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15 mayo, 2015

La romería en la pradera de San Isidro

A a un lado del pozo, el santo ofrece un rosario al niño recién rescatado, que está sentado en el brocal rodeado de mujeres.
Milagro del Pozo (A.Cano). M. del Prado.
Casi 100 años antes de ser canonizado, San Isidro, el patrón de Madrid, ya tenía ermita y miles de fieles por los milagros que se le atribuían. Los madrileños le consideraban un santo ya en vida en el siglo XII. San Isidro Labrador fue canonizado en 1622, cuando ya era una tradición la peregrinación hasta la ermita y la fuente a cuyas aguas se atribuyen propiedades curativas. La ermita del santo se construyó en 1528, a instancias de la reina Isabel de Portugal, esposa del emperador Carlos V, cuyo hijo, el futuro rey Felipe II, se curó de unas fiebres gracias al agua de la fuente. Según la tradición, el santo hizo brotar aquella fuente para calmar la sed de Iván Vargas, dueño de las tierras que él labraba. Unos 200 años después, en 1725, la ermita fue reconstruida por Baltasar de Zúñiga, marques de Valero. 

Con motivo de la canonización del patrón de Madrid, la ciudad se engalanó y hubo grandes festejos en la plaza Mayor y una gran procesión por la calles, según dejó escrito Lope de Vega. En aquel acontecimiento se instituyó el día 15 de mayo para celebrar la romería hasta la ermita, que se convirtió en la más famosa de Madrid, popularizándose las fiestas y tradiciones de San Isidro.
 

Durante siglos los madrileños llegaban hasta la ermita pasando por la puerta de Toledo o la puerta de Segovia y cruzando sus respectivos puentes sobre el río Manzanares. En la pradera (hoy parque de San Isidro) se mezclaba gente de todo tipo, allí acudían vendedores de botijos y figuritas de barro con la imagen del santo, vendedores de licores, de rosquillas, churros y buñuelos que se elaboraban en la misma pradera. Había también puestos de higos pasos, torraos o tostones y otros frutos secos. No faltaban bandas de música, fuegos artificiales, diversiones infantiles y bailes, además de otras ‘atracciones’ afortunadamente desaparecidas.
 

En esta iglesia de fachada de granito destacan sus dos torres con cúpulas.
Colegiata de San Isidro.
Ya a mediados del siglo XIX eran miles las personas que acudían a la fiesta de San Isidro desde otras provincias, porque se disponían trenes baratos para su traslado a Madrid. Hasta la pradera del santo llegaban llenos los tranvías de mulas, gentes a caballo o en carruajes y la mayoría a pie. 

Biografía de San Isidro
 

Respecto a las fechas del nacimiento y muerte del santo existe controversia. Se maneja la fecha de 1082 para su nacimiento, en la madrileña calle del Águila, número 1, y se acepta mayoritariamente el año 1172 como el de su muerte. 

El patrón de Madrid fue enterrado en el cementerio de la iglesia de San Andrés, muy cerca de la casa de Iván Vargas, donde vivió y murió el santo. 40 años después, su cuerpo incorrupto fue trasladado al interior de la iglesia y más tarde a la capilla de San Isidro, que se construyó anexa al templo de San Andrés. Dese allí, en 1769, los restos del santo se trasladaron a la colegiata de San Isidro, antigua catedral de Madrid, en la calle de Toledo, sumándose a esta sepultura definitiva los restos de Santa María de la Cabeza. 

14 mayo, 2014

San Isidro, fiestas y tradiciones del patrón de Madrid

La ermita de San Isidro, de Goya, 1788. Museo del Prado
Si San Isidro, patrón de Madrid, era mozárabe, es decir, un cristiano en territorio musulmán o nació tras la reconquista de la ciudad; si era labrador, pocero o ambas cosas son cuestiones controvertidas. Los historiadores sitúan el nacimiento del santo en el siglo XI, sin concretar fecha. Otros indican el año 1082 para el nacimiento y el 1170 para su muerte. No había en Madrid (o Mayrit) registros civiles y eclesiásticos y las personas no tenían apellidos como hoy los conocemos. Tampoco sabemos si su esposa, María, a la que se venera con el nombre de santa María de la Cabeza era de Madrid o de Torrelaguna, como aseguran algunos. La escasez de datos históricos alimenta interpretaciones y leyendas.

