sábado, 29 de junio de 2013

Jacinto Benavente, Premio Nobel de Literatura

Jacinto Benavente sentado y con un puro, foto de 1923 procedente de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos
J. Benavente. Biblioteca del Congreso de EE.UU (Wikipedia).
El dramaturgo Jacinto Benavente (1866-1954) es uno de los personajes madrileños más aclamados por su gran contribución a la literatura y el teatro contemporáneos. En 1922 obtuvo el Premio Nobel de Literatura y más tarde viajó por América, donde la compañía de María Guerrero, una de las más importantes de España, representó varias de sus obras.

Jacinto Benavente nació en una casa del número 27 de la calle León, donde una placa dedicada así lo indica, y cursó estudios de derecho en la Universidad Complutense de Madrid, aunque a partir de 1885 y tras la muerte de su padre, un conocido pediatra, se dedicó a viajar por Europa y a escribir.

Su primera obra es de 1882, pero se dio a conocer con Cartas de mujeres, obra crítica de 1893, y con la comedia El nido ajeno, estrenada en el Teatro de la Comedia en 1894. Esta última no fue muy bien acogida al ser considerada demasiado crítica, pero supuso una renovación de la escena española. En 1896 obtuvo un gran éxito con la obra Gente conocida, cuyos personajes se autocritican por su cinismo e inmoralidad.

Autor prolífico

Su abundante producción literaria, compuesta por 172 comedias y 15 libros, se caracteriza por el costumbrismo irónico e ingenioso y por el idealismo con influencia modernista. Con sus textos, se aleja de los convencionalismos de la época, creando personajes y situaciones cargados de sentimientos y pasiones, a la vez que critica a los arribistas, a las instituciones feudales y a los ricos. La mayoría de sus obras fueron prohibidas por el régimen franquista.

Benavente fue un autor de moda en su época, especialmente entre la burguesía, a pesar de sus críticas hacia ella. En 1903 estrenó la tragedia La noche del sábado, en la que trata de la decadencia de la sociedad europea; Rosas de Otoño (1905), y la más conocida, Los intereses creados (1907), considerada su obra maestra, en la que aporta una visión escéptica y pesimista del mundo, o el famoso melodrama rural La malquerida (1913). Trabajó como redactor para el periódico El Imparcial entre 1908 y 1912, año en que fue nombrado miembro de la Real Academia Española.

Otras obras de este ilustre madrileño son Señora ama, comedia dramática de tipo rural, Su amante esposa, Aves y pájaros, Lecciones de amor, La melodía del jazz-band y Memorias de un madrileño, además de algunas obras infantiles, como el libro Niños (1917) y la obra de teatro El príncipe que todo lo aprendió en los libros.

En 1950 llegó su obra número 150, Nieves de mayo, y después publicó y estrenó otras como El marido de bronce (1954). Su obra póstuma fue El bufón de Hamlet, obra con la que en 1958 se inauguró en Madrid el Teatro Goya.

Empresario de circo
Monumento a Benavente, El Retiro. S.C

Uno de las facetas menos conocidas de Benavente es su labor, durante una larga temporada, como empresario de un circo con el que estuvo en Rusia. Algunos biógrafos señalan que su interés por el mundo circense se debió a la atracción que sentía por la trapecista ‘la Bella Geraldine’.

Al morir su madre, volvió a viajar a América, con la compañía de Lola Membrives, y estando en Nueva York le llegó la noticia de la concesión del Premio Nobel, en 1922, lo que incrementó su fama, reconocimientos y homenajes: hijo adoptivo de Nueva York, medalla de Oro de Madrid, Premio Mariano de Cavia o la Medalla del Trabajo.

A finales de 1924, el dramaturgo realizó un viaje por Egipto y Tierra santa y a vuelta a Madrid descubrió que el Ayuntamiento, que un año antes le había nombrado hijo predilecto, le había embargado los bienes por el impago de unos impuestos referidos a su faceta empresarial junto con Ricardo Calvo en el Teatro Español, entre 1919 y 1920. Molesto por este hecho, el autor devolvió al Ayuntamiento los reconocimientos que le había otorgado.

