martes, 12 de julio de 2016

Debod, el templo egipcio de Madrid

Vista exterior del monumento con sus dos pilonos, en un entorno arbolado.
Templo de Debod. Foto: S.C.
El monumento más antiguo de Madrid, el Templo de Debod, se construyó en Egipto hace 2.200 años y llegó a la capital de España en 1970. Había pasado los últimos 50 años cubierto casi por completo por las aguas del primer embalse de Asuán, de modo que sólo podía ser visitado a orillas del Nilo en verano, al bajar el nivel del agua por su evacuación.

El templo de Debod fue donado por Egipto a España en 1968, por su contribución, junto con otros países, al rescate de los numerosos monumentos y yacimientos que hubieran quedado bajo las aguas para siempre al construirse la nueva presa de Asuán, terminada en 1970, que dio origen al gran lago Nasser, de más de 500 km. de longitud. Egipto necesitaba abastecerse de agua y electricidad, pero no podía ocuparse a la vez de salvar el enorme patrimonio monumental y arqueológico de Nubia, al sur del país. 

El templo egipcio de Madrid fue el primero en ser desmontado, en 1968. Sus bloques de piedra llegaron a la ciudad en 1970, en camiones desde Valencia, su primer destino desde el puerto egipcio de Alejandría. Ese mismo año terminaron las obras de la gigantesca presa de Asuán, diez años después de su inicio. 
En la fachada destacan las cuatro columnas apoyadas sobre muros que flanquean la entrada..
Fachada. Foto: Instituto Arqueológico Municipal.


Como santuario dedicado al dios Amón, al que más tarde se sumó el culto a la diosa Isis, estuvo funcionando hasta la conquista de Nubia por el emperador Justiniano en el siglo VI. El templo quedó abandonando durante doce siglos, hasta que fue ‘redescubierto’ por los primeros viajeros occidentales en el siglo XVIII. Uno ellos, Frederic-Louis Norden, remontando el Nilo en 1737 dibujó el monumento, que conservaba delante de él sus tres pilonos o puertas monumentales, aunque habían desaparecido sus torres laterales, excepto la del segundo pilono. También se conservaba el canal flanqueado por muros que daba acceso al templo desde el río. 


En su origen, el templo estaba delimitado por muros de 75 metros de largo por 54 metros de ancho. Antes de llegar a la fachada principal, los egipcios tenían que cruzar tres patios a los que se accedía a través de los tres pilonos, de los que hoy se conservan dos frente al templo. 


Fue a lo largo del siglo XIX cuando se produjo la mayor destrucción del edificio. Los testimonios indican que desaparecieron, por el robo de sus piedras, la torre del segundo pilono, parte del embarcadero del canal y un buen número de piedras de la base de la fachada, que terminó derrumbándose. Entre 1896 y 1906 el tercer pilono, el más próximo a la fachada, se derrumbó por el mismo motivo. 
El interior es una sucesión de pequeñas estancias cuyos bloques de piedra están decorados con geroglíficos.
Interior. Foto: Instituto Arqueológico Municipal.


El templo de Debod y otros de la zona fueron documentados y reconstruidos por expertos egipcios entre 1907 y 1908, antes de finalizar la construcción de  la primera presa de Asuán que cubrió de agua el monumento durante medio siglo. Luego, la acción del agua provocó la caída del primer pilono, la erosión de los relieves de los muros del templo y la pérdida de las pinturas de paredes y techo de su espacio principal, la capilla de Adijalamani. La fachada que hoy vemos es una reproducción de la original, excepto uno de los capiteles de sus cuatro columnas, y otros dos capiteles en el vestíbulo, que son originales.


Los trabajos de reconstrucción del monumento en Madrid se prolongaron dos años. A su alrededor se creó un pequeño estanque y el entorno se convirtió en un parque. El conjunto fue  inaugurado en 1972, en el mismo lugar que antes había ocupado el histórico Cuartel de la Montaña. El parque que acoge el monumento más antiguo de Madrid es también muy apreciado porque desde él se observan los más bellos atardeceres de la ciudad.