sábado, 27 de diciembre de 2014

Los nombres de las calles de Madrid

El plano de Texeira es un dibujo minucioso en vista aérea del los edificios y calles del Madrid de mediados del siglo XVII.
Vista parcial del Plano de Pedro Texeira, 1656.
En 2015 se cumplen 180 años de la creación del Callejero de Madrid, la relación de nombres de las calles y números de la ciudad, que hoy contiene unas 13.000 calles. Fue en 1835, durante el reinado de Isabel II, cuando se dictaron normas para nombrar, numerar y rotular las calles, plazas y otras vías de Madrid. Se eliminaron nombres repetidos, se estableció que el nombre de cada calle debía ser único y se fijó que la numeración de las casas partiera del punto más próximo a la Puerta del Sol, con los números pares a la derecha y los impares en la izquierda. 

Los nombres de las calles del Madrid histórico son los más conocidos y sus orígenes se remontan en muchos casos al siglo XV. Por entonces, Madrid era una villa fundamentalmente agrícola y sus estrechas calles de tierra no tenían nombre o le ponían el de su iglesia, convento u otro edificio destacado, o las llamaban como a uno de sus vecinos relevantes. En esa época comenzaban a despuntar la artesanía y el comercio, a la vez que se perdían poco a poco oficios relacionados con el campo, como los molineros, pastores o aceiteros. 


Calles de oficios artesanos

Placa formada por nueve azulejos pintados con las figuras de dos curtidores trabajando la piel.
Placa de la calle Ribera del Curtidores.

Los artesanos se instalaban junto a las puertas de acceso a la Villa, ya que los talleres estaban prohibidos dentro de la ciudad. Esto dio origen, muchas veces, a los nombres de las calles. Los esparteros se localizaban en la calle que lleva su nombre y los herradores y arcabuceros en la actual plaza de Herradores. En la calle Mayor, en el tramo entre la plaza de la Villa y la plaza de Herradores se instalaron los plateros, por lo que recibió el nombre de calle Platerías. En la misma zona, en la calle Bordadores, se instalaron las hilanderas y bordadores y a su lado los tintoreros en la calle de los Tintureros, hoy calle Escalinata. Los talleres de curtidores dieron nombre a la calle Ribera de Curtidores, en El Rastro. Los cedaceros, fabricantes de cribas y cedazos, estaban en la calle de su mismo nombre, y los fabricantes de cuchillos, tijeras y espadas en la calle Cuchilleros. Y al lado los latoneros y cobreros de la calle Latoneros y su entorno, donde también había tintoreros, en la calle que hoy lleva su nombre. Junto a la Plaza Mayor estuvieron los boteros, que dieron nombre a su calle, hoy de Felipe III.


En otros casos, los nombres de las calles antiguas tienen que ver con hechos luctuosos acaecidos en el lugar que quedaron en la memoria del pueblo dando nombre a numerosas calles, como las del Bonetillo, Ballesta, Abada, la calle de la Cruz Verde, la de la Cabeza y muchas otras.


Series de nombres


En nuestra época, el enorme número de calles de la capital de España ha dificultado la búsqueda de nombres para las nuevas calles, lo que ha llevado a bautizar grupos de calles utilizando series de nombres. Así, en la zona de Urgel, cerca de la avenida General Ricardos, se encuentra parte de la lista de los reyes godos: Recesvinto, Chindasvinto, Leovigildo, Eurico, Witiza... o una parte de tabla periódica de los elementos químicos en Villaverde: calle Oxígeno, Magnesia, Cobalto, Estaño... Cerca de la avenida Sur del Aeropuerto de Barajas encontramos todos los meses del año en otras tantas calles. 

En la Ciudad de los Ángeles, cerca de la avenida de Andalucía, se encuentra un grupo de calles y avenidas con el nombre de zarzuelas famosas, como La Verbena de la Paloma, La del Soto del Parral, Gigantes y Cabezudos, La del manojo de rosas, El huésped del sevillano, La Alegría de la huerta... Entre Canillejas y Alameda de Osuna hay un conjunto de calles dedicadas a los números: calle Uno, Dos, Tres… hasta calle Once y las avenidas Tercera, Cuarta, Quinta, Sexta… Cerca de la confluencia de las calle Costa Rica y Alfonso XIII están la calle Primera, Tercera, Cuarta…

Otra curiosidad son las calles dedicadas a clubes de futbol. En la zona de Carabanchel se encuentran las calles del Real Madrid, Atlético de Madrid y Real Betis. En el barrio de Vallecas, la calle Rayo Vallecano de Madrid, y en la zona de Fuencarral la calle Athletic. En la zona de Barajas, cerca del aeropuerto, tienen calle la mayoría de los planetas del sistema solar, calles Marte, Júpiter, Venus, Saturno… aunque nuestra plantea no está entre ellos, sino cerca de la calle Méndez Álvaro, donde está la calle Planeta Tierra.