El 14 de julio de 1954 murió de repente en la localidad madrileña de Galapagar, donde tenía su residencia de verano y en cuyo cementerio fue enterrado. En Madrid tiene dedicada una plaza, entre la calle Atocha y la Puerta del Sol, así como un monumento en el parque del Retiro.

jueves, 27 de junio de 2013

Gran Vía, historia y curiosidades


La Gran Vía en su primer tramo, desde la confluencia con la calle de Alcalá hasta la Red de San Luis. Al fondo, el edificio Telefónica
La Gran Vía en su primer tramo. Foto: F. Chorro
La historia de la Gran Vía, el lugar más transitado de Madrid, está unida a las grandes obras viarias y urbanísticas de esta capital a principios del siglo XX. Su nombre se debe al ancho de la calle, de 35 metros. Tras varios proyectos fracasados, cuyo origen se remonta a 1862, el 4 de abril de 1910 y en presencia del rey Alfonso XIII comenzaron las obras de reforma más importantes del Madrid antiguo, la Gran Vía.
El proyecto de la Gran Vía trazaba una ambiciosa y moderna calle, al estilo de otras de Europa. Para ello fue necesario que desaparecieran numerosos edificios y calles o que fueran acortadas.

En concreto, el proyecto de construcción de la esta avenida exigió el derribo de unas 300 casas y la expropiación de 33 solares con una extensión total de más de 100.000 metros cuadrados que hubo que nivelar para su urbanización. Además, supuso la desaparición de 14 calles y el recorte del trazado de otras 34 calles, como la calle de san Miguel o la de Jacometrezo. Fue necesario levantar más de 26.000 metros cuadrados de empedrado y adoquinado, más de 9.000 metros de aceras y quitar más de 14.000 metros de cañerías y 274 farolas. El coste total del proyecto fue de casi 29 millones de pesetas.

Su auténtico artífice fue el conde de Peñalver, en su tercer mandato como alcalde Madrid, en los primeros años del siglo XX, sin embargo, las obras de construcción comenzaron cuando el conde llevaba seis meses fuera del cargo, sustituido por José Francos Rodríguez.
Majestuosos edificios se alzan con fachadas de diversos colores.
La Gran Vía, segundo tramo hasta plaza del Callao. Foto: S.C.

Al inaugurarse en 1917 el primer tramo de la Gran Vía (entre la calle Alcalá  y la Red de San Luis), la numeración comenzaba en la Red de San Luis y terminaba en Alcalá, ya que la Red era lo que estaba más cerca de la Puerta del Sol, como punto de referencia. Cuando se construyó el segundo tramo (1917-1922), desde la Red de San Luis hasta la plaza de Callao, hubo que modificar la numeración de todos los portales de la calle, porque desde ese momento la confluencia de Gran Vía con Alcalá, cerca de donde se alza el edificio Metrópolis, era el punto más cercano a la Puerta del Sol.

El tercer tramo, hasta llegar a la plaza de España, se acometió entre 1923 y 1930, conformando el total de la avenida una extensión de 1.306 metros. El encargado de las obras de la Gran Vía fue el banquero francés Martín Albert Silver, aunque desde 1923 las obras las continuó el empresario bilbaíno Ignacio Echevarría Maruri.

La primera casa de la Gran Vía

La primera casa que se terminó de construir en esta céntrica calle de los Madriles se levantó entre 1915 y 1916, en el número 8, esquina con la calle de Víctor Hugo. La última casa construida fue la del número 72, hoy hotel Wellington. Como Gran Vía, primer edificio derribado fue el Teatro Fontalba.

