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26 noviembre, 2013

Torres Kio, Puerta de Europa en plaza de Castilla

Las dos torres, revestidas de cristal oscuro. En primer plano el monumento a Calvo Sotelo y el obelisco de Calatrava.
Torres Kio o Puerta de Europa, en plaza Castilla
Las Torres Kio, como popularmente se conoce a los dos primeros rascacielos inclinados del mundo, deben este sobrenombre al financiador de su construcción, la oficina del estado de Kuwait  para inversiones en Europa (Kuwait Investment Office), que tiene su sede en Londres. Las torres Puerta de Europa, su nombre oficial, se alzan en la plaza de Castilla, importante núcleo de comunicaciones del Madrid financiero, en el paseo de la Castellana. 
Estos dos edificios emblemáticos del Madrid moderno se construyeron entre 1989 y 1996, según el diseño de los arquitectos estadounidenses Philip Johnson y John Burgee. Fueron sin duda el proyecto arquitectónico más polémico de los años 90. Las dificultades financieras por las que atravesó el grupo KIO dieron al traste con el establecimiento allí de su sede. El grupo kuwaití cortó sus relaciones comerciales con España tras el fraude multimillonario de quien fue su hombre de confianza en el país, el financiero Javier de la Rosa, que fue condenado a más de 20 años de cárcel. Las torres permanecieron durante mucho tiempo sin actividad y con su estructura a medio terminar. 

Arquitectura innovadora
Las Torres Kio llaman la atención tanto por sus 114 metros en 26 plantas, como por su desafío a las leyes gravitatorias. Se idearon de un modo que obligó a los arquitectos a replantearse todos los detalles constructivos, desde los huecos de las ventanas, que nunca podrían ser abatibles, hasta las conexiones más elementales entre la estructura y su cerramiento.
El lugar ideal para ser apreciadas en su totalidad es el propio paseo de la Castellana, ya que la tensión que provoca en el espectador la falta de verticalidad queda compensada por una exacta simetría. Su inclinación de 15 grados de alzado se consiguió a través de una estructura de acero completada con aluminio. El revestimiento exterior es de cristal reflectante de color negro.
La construcción de las torres formó parte de un plan urbanístico de la Plaza de Castilla que incluyó un intercambiador de transportes subterráneo. Una de las torres fue adquirida por Caja Madrid (Bankia) y la otra por Realia. Como curiosidad, las Torres Kio sirvieron de escenario para la película El día de la bestia, del director bilbaíno Alex de la Iglesia. En ellas se rodó el desenlace de la película.
Entre 2008 y  2009 se instaló en el centro de la plaza, frente a las torres, una columna o poste de 93 metros de altura y 572 toneladas de peso, formada por placas metálicas doradas, diseñada por el arquitecto Santiago Calatrava. Unos metros más atrás, sobre la boca del túnel subterráneo que atraviesa la plaza, se encuentra el monumento en piedra a José Calvo Sotelo, político asesinado en 1936. Este monumento, según proyecto del escultor Carlos Ferreira y del arquitecto Manuel Manzano Monís, se inauguró en 1960 en el centro de la plaza de Castilla, aunque fue trasladado a su ubicación actual en 1992, durante la remodelación de este lugar.

02 agosto, 2013

Cuartel de Conde Duque y Pedro Ribera

Fachada sobria y rojiza del antiguo Cuartel de Conde Duque
Cuartel de Conde Duque. Foto: J.L. de Diego
El cuartel de Conde Duque se debe al arquitecto Pedro de Ribera y se edificó entre los años 1720 y 1754 como sede del regimiento de Guardia de Corps, un cuerpo especial encargado de escoltar a los reyes y custodiar el Palacio Real. El hoy centro cultural Conde Duque es un edificio austero con una espléndida fachada churrigueresca. Alberga la Hemeroteca Municipal, el Archivo de la Villa, la Biblioteca Municipal y varias salas de exposiciones. En verano, sus grandes patios sirven como escenarios de conciertos y otras actividades artísticas.


