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02 junio, 2013

Puerta del Sol, curiosidades de la ciudad viva

Puerta del Sol con el oso y el madroño en primer plano y la sede de la Comunidad al fondo
Puerta del Sol, vista desde el Oso y el Madroño. Foto: S.C
Son numerosos los acontecimientos y personajes históricos ligados a la Puerta del Sol. En 1561, cuando Madrid se convierte en capital del Estado, trasladándose la Corte desde Toledo, era un lugar de mala fama en un extremo de la Villa. Sin embargo, Madrid estrenó el siglo XVIII con la entrada triunfal de Felipe V en esta plaza para instaurar la dinastía Borbón en España. 

En 1808 fue escenario de uno de los focos de resistencia más heroicos de los madrileños frente a las tropas de Napoleón. Una placa en la fachada de la Casa de Correos, sede de la Comunidad de Madrid, conmemora aquella hazaña del Dos de Mayo.

En Sol fue muy famoso el café de Levante, decorado por el pintor Alenza, cliente habitual junto con Goya. Más tarde fue asiduo parroquiano y contertulio Rubén Darío, y en el siglo XX, Arniches y el torero Vicente Pastor. En los alrededores de esta plaza eran numerosos este tipo de establecimientos, varios de ellos famosos por ser escenario de tertulias artísticas, literarias o políticas, como Lorencini, San Sebastián, La Cruz de Malta, Pombo y La Fontana de Oro, que dio nombre a la primera novela de Galdós.

En 1912, frente al escaparate de la librería San Martín murió asesinado el presidente del Gobierno José Canalejas. Sobre este el edificio y durante 80 años brilló el gran anuncio del vino jerezano Tío Pepe, hasta que en 2012 fue retirado por obras de remodelación del inmueble. El luminoso volvió a instalarse en 2014, pero en el número 11, frente a la sede de la Comunidad de Madrid. En el número 1 de la plaza se fundó, en 1919, la tienda de corbatas más antigua del mundo, la segunda se instaló poco después en Nueva York.  El primer anuncio publicitario se colocó en el escaparate de un dentista, en 1873. Se trataba de un canario artificial que cantaba, por lo que congregaba a muchos curiosos.
 
Un 'patio' con reloj
Vista lateral. En primer término bicicletas de alquiler, en el centro el Oso y el Madroño y al fondo el edificio de la Comunidad de Madrid.
Puerta del Sol. Foto: A. Castaño


La plaza ha conocido numerosas restauraciones. En 1854 se iniciaron los proyectos que dieron paso a la histórica reforma y ampliación de la Puerta del Sol, cuyas obras terminaron en 1862, dando a este enclave su imagen actual. Anteriormente, en esta plaza existieron tres templos: la iglesia del Hospital del Buen Suceso, el convento de los Mínimos de la Victoria y el convento e iglesia de San Felipe el Real, en cuyo entorno estaba el más famoso de los mentideros de la Villa.

El cronista madrileño Mesonero Romanos escribió que por entonces era Sol el centro de comunicaciones de la ciudad "punto céntrico de la estrella de calles que forman el casco de la Villa" y declaraba urgentísima su ampliación y la correcta alienación de las calles que en ella desembocaban, como Arenal, del Carmen o Preciados.

Todas las casas se construyeron con igual fachada y pertenecieron a Manzanedo, financiero del siglo XIX, duque de Santoña, que se dedicó a las inversiones en vivienda en esta zona, por eso llamaba a la Puerta del Sol “el patio de mi casa”. Desde aquella época, la mayoría de los alcaldes han querido dejar su nombre ligado a este espacio, a través de reformas grandes o pequeñas que en ocasiones han levantado polémicas. A partir de 1986 las reformas más significativas han sido la instalación de farolas modernas, la colocación de una réplica de la famosa estatua conocida como 'La Mariblanca', el desplazamiento a un lado u otro monumento del Oso y el Madroño, la ampliación de aceras, el embellecimiento de edificios, la restricción del tráfico de vehículos, la construcción de una fuente circular, la colocación de la estatua de Carlos III o el intercambiador de transportes, con una entrada vanguardista.

El edificio más importante es la Casa de Correos. Fue construida entre 1766 y 1768 por el arquitecto francés Jaime Marquet. En el centro de la fachada se puso el reloj que había en la iglesia del Buen Suceso, hasta que el famoso relojero Losada regaló el actual, que se alza sobre el edificio y cuyas campanadas de fin de año son un gran acontecimiento.

