierro, combinado con ladrillo y azulejos decorativos en sus muros.

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