Respecto al nombre de este edificio de la calle Conde Duque, muy cerca de la plaza de España, hay varias versiones. La más próxima en el tiempo señala que el nombre se refiere al tercer duque de Berwick y Liria, conde de Lemos (1718-1785), descendiente de los reyes de Inglaterra y casado con una hija del duque de Alba. Otra es la atribuida al escritor Mesonero Romanos (siglo XIX), primer cronista oficial de la Villa, que indica que se refiere al que fuera Conde-Duque de Olivares, valido del rey Felipe IV, al que nos vamos a referir.
Pedro Ribera 
El arquitecto Pedro Ribera, responsable de la construcción del cuartel, nació en Madrid en 1683. Fue discípulo de Ardemans, de quien heredó el cargo de arquitecto mayor del Ayuntamiento de Madrid. Entre sus primeras obras se encuentra la iglesia de la Virgen del Puerto, realizada en 1718 por encargo del marqués de Vadillo, que fue alcaldede Madrid. También de esa época son el Puente de Toledo sobre el río Manzanares, la Iglesia de Montserrat, el actual Museo Municipal de Madrid (calle Fuencarral, 78, antiguo Hospicio de San Fernando) y la Iglesia de San Cayetano. En Salamanca, realizó la torre de la catedral nueva en 1733.
A él se debe también la magnífica Fuente de la Fama, ubicada en los Jardines del Arquitecto Ribera (junto al Museo de Historia de Madrid) y otras obras para embellecer la Villa de Madrid. Pedro Ribera murió en 1742.
El conde-duque de Olivares 
Retrato del conde-duque de Olivares, pintado por Velázque en 1638 y conservado en el Museo del Hermitage
Conde-duque de Olivares, óleo de Diego
Velázquez, 1638. Museo del Hermitage
Gaspar Guzmán y Pimentel, conde-duque de Olivares, es un personaje clave de historia de España. Fue el valido de Felipe IV, el favorito, una especie de primer ministro. Nació en Roma el 6 de enero de 1587 y fue el tercero de los hijos de una familia aristocrática. Sus primeros años los pasó entre Roma, Sicilia y Nápoles preparándose para la carrera eclesiástica. Sin embargo, la muerte de uno de sus hermanos mayores trastocó estos planes y en 1601 su padre le envió a estudiar a la Universidad de Salamanca.
En 1607 de casó con Inés de Zúñiga y Monterrey, dama de la reina Margarita, y tuvo una hija, la marquesa de Elche, que murió en 1626. Se sabe también de un hijo bastardo, Julianillo, que luego sería reconocido como Felipe de Guzmán y Gaspar de Tebes.

Olivares era un hombre de gran ambición y con influencia sobre el príncipe heredero, el futuro Felipe IV, por lo que resultaba incómodo para el duque de Lerma, valido de Felipe III, que le ofreció la embajada de Roma, pero Olivares la rechazó. El de Lerma intentó varias veces alejarle de la corte, pero no lo consiguió.
El gobierno de Olivares se inició el mismo día que Felipe IV subió al trono. Como valido, lo primero que hizo fue separar a Lerma y Uceda del gobierno y ordenar la muerte de Rodrigo Calderón, hombre de confianza del duque de Lerma. Al conde-duque también se le relacionó unos años después con la muerte del conde de Villamediana, otro destacado personaje de la corte.
Algunas reformas promovidas por el conde-duque le concedieron el favor del pueblo, pero en política exterior su carrera fue un desastre para España. Por su soberbia y ansia de poder se malogró el matrimonio de la infanta María con el príncipe de Gales, que había viajada de incógnito a España, y se ganó la enemistad de Inglaterra. También se enfrentó a Francia y a Richelieu, pero su mayor error, según los historiadores, fue reanudar la guerra con Holanda, complicando a España en la Guerra de los Treinta Años. La Paz de Westfalia fue una catástrofe para los intereses españoles.
En 1640, enfermo y hundido por sus fracasos políticos quiso abandonar la corte, pero Felipe IV no se lo permitió. Tres años después, el rey despidió a Olivares, que se refugió en el pueblo madrileño de Loeches. Los grandes de España redactaron un pliego de cargos y se lo entregaron al rey, que ordenó el destierro del Olivares en Toro (Zamora), aunque permitió que su mujer permaneciese en la corte.

En 1644, la Inquisición abrió un proceso contra el que fuera todopoderoso valido del rey. Murió un año después y fue enterrado en Loeches ante la indiferencia general.