Hubo edificios que sobrevivieron a la creación de la Gran Vía y luego fueron derruidos durante el siglo XX, como la Casa profesa de la Compañía de Jesús y la iglesia de san Francisco de Borja, donde ahora se ubican el cine Lope de Vega y un centro comercial.

Tercer tramo de la Gran Vía, hasta Plaza de España. Foto:S.C.
En esta arteria de Madrid se alzan hoy en día magníficos edificios, algunos profusamente decorados en sus fachadas, como el edificio Metrópolis, de 1911, sobre cuya cúpula se alza la escultura de ‘Victoria Alada', que sustituyó al ‘Fénix’, instalado cuando el edificio era propiedad de la aseguradora La Unión y el Fénix. 

Hay otros edificios en esta arteria rematados en lo alto por bellas esculturas, como el edificio de viviendas del antiguo Banco Hispano de Edificación, en el número 60, de estilo art decó, sobre el que se alza la escultura más alta de la Gran Vía (llamada popularmente ‘El Romano’), obra del escultor Victorio Macho. Es una figura de gran tamaño, realizada en bronce y que representa a un hombre que levanta sobre su cabeza la figura de una edificación de estilo clásico. El edificio fue construido por el  Emilio Ortiz de Villajos, en 1930, y su fachada fue reformada en 1944 por Carlos Fernández-Shaw.

Otro edificio emblemático es el de Telefónica, que durante un tiempo fue el edificio más alto de Europa. Con su característico reloj, se encuentra en el número 28 de esta avenida y fue construido en 1930 al estilo de los grandes edificios neoyorkinos.

Un toro en la Gran Vía

Son muchas las curiosidades relacionadas con esta calle de Madrid. El 23 de enero de 1928 ocurrió que uno de los toros que eran conducidos al matadero municipal se escapó por las calles y llegó hasta la Gran Vía, lo que produjo una gran alarma entre la gente. Afortunadamente, se encontraba allí el torero Diego Mazquiarán, ‘Fortuna’, que se quitó el abrigo y después de varios pases al animal lo mató de una estocada y descabello. Por esta acción, Fortuna, que atravesaba un periodo de decadencia, recibió del Gobierno la Cruz de Beneficencia y le sirvió para obtener numerosos contratos para torear en España y América.
En la Gran Vía se instalaron los primeros grandes almacenes que tuvo Madrid, llamados Madrid-París, cuyo edificio fue ocupado en 1934 por las oficinas de Radio Madrid (SER), el cine Imperial y los almacenes Sepu.

miércoles, 26 de junio de 2013

Madrid Árabe, ciudad medieval

Sector conservado de la muralla árabe, con las puertas de la catedral de la Almudena al fondo.
Restos de la muralla árabe. Detrás, La Almudena. Foto: FCh.
La muralla árabe de Madrid, el resto arqueológico más antiguo que perdura en la ciudad, transcurría por lo que ahora es el Palacio Real, la calle de Bailén y la Cuesta de la Vega. Alcanzaba los dos kilómetros y tenía tres puertas: al sur, llamada la de la huida, en la Cuesta de la Vega; al este, conocida como La Almudena, situada cerca de Sol; y al Norte, la de la Xagra, que según los historiadores estaría en algún punto entre la calle Bailén y la plaza de Oriente.

Como en todas las fortificaciones árabes, las torres de vigilancia de la muralla eran de planta cuadrada y se situaban cada 20 metros. En los planos del siglo XVII se mencionan las torres de Gaona y Narigües. Esta última se asomaría al precipicio de la calle Segovia, en lo que hoy es el viaducto.

Barrio de la Morería

Placa de la calle de la Morería en el Madrid medieval, con dibujos de dos musulmanes y una típica puerta de estilo árabe
Placa de una de las calle del Madrid medieval.