Las diversas historias coinciden en que San Isidro Labrador era un empleado de Iván Vargas, en cuyas tierras y propiedades trabajaba desde joven, y que conocía bien los viajes del agua desde manantiales y acuíferos a través de canales y conductos subterráneos, para el regadío o el consumo humano. También que pertenecía a la comunidad cristiana que vivía en los arrabales de la Villa, en torno a la plaza de San Andrés. 

La Pradera de San Isidro, de Goya, 1788. Museo del Prado.

Según las temporadas, el santo recorría los campos de Garganta de los Montes (donde se encuentra la primera ermita dedicada al santo), de Talamanca o los de la margen derecha del río Manzanares. Según la tradición, se conocen al menos cuatro pozos construidos por San Isidro: el de su casa donde vivió y murió, que estaría en los que hoy es el museo de San Isidro; el de la casa de Iván Vargas, el del edificio de la calle Mayor número 35 (una placa lo recuerda en este inmueble que antes era casa de baños) y el de la ermita de San Isidro.

La construcción de estos pozos está relacionada con la tradición milagrosa de san Isidro, aunque el único documento escrito conocido es el códice de Juan Diácono, del siglo XII, que es un listado de relatos milagrosos atribuidos a San Isidro.

La tradición oral de los milagros

Los milagros atribuidos a San Isidro Labrador por tradición oral se escribieron a partir de su canonización en 1662. Según ésta, su hijo Millán cayó al pozo de su casa y el santo hizo brotar el agua abundantemente hasta que el niño salió a la superficie. En el códice también aparecen otros hechos milagrosos, como hacer brotar una fuente de agua de entre las piedras o la multiplicación de la comida durante una de las comidas de caridad que ofrecía los sábados a los pobres. Uno de los más nombrados es el que narra que Iván Vargas visitó un día sus tierras al otro lado del Manzanares y cuando estaba llegando vio dos yuntas de bueyes arando, pero al llegar sólo vio una, la de san Isidro. Preguntado por la otra yunta, San Isidro afirmó que él pedía ayuda a Dios y el trabajo le cundía. El dueño lo consideró un milagro y le nombró capataz.

 
La tradición y la fe en la fuente de San Isidro hicieron que, muchos años después, la emperatriz Isabel de Portugal, esposa de Carlos V, recogiera agua de la fuente para curar a su hijo de unas fiebres que padecía. El niño, el futuro el rey Felipe II, se recuperó completamente y la emperatriz ordenó levantar la ermita en honor del santo en 1528, en donde hoy está el parque de San Isidro. El edificio actual es de 1725, levantado en el mismo lugar por Baltasar de Zúñiga, marqués de Valero.

La primera sepultura del santo estuvo en el cementerio de la parroquia de San Andrés. El cuerpo incorrupto era venerado por los madrileños hasta que lo prohibió, en el siglo XVI, el gobernador eclesiástico de Toledo alegando que no estaba canonizado.

Fiestas de San Isidro

La fuente de San Isidro está abierta todos los domingos, aunque es el día 15 de mayo, festividad del patrón de Madrid, cuando miles de madrileños acuden en romería o para hacer una comida campestre en la pradera de San Isidro y degustar las famosas rosquillas del santo, que si llevan o no un baño de azúcar se denominandan 'listas' o 'tontas' . Durante muchos años sólo hubo una pequeña verbena que amenizaba las fiestas patronales. 


Fue Enrique Tierno Galván, primer alcalde democrático de Madrid desde 1939, quien revitalizó esta festividad en la década de los 80, destacando los multitudinarios conciertos de pop y rock que se celebraron en distintos parajes de la ciudad, como El Retiro o el Paseo de Camones, hasta que se construyó un recinto abierto para conciertos en la Casa de Campo, el Rockódromo, un gran anfiteatro en el mismo lugar que hoy ocupa el pabellón Madrid Arena. Hoy día, además de la Pradera, son escenarios de verbenas y conciertos la Plaza Mayor y Las Vistillas, también en los días previos y posteriores a la festividad.