domingo, 9 de julio de 2017

Calle Princesa, orígenes del barrio de Argüelles

La ancha y señorial calle, en su tramo cercano a la plaza de España está flanqueada por grandes árboles.
Calle Princesa. Foto: S.C.
La calle de la Princesa, entre los barrios de Rosales y Argüelles, tiene su origen en el antiguo camino de San Bernardino, que conducía al convento del mismo nombre  saliendo de la ciudad por el portillo de San Bernardino. Se cerraba este portillo de las tapias madrileñas a las ocho de la tarde y estaba situado en la calle de la Princesa a la altura de la calle Alberto Aguilera, antes paseo de los Areneros. A un lado del antiguo camino estaban, en el siglo XVII, el palacio y jardines del conde duque de Olivares, en el lugar ocupado más tarde por el cuartel del Conde Duque, hoy centro cultural, y por el palacio de Liria, en el inicio de la calle Princesa. Por este motivo, antes de su nombre actual tuvo en de Duque de Liria.

Se empezó a llamar calle de la Princesa en 1865, en honor de la hija primogénita de Isabel II, Isabel de Borbón y Borbón, a quien los madrileños apodaron cariñosamente ‘La Chata'. Es en esta época cuando se decidió urbanizar el terreno entre la Montaña del Príncipe Pío y la calle de la Princesa, al final del reinado de Isabel II, trazando calles en paralelo a la calle de la Princesa. El crecimiento de la ciudad por ese lado coincidió con el desarrollo del Ensanche de Madrid al otro extremo de la ciudad, el barrio de Salamanca.

Poco después, al otro lado de la calle Princesa, se inició la construcción del barrio de Pozas, llamado así por su promotor, Ángel Pozas. El pequeño barrio de Pozas se proyectó como barrio obrero, con una veintena de edificios de viviendas económicas que ocupaban el terreno donde hoy se encuentra el edificio del Corte Inglés y sus alrededores. Fue el origen del barrio de Vallehermoso, al que luego se llamó Argüelles, nombre que se extendió a toda el área a uno y otro lado de la calle Princesa, con un vecindario de clase media y alta. Los nuevos barrios surgidos a las afueras de la ciudad quedaron pronto comunicados por los primeros tranvías de Madrid, que se pusieron en circulación a partir de 1871.

 
La calle Princesa, prolongación de la Gran Vía, es una de las más transitadas por vehículos.
La calle de la Princesa hacia Moncloa. Foto: S.C.

Enfrente del centro comercial mencionado se encuentra la iglesia del Buen Suceso, donde antes existió otra del mismo nombre que se había inaugurado en 1867, sucesora a su vez de la antigua iglesia y hospital que estuvo en el vértice de las calles Alcalá y Carrera de San Jerónimo, hasta la reforma de la Puerta del Sol a mediados del siglo XIX. Como gran parte de este barrio, resultó destruida por los bombardeos durante la guerra civil. En 1982 se inauguró el templo actual, en la esquina de las calles Princesa y Buen Suceso. En la otra esquina, en el número 45, se alza un curioso edificio de viviendas de finales del XIX con vidriera circular.

Al final de la calle princesa se edificó, en los años 40 y principios de los 50 del pasado siglo la sede del Ministerio del Aire, hoy Cuartel General del Ejército del Aire. Por su arquitectura de estilo herreriano, a semejanza del  monasterio del Escorial, era conocido entre los madrileños como ‘Monasterio del Aire’. En este lugar estuvo anteriormente la cárcel Modelo, que quedó también quedó en ruinas por la guerra civil.

En la misma década y a pocos metros de la plaza de España se construyó la fuente de los Afligidos, un conjunto monumental que comunica la calle Princesa con la plaza de Cristino Martos a través de una doble escalinata. Se encuentra frente a la conocida plaza de los Cubos, llamada así por su escultura a base de estas figuras geométricas, obra de Gustavo Torner, aunque su nombre oficial es plaza de Emilio Jiménez Millas.

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