En el Madrid árabe, la ciudad, lo que los árabes llamaban medina, albergaba a unos dos mil o tres mil habitantes y tenía dos calles principales: la actual calle Mayor, que se llamaba al-suq al-Qabir (zoco mayor) y la de Sacramento. La mezquita más importante estaba entre las calles Mayor y Bailén, y los baños más populares se situaban bajo el Viaducto, junto a la fuente de los Caños Viejos, una de las más antiguas de Madrid. Las calles eran sinuosas, como aún pueden verse en varios lugares de este llamado ‘Madrid Medieval’ o ‘Barrio de la Morería’.

Entre otras curiosidades, los fontaneros de la época eran los encargados de hallar y canalizar el agua, tan importante en la cultura árabe. Uno de estos fontaneros mozárabes (cristianos que vivían bajo dominio e influencia árabe) fue San Isidro, aunque más tarde los intereses de la iglesia, propietaria de tierras, le convirtieron en labrador para agradar a sus siervos. Sin embargo, según las tradiciones, sus milagros casi siempre están relacionados con el agua y, al parecer, el santo construyó un pozo en una casa de la calle Mayor.  


Otros oficios de los madrileños de entonces eran los curtidores, asentados en las calles inclinadas para favorecer que escurriera el agua que necesitaban para su trabajo, por ejemplo en la actual Ribera de Curtidores. Otros eran los herreros, que se establecían en lo que hoy es el Mercado de San Miguel, donde fabricaban armas para los soldados y piezas para tejedores, alfareros y otros artesanos.


Orígenes de Madrid 
 
A lo largo de la historia, la presencia de pobladores en Madrid ha sido continua desde el Imperio Romano, por su situación estratégica como cruce de caminos. Fue el emir Muhammad I quien levantó (años 852-56) un alcázar y fortificó la aldea llamada Mayrit (Matric en la lengua romance de los aldeanos), cuyo nombre derivó con los siglos en Magerit y luego Madrid.


El poblado madrileño comenzó a tomar importancia entre los siglos VIII y IX, cuando los cristianos astures comenzaron a hacer frecuentes y violentas incursiones en la zona. Hasta entonces se habían limitado a pillajes ocasionales en poblados poco protegidos. A partir de esa época, ante el avance de los reinos cristianos hacia el sur de la Península, Madrid se convirtió en pieza clave para dominar la ruta que enlazaba los enclaves musulmanes de Toledo y Zaragoza.

Muhammad I construyó en el año 860 una serie de defensas cerca de la Sierra de Guadarrama, coincidiendo con la subida al poder en Asturias de Alfonso III El Magno. Su hijo, Ramiro II, atacó  Madrid y en represalia, Abd al Rahman III saqueó  Burgos. Alfonso VI, proclamado rey de Castilla y León, tras la misteriosa muerte de su hermano en el cerco de Zamora, fue quien tomó Madrid entre los años 1080 y 1090.

lunes, 24 de junio de 2013

Congreso de los Diputados. Historia del edifico

Fachada del edificio del Congreso de los Diputados, con sus seis columnas corintias sosteniendo un frontón esculpido y a sus lados los leones de bronce
Congreso de los Diputados. Foto: S.C.
El Congreso de los Diputados es un edificio de estilo neoclásico, en cuyo exterior el elemento más destacado es la portada con seis columnas de estilo corintio y un frontón triangular en cuyo interior o tímpano hay un gran relieve de España con alegorías a la Justicia, el Comercio y las Bellas Artes. A los pies, una escalinata flanqueada por dos leones de bronce. En el interior, que cuenta con valiosa decoración de estilo isabelino, el espacio más destacado es el salón de sesiones también llamado hemiciclo, que es donde tienen lugar las sesiones del pleno del Congreso.

El edificio se levantó en la Carrera de San Jerónimo entre los años 1843 y 1850, bajo la supervisión del arquitecto Narciso Pascual Colomer. En el solar que hoy ocupa estuvo antes el convento del Espíritu Santo, de 1648, en un terreno del marqués de Távara. En el año 1823 y tras un gran incendio que se declaró estando dentro el duque de Angulema, los religiosos se trasladaron a otro convento.