03 junio, 2013

Plaza de la Cibeles, el cogollo oficial

Vista parcial de la Plaza de la Cibeles. A la derecha el Palacio de Comunicaciones, sede del Ayuntamiento. A la izquierda el Palacio de Linares, sede de la Casa de América.
Plaza de la Cibeles. Foto: SCB
La plaza de la Cibeles debe su nombre a la Fuente de Cibeles ubicada en su centro, un conjunto escultórico que representa a esta diosa mitológica, esposa de Saturno, madre de Júpiter y diosa de la Tierra a quien todos los animales salvajes obedecían. La Fuente de Cibeles fue labrada en 1781-82, en tiempos del rey Carlos III, por los escultores Roberto Michel y Francisco Gutiérrez, según diseño de Ventura Rodríguez, quien también dibujó la Fuente de Neptuno.

La Fuente de Cibeles es, junto con la Puerta de Alcalá y el Oso y el Madroño, símbolo de Madrid. Su primera ubicación fue un lateral de la plaza que da al paseo de Recoletos, mirando hacia el paseo del Prado. En el siglo XIX se le añadieron a los lados un grifo o dragón y un oso de cuyas bocas manaba un chorro de agua que recogían más fácilmente los aguadores para suministrar el líquido a personas y caballerías, por ello también tiene un caño en la parte trasera. 

La Cibeles. Foto: F. Chorro.
En 1894, siendo alcalde de Madrid el conde Romanones, la escultura fue trasladada a su ubicación actual, se le retiraron el dragón y el oso y se le añadieron figuras de niños con jarrón del que sale el agua, obra de Ángel Trilles y Antonio Pereda. Además, el conjunto se elevó sobre el estanque que la rodea. Por este motivo, los madrileños de entonces decían: "Romanones le ha puesto piso a Cibeles y han tenido descendencia".

Principales edificios

A la plaza de la Cibeles se asoman cuatro edificios emblemáticos, puntos de referencia histórica para los madrileños y auténticas obras de arte de la arquitectura: el Palacio de Linares, el Palacio de Buenavista (Cuartel General del Ejército), el Banco de España y el Palacio de Comunicaciones, convertido en sede del Ayuntamiento de Madrid en 2007, siendo alcalde Alberto Ruiz-Gallardón.

Foto del Banco de España y la calle Alcalá, al fondo la plaza de Cibeles y el Ayuntamiento.
Banco de España, Fachada de calle Alcalá. Foto: F. Chorro
El palacio de Linares, de influencia francesa, fue construido en 1873 por Carlos Colubí y Manuel Aníbal Álvarez para residencia de José de Murga, marqués de Linares. Pasó luego a ser propiedad de la Compañía Transatlántica y de la Confederación Española de Cajas de Ahorros. En 1988 fue comprado por el Ayuntamiento por 3.200 millones de pesetas al empresario Emiliano Revilla. Un año después comenzaron las obras para su rehabilitación como sede de la Casa de América, siendo muy famoso entonces por los supuestos fantasmas que allí moraban y que llevaron a estudiosos del tema a realizar audiofonías en su interior.

A su lado se encuentra el Palacio de Comunicaciones, que fue construido en 1905 por los arquitectos Palacios y Otamendi. Fue levantado a la entrada de los antiguos jardines del Buen Retiro y bautizado por los madrileños como 'Nuestra Señora de las Comunicaciones', por su apariencia de catedral, con fachada en piedra blanca y su gran torre central. Enfrente de este edificio de 12.607 metros cuadrados se encuentra el Banco de España, edificado entre 1884 y 1891 por Eduardo Adaro. Este edificio se asienta sobre el antiguo palacio del marqués de Alcañices y sobre la iglesia de san Fermín de los Navarros, que fueron derribados en 1884 para poder construir el Banco de España.

Ocupa también un lugar destacado en la plaza de la Cibeles el palacio de Buenavista, prototipo de edificio palaciego de la segunda mitad del XVIII. Fue construido por Juan Pedro Arnal en 1777, sobre los terrenos de Buenavista, adquiridos en 1769 por el duque de Alba. Fue su nieta María Teresa Cayetana de Silva quien proyectó el palacio, pero murió antes de que éste estuviese terminado. Más tarde fue ampliado y a partir de 1847 fue sede el Ministerio de la Guerra. Hoy día es el Cuartel General del Ejército.