martes, 10 de diciembre de 2013

Teatro Real, la Ópera de Madrid


La fachada principal del edificio, en la plaza de Oriente, de tres plantas y estilo neoclásico.
Teatro Real. Fachada desde la Plaza de Oriente.
Foto: Fernando Chorro
Hasta 320 reales por butaca se pagaron el día de la inauguración del Teatro Real, cuando el precio de la entrada era de 24 reales. Fue el 19 de noviembre de 1850 y se representaba la ópera La favorita, de Gaetano Donizetti. Ese día era el santo de la reina Isabel II, quien inauguró el teatro por la noche, 32 años después de iniciarse su construcción.

Por su parte, El Teatro Real pagó a la compañía, en la que actuaba la célebre contralto Marietta Alboni, una cifra descomunal para la época, 10.000 reales por función. La favorita se había estrenado diez años antes en la Ópera de París.

La construcción del Teatro Real pasó por muchas vicisitudes. Se levantó muy cerca del lugar que había ocupado el viejo Teatro de los Caños del Peral, en la plaza del mismo nombre, hoy plaza de Isabel II (Ópera). En aquel viejo teatro se reunieron las Cortes Españolas a la vuelta de Cádiz, en 1814, tras la Guerra de la Independencia. Aquel edificio, inaugurado en 1738, fue derribado por su estado ruinoso en 1818, durante el reinado de Fernando VII.

Ese mismo año, por encargo del rey, el arquitecto Antonio López Aguado proyectó el Teatro Real y se iniciaron las obras, en parte para paliar la falta de teatros en Madrid en ese momento. Tras la muerte del arquitecto se hizo cargo de su construcción, en 1831, el arquitecto Custodio Moreno. Siete años después y durante trece años se suspendieron los trabajos por problemas económicos, agravados por encontrase las obras sobre varios cursos de aguas subterráneas.

Finalmente, tras una inversión de 42 millones de pesetas, el Teatro Real pudo inaugurarse en 1850. En aquellos momentos sólo estaba terminada la fachada frente al Palacio Real, en la plaza de Oriente, obra de Joaquín de la Concha, que la decoró con estatuas de dioses griegos y musas. Era, probablemente, el teatro más caro del mundo. Con capacidad para 2.000 personas y el mayor escenario de Europa, resultó un lujoso edificio, aunque siempre inacabado, y con unos cimientos cuya profundidad es de seis plantas.

Teatro Real desde la Plaza de Isabel II.
Foto: F. Chorro
En los años previos a la guerra civil el edificio estaba en mal estado y fue convertido en polvorín. Más tarde se realizaron obras de restauración, a cargo del arquitecto José Manuel González-Valcárcel, siendo reinaugurado en 1966.
 
Teatro de la ópera

La última gran reforma se realizó entre 1991 y 1997 bajo la dirección de Francisco Rodríguez Partearroyo y González-Valcárcel, que falleció en 1992 a causa de un infarto en el propio teatro durante una visita de periodistas. Su hijo y miembro de su equipo, Jaime González-Valcárcel, continuó su labor en la maquinaria escénica.

Con esta reforma, que costó 20.000 millones de pesetas, el Teatro Real, teatro de la ópera de Madrid, fue dotado de camerinos colectivos para 324 personas, once camerinos individuales, salas de conferencias, zona de exposiciones, salas de ensayo y casi 3.500 m2 de talleres y almacenes. Su aforo actual es de 1.750 espectadores, dispone de 28 palcos y palco real de doble altura. El estreno absoluto se realizó con la ópera Divinas palabras, de Antón García Abril, protagonizada por el tenor Plácido Domingo. Unos días después, la mezzosoprano Teresa Berganza abrió en el mismo escenario un ciclo de recitales líricos.
El Teatro Real aparece mencionado en algunas de las mejores obras de Benito Pérez Galdós, como en La desheredada, Fortunata y Jacinta o Torquemada en el Purgatorio, especialmente la zona del paraíso, también llamada ‘gallinero’.

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