Con la desamortizción de Mendizabal en 1886, el convento pasó a propiedad del Estado y la iglesia se acondicionó para salón de sesiones. Luego, como la iglesia amenazaba ruina, se derribó y se construyó un palacio dedicado a Congreso de los Diputados, por ley de 7 de Mayo de 1841. La primera piedra se colocó el 10 de octubre de 1843, cumpleaños de la reina Isabel II, y se inauguró el 31 de octubre de 1850.

El edificio 

En la actualidad, el Congreso de los Diputados es un complejo de instalaciones. El edificio principal dispone de un sótano destinado a las instalaciones generales de la casa, y tres plantas más, aunque es la baja la que contiene las estancias más representativas: el salón de sesiones, el salón de conferencias, el salón de ministros, despacho del presidente, la biblioteca…
Fachada del edificio del Congreso desde un lado de la calle y algunos peatones paseando.
Congreso de los Diputados, 1929
El salón de sesiones cuenta con 350 escaños, es semicircular y está cerrado por una bóveda. Es la sala que más se ha trasformado a lo largo del tiempo, siendo la última actuación importante e1988.

La pintura central de la bóveda, de Carlos Luis de Ribera, representa a la reina Isabel II en su trono con la Constitución y rodeada de personajes históricos españoles, como el Cid, Cristóbal Colón, Cervantes, entre otros.

El salón de conferencias es otra de las estancias históricas del edificio. Está finamente decorado y se considera el mejor ejemplo de la artesanía del estuco isabelino en España. El vestíbulo principal fue utilizado como bar durante muchos años. Desde 1983 recuperó su función tradicional.

La biblioteca, de 1889, es obra del arquitecto conservador del Congreso, Arturo Mélida. Alberga más de 200.000 libros, entre ellos manuscritos, incunables y ediciones singulares. Por otra parte, el edificio alberga obras de Benlliure, Rosales, Sorolla, Marcelino Santamaría, Pinazo, Palmaroli, Madrazo, Romero de Torres y Casado del Alisal.

En 1980 se terminó el edificio de ampliación, obra del arquitecto Antonio Cámara. En su vestíbulo hay una estatua de Juan Carlos I en el momento de jurar la Constitución, obra inaugurada poco después de la muerte de su autor, Pablo Serrano. Entre 1988 y 1994 se acometió una segunda ampliación del Congreso, obra de los arquitectos Oriol Clos, María Rubert de Ventós y José Parcerisa.

Vista parcial del interior del Congreso de los Diputados con visitantes sentados en los escaños en un día de puertas abiertas
Jornada de Puertas Abiertas en el Congreso
Historia del Congreso

La historia del Congreso es la historia de la política española en los últimos 150 años. Aunque las Cortes españolas están divididas en dos cámaras, es en el Congreso donde se percibe el debate político.

A finales del siglo XIX y principios del XX, durante el sistema político que instauró Cánovas con la restauración de la Corona en la persona de Alfonso XII, el Congreso fue escenario de discursos e intervenciones que han pasado a la historia. Según los cronistas parlamentarios, fue ésta la época dorada del parlamentarismo español.

Su momento más agitado lo vivió durante la Segunda República (1931-1936). La radicalidad de algunas posturas llevó a que el Diario de Sesiones reflejara agrias polémicas entre diputados de los diferentes partidos.

Durante la dictadura de Franco, el hemiciclo recuperó el nombre de Cortes, como en la vieja monarquía, y estuvo ocupado por los procuradores en Cortes, elegidos todos ellos desde dentro del sistema y sin funciones legislativas. La democracia, reinstaurada a la muerte del dictador, devolvió al Congreso su protagonismo político.