La Puerta del Sol, centro del Madrid histórico y meollo de la actividad social madrileña, debe su nombre a una antigua edificación de carácter defensivo. Los madrileños, afines a la rebelión de los Comuneros de 1520, construyeron en este enclave una fortificación cuya puerta tenía un arco en el que se veía una representación del sol. Otra versión afirma que el nombre de esta plaza deriva de una puerta que allí existía con la representación solar y que en 1520, por necesidades defensivas, fue convertida en fortaleza. Esta puerta-fortaleza fue derribada en 1570 para ampliar lo que entonces era la salida oriental de la Villa. 


29 mayo, 2013

Plaza de España, puerta de los Madriles

Vista aérea de la plaza con sus rascacielos y el entorno urbano.
Vista aérea de Plaza de España. Foto: S. Castaño.
La Plaza de España es llamada así desde principios del siglo XX y anteriormente era conocida como plaza de San Marcial, entre la calle Leganitos y la de Bailén. El lugar que hoy ocupa esta plaza era conocido antiguamente como el prado de Leganitos. Era un paraje era muy frecuentado durante las noches de verano por los madrileños,  para tomar el fresco cerca de la fuente de Leganitos, citada por Cervantes en Don Quijote de la Mancha.

Cuando Felipe II trasladó la Corte a Madrid, en 1561, la plaza y alrededores era un campo de cultivo regado por el arroyo Leganitos. En tiempos de Carlos III se construyó en este prado el convento de San Gil, popularmente conocido como 'de los Gilitos', más tarde convertido en cuartel.

Rodeado de olivos y frente a un estanque, en el gran monumento a Cervantes destacan las figuras del escritor sentado a media altura y a sus pies don Quijote y Sancho Panza cabalgando.
Plaza de España y monumento a Cervantes. Foto:S.C.
En 1896 se promulgó la Ley del Suelo, que permitía al Ministerio de la Guerra la demolición del cuartel de san Gil y la venta de su solar, que pensaban dividir en manzanas para dar salida a las calles Mendizábal y Martín de los Heros, pero por falta de locales para la tropa no se llevó a cabo hasta 1908.

El proyecto de 1909 de ampliación de la plaza incluía un gran hotel, salida al Metropolitano del Norte, apertura por Ferraz con perspectiva hacia la plaza de Oriente, y en el otro extremo el monumento a Cervantes y la Gran Vía. El proyecto se aprobó en 1911 y suponía la expropiación de varios edificios, pero hasta bastantes años después no adquirió su aspecto actual. Mientras, aquel descampado se utilizó para celebrar la verbena de Santiago, que antes se hacía en la plaza de Oriente.

Monumento a Cervantes

En la esquina con Ferraz se levantó, desde 1909 a 1914, un edificio modernista y original, obra del arquitecto italiano Daverio, que tuvo que ocultar su identidad porque legalmente no podía trabajar en España. En alguna ocasión, las dueñas del edificio utilizaron en los documentos el nombre de Federico Arias como arquitecto.

En 1915 se convocó concurso de anteproyectos para levantar el monumento a Cervantes. Se presentaron 53 bocetos, resultando ganador el de Rafael Martínez Zapatero y Lorenzo Coullant Valera, aunque el monumento no se comenzó hasta 1928, con la colaboración de Pedro Muguruza. La plaza se convirtió en jardín en 1918, dejando de ser un descampado, y en 1941 quedó conectada por el Metro con Argüelles, Embajadores y Legazpi.

Edificio España y Torre de Madrid 

Fue en 1953 cuando se terminó en esta plaza el Edificio España, obra de  los hermanos Otamendi Machimbarrena, de 111 metros en 28 plantas. Fue el edificio más llamativo de la capital hasta que los mismos constructores terminaron en 1957 la Torre de Madrid, con 120 metros.
 

A finales de los años 60 y principios de los 70 del siglo XX, el movimiento comercial y el abundante tráfico en esta zona obligaron a construir un aparcamiento subterráneo bajo la plaza, además de dos scalextrics. En 1969 se reformaron las fuentes y jardines de la plaza de España. Hoy día continúa siendo un importante eje de comunicaciones entre el Madrid viejo y moderno y una zona de importancia comercial y financiera.