lunes, 8 de diciembre de 2014

Puerta de Alcalá, historia y curiosidades

Construida en granito y de estilo clásico, el monumento destaca por su horizontalidad.
Puerta de Alcalá, esculturas de R. Michel. Foto:Andrea Castaño
La Puerta de Alcalá era una de las cinco entradas principales a Madrid hasta 1869, cuando se derribó la tapia que rodeaba la ciudad y la puerta perdió su función. Hasta entonces, este monumento era el límite de la ciudad por el este, camino de Alcalá de Henares, y tenía unas verjas de hierro que se cerraban a las diez de la noche en invierno y a las once en verano.

El diseño definitivo de la Puerta de Alcalá lo eligió el rey Carlos III en 1769, entre los presentados por el arquitecto Francisco Sabatini que, como José de Hermosilla y Ventura Rodríguez, le mostró varios proyectos. A grandes rasgos, el monumento de Sabatini tiene en el centro tres grandes vanos iguales con arcos de medio punto, y dos más pequeños adintelados en los extremos. Estos cinco accesos están delimitados por diez columnas en un lado, y por pilastras y columnas en el otro, rematando el conjunto un ático sobre el arco central que tiene por ambos lados una lápida de mármol con la inscripción conmemorativa ‘Rege Carolo III…’ en letras de bronce. 


Puerta de Alcalá, esculturas de F. Gutiérrez. Foto: A. Castaño
Los adornos de la Puerta de Alcalá establecen las diferencias entre la fachada que mira a la Plaza de Cibeles y la que da al parque del Retiro. En la primera, el escultor francés afincado en Madrid Roberto Michel realizó las cabezas de león que rematan los arcos, los capiteles de las columnas que flanquean el arco central y de las pilastras que enmarcan los otros arcos, las cornucopias o cuernos de la abundancia en tableros sobre las puertas de los extremos y, en la parte superior, los trofeos militares formados por banderas, armas, corazas y cascos.

En la otra fachada, primera y monumental impresión de quienes llegaban a la Villa y Corte desde Alcalá, Aragón o Cataluña, la ornamentación fue encomendada al escultor abulense Francisco Gutiérrez. Destacan los mascarones rematando los arcos, las guirnaldas sobre las puertas adinteladas y, sobre el arco central, el escudo real, sostenido por la figura de la Fama y de un niño. A sus lados, las figuras de cuatro niños que representan las virtudes cardinales labradas, como las anteriores, en piedra blanca de Colmenar.

Figura de La Justicia. S.C.

La figura del niño de la esquina izquierda representa la Fortaleza y tiene casco, escudo y una lanza en su mano derecha. A su lado, la figura de la Templanza está representada por un niño que tiene en su mano derecha un freno de caballo. Al otro lado del ático está representada la Justicia por la figura de un niño con el brazo izquierdo levantado y la mano cerrada sobre lo que sería una espada o una balanza desaparecida, y en la esquina derecha está la representación de la Prudencia, un niño que se mira en un espejo que levanta por encima de su cabeza. 

Al parecer, la obra no avanzó al ritmo deseado. Siete años después de iniciarse, en agosto de 1777, Sabatini avisó a los contratistas de que tenían un año para terminar la obra y que los gastos por retrasos correrían por su cuenta si era necesario nombrar otros maestros de obra. En septiembre de 1778 se terminó la obra y pronto se convirtió en un símbolo de la ciudad.

La llamaban ‘Puerta Nueva de Alcalá’ ya que la primera Puerta de Alcalá que tuvo Madrid estaba situada un poco más abajo. Hacía 18 años que Carlos III había cruzado aquella puerta para entrar en su ciudad natal procedente de Nápoles. Se levantó en 1599 para recibir a Margarita de Austria, esposa de Felipe III. A Carlos III no le gustó y fue derribada en 1764. El rey aspiraba a otra puerta más triunfal para  conmemorar su reinado, y lo consiguió con la actual Puerta de Alcalá, de casi 20 metros de altura, primera de las grandes puertas de Europa que, en opinión de los historiadores, no tiene comparación en la arquitectura del siglo XVIII en el continente. 

Tras el derribo de la cerca que rodeaba Madrid, casi un siglo después de construida la Puerta de Alcalá, se construyó la plaza de la Independencia, en cuyo centro se ubica el monumento. El nombre de la plaza conmemora la guerra de la Independencia. En la Puerta de Alcalá se mantienen las huellas de metralla del ejército de Napoleón en su ataque a Madrid el 3 de diciembre de 1808.