En 1981, el Congreso fue escenario de un intento de sublevación militar. Un grupo de guardias civiles, al mando del teniente coronel Antonio Tejero, interrumpió una sesión en la que se encontraba el Gobierno en pleno y secuestró a los diputados allí presentes durante varias horas. El golpe fracasó. En el techo del hemiciclo se han conservado, como recuerdo de este acontecimiento, los agujeros de los disparos que hicieron algunos guardias al entrar en la estancia.

Unos años después se edificó un anexo al que se trasladaron algunas dependencias del Congreso, así como los despachos de los diputados y grupos parlamentarios.

La guerra de los leones

La frialdad de la entrada al Congreso, llevó a los diputados a encargar un añadido decorativo. El encargo recayó en el escultor Ponzano, quien modeló los leones en yeso y los pintó de color bronce. Se construyeron sendos basamentos y se colocaron allí en 1851, pero con el tiempo y las gamberradas se fueron deteriorando.

Leones del Congreso. Foto: Andrea Castaño.
En 1852 se encargó de nuevo la obra a Ponzano, pero como estaba descontento con los 24.000 reales que le habían pagado presentó un presupuesto desorbitado para que el encargo recayera en José Bellver, quien labró dos leones en piedra que no gustaron a la comisión de las Cortes y, en vez de ser instalados, fueron vendidos al marqués de San Juan, que se los llevó al jardín de Monforte, en Valencia.

El proyecto fue retomado dos años más tarde por el general Fernando Fernández de Córdoba, marqués de Mendigorría, después de que la reina en persona se opusiese a que fuera encargado en el extranjero. El nuevo director de la Fábrica de Artillería, el coronel Francisco Alvear, sugirió que se aprovechara el bronce de los cañones enviados como trofeos por el general Leopoldo O’Donnell, tras la victoria en la batalla de Wad-Rass, durante la guerra de África.

Con ayuda de fundidores y moldeadores de la Fundición de Artillería de Trubia, en Asturias, y con la colaboración de Ponzano los leones estuvieron listos en 1865, aunque una vez trasladados a Madrid los leones sirvieron para las peleas políticas y estuvieron a punto de no ser instalados. Habrían de pasar todavía siete años y la insistencia de Federico Madrazo y el marqués de Cubas para que los leones flanquearan por fin la puerta principal del Congreso de los Diputados.

viernes, 21 de junio de 2013

Loreto Prado y Enrique Chicote, teatro cómico

Retrato de la joven y sonriente Loreto Prado, con pelo corto y ondulado
Loreto Prado
Los actores Loreto Prado y Enrique Chicote formaron una pareja peculiar en la primera mitad del siglo XX. En el viejo Madrid, entre la Corredera Baja de San Pablo y la calle de la Ballesta, se encuentra la calle de Loreto Prado y Enrique Chicote (popularmente, de Prado y Chicote), dos de los actores más carismáticos del teatro cómico del siglo XX. Formaron pareja desde 1897 y durante casi 50 años.

El escenario del Teatro Cómico en la antigua calle de Capellanes (hoy Maestro Victoria, muy cerca de la Puerta del Sol) fue el escenario donde estos dos actores alcanzaron sus mayores éxitos e hicieron las delicias del público madrileño.

Entre las obras más importantes representadas por esta la pareja destacan Los chicos de la escuela, Los granujas, La sobrina del cura y Alma de Dios, esta última escrita por Enrique García Álvarez y Carlos Arniches, con música de José Serrano. Fue estrenada el 17 de diciembre de 1907, con Loreto Prado como actriz principal. De hecho, las butacas, que costaban una peseta, se compraron en reventa por cinco y hasta diez pesetas.
Otros triunfos de Loreto y Chicote fueron Los perros de presa, una de sus interpretaciones más celebradas, y La venganza de la Petra. La mayor parte del repertorio de Loreto y Chicote era de Arniches, los hermanos Quintero, Jardiel Poncela y otros grandes del mal llamado ‘género chico’, donde abundaba la gracia y el costumbrismo.
Retrato de Enrique Chicote a mediana edad
Enrique Chicote

Loreto Prado Medero nació en Madrid en 1863. Llegó a las tablas por necesidades  económicas, pero sin vocación de actriz. Comenzó actuando en el Teatro Felipe, que estaba a la entrada del paseo de Recoletos, cerca de la plaza de la Cibeles; luego en el Apolo, Martín y Romea. Se convirtió en un ídolo para el público madrileño por su valor profesional y por su simpatía personal. De ella se decía que era capaz de convertir en éxito algunas obras mediocres. Gracias a su hábil interpretación, siempre conseguía los aplausos del público. Loreto falleció en Madrid el día 9 de junio de 1943.
Enrique Chicote del Riego nació en 1870. Fue profesor del Real Conservatorio de Música y Declamación. Desaparecida Loreto, Enrique Chicote se retiró del teatro y en su piso de la calle Mayor escribió dos curiosos libros de memorias: La Loreto y este humilde servidor y Cuando Fernando VII gastaba paletó: recuerdos y ambientes curiosos de la vida a finales del siglo XIX y en los comienzos del XX. Falleció en 1958.

Portada del libreto La Loreto y un humilde servidor, escrito por Enrique Chicote
Una de obra de E. Chicote
El dramaturgo y director de teatro Alfredo Marqueríe cuenta en un libro sobre teatro que, en una entrevista que hizo a Chicote vio al actor muy pesimista al señalar: “Todos han muerto. Me siento como un extranjero con el pasaporte prorrogado. Voy a ordenar todo esto, no sea que me muera mañana y no pueda hacerlo”. A lo que contestó Marqueríe: “No será tan pronto, está usted bien”, y Chicote replicó: “Bueno, si no mañana, pasado”. Y murió a las 48 horas, sin tiempo para ordenar sus recuerdos.
Loreto y Chicote tuvieron muchos proyectos a lo largo de su vida en común, entre ellos casarse y actuar en América, pero no cambiaron de ciudad, ni de forma de vida ni de estado, a pesar de que tenían un piso en la calle de San Marcos para cuando se casaran, pero el Teatro Cómico y el público lo fueron todo para ellos. Juntos representaron unos dos mil títulos.

jueves, 20 de junio de 2013

Paseo de la Castellana, de Colón a las Cuatro Torres

Vista de la plaza de Colón, con gente paseando por un lateral, en el otro el edificio Torres de Colón, y en el centro el monumento al descubridor.
Plaza de Colón, paseo de la Castellana. Foto: S. Castaño.
El tramo más interesante del paseo de la Castellana, la arteria principal de Madrid, es el que se extiende entre la plaza de Colón y la Plaza de Castilla. En este recorrido existen numerosos edificios que siguen diversas tendencias de la arquitectura contemporánea, reflejando el gran desarrollo de Madrid durante el siglo XX. 

Ejemplos de edificios destacados son la Torre Picasso (obra del arquitecto Minoru Yamasaki, 1982-88), con 150 metros de altura y 44 plantas; el original edificio Sollube (Félix y José Luis Íñiguez de Onzoño, 1983-89 o la Puerta de Europa (Philip Johnson y John Burgee, 1989-1996) formada por las dos conocidas torres inclinadas, llamadas durante años ‘Torres KIO’ por ser su promotora la Kuwait Investments Office.

En este gran bulevar, extensión hacia el norte del Paseo del Prado y del Paseo de Recoletos, se instalan durante el verano terrazas de ocio y diversión. Se inicia en la plaza de Colón, que debe su nombre al descubridor de América, Cristóbal Colón. El espacio que ocupa esta plaza era el final del prado de Recoletos, donde se hallaba la puerta del mismo nombre, construida en piedra y que se cerraba con rejas. Fue derribada en 1859.

Plaza de Colón 
 
En el centro de la plaza de Colón se alza la escultura de Colón, que durante muchos años y hasta principios de éste siglo estuvo en los anexos Jardines del Descubrimiento, construidos en el solar de la antigua Fábrica Nacional de la Moneda, derribada 1970. Anteriormente, el monumento había estado igualmente en el centro de la Plaza de Colón. La escultura es obra de Jerónimo Suñol y mide en conjunto más de 17 metros de altura. Su basamento (Arturo Mélida, 1892) contiene relieves de Isabel la Católica ofreciendo sus joyas a Colón, y las carabelas.

En la esquina de la plaza de Colón con Génova se alzan las Torres de Colón (Antonio Lamela, 1976). En este mismo lugar estaban antes los Edificios Gemelos, que anteriormente fue el lugar donde estuvo por muchos años la casa de Galdós y también de la marquesa de Esquilache. El genial escritor pudo ver desde su balcón cómo se levantaba el monumento a Colón.

En la otra esquina con la calle Génova, donde se encuentra el Museo de Cera, se halla el Centro Colón, donde antiguamente se levantaba el palacio del duque de Medinaceli, de 1870. Allí se hospedó durante su estancia en Madrid el archiduque heredero de Austria, Francisco Fernando de Habsburgo, asesinado en Sarajevo en junio de 1914, provocando con ello el comienzo de la I Guerra Mundial.

Los Jardines del Descubrimiento fueron inaugurados por los Reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía, en mayo de 1977. En ese acto y junto a las macroesculturas de Vaquero Turcios se enterró una arqueta con tierra de América y España, cuya tapa es un astrolabio en el que quedó grabada una leyenda alusiva al descubrimiento de América. Bajo los Jardines se hallaba el Centro Cultural de la Villa, que pasó a llamarse teatro Fernando Fernán Gómez a partir de 2007, año del fallecimiento del genial actor.

Más edificios notables

Vista de la Castellana frente a los Nuevos Ministerios, y con varios rascacielos próximos
Paseo de la Castellana. Foto: Luis García (Zaqarbal), 2005
En La Castellana se encuentran otros edificios significativos, como el de la Mutua Madrileña, antes edificio de La Unión y el Fénix (obra del arquitecto Luis Gutiérrez Soto, 1966-71) estructurado en varios pabellones paralelos y perpendiculares al paseo; el edificio de Bankunión (arquitectos José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún, 1972-75); el edificio Castelar (Rafael de la Hoz y Gerardo Olivares, 1975-83), antes sede de la compañía de seguros Catalana Occidente, formado por dos prismas superpuestos y descentrados; el de La Caixa (Bosch Aymerich, 1974-78), que tiene estructura de pirámide invertida en la que las plantas se repliegan hacia el centro, o el edificio de Allianz, antes Adriática (Javier Carvajal, 1978-79), en la Plaza de Emilio Castelar, esquina a Castellana 47, alquilado en 2013 por el grupo Abertis.

En la esquina con la plaza de San Juan de la Cruz, se levantaron, entre 1936 y 1942, los Nuevos Ministerios, una gran edificación de estilo clásico que prolongó la Castellana. En su primera fase (1933-36), los Nuevos Ministerios son obra del arquitecto Zuazo, y en la segunda, hasta 1942, de Torroja, Diz, Gómez Mesa, Rodríguez Cano y García Lomas. 

Otro edificio singular es el Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid (Pablo Pintado Riba, 1964-70), en la esquina de General Perón con la Plaza de Lima y el Paseo de la Castellana. Tiene en su fachada un famoso mural de Joan Miró colocado en 1980. Muy cerca está Torre Europa (Miguel Oriol, 1987) con llamativas estructuras en su fachada. Enfrente, en la esquina con la calle Concha Espina se alza el Estadio Santiago Bernabéu, (Manuel Muñoz Monasterio y Luis Alemani, 1944-1950), casa del Real Madrid.

Las Cuatro Torres
Vista general frente a las Cuatro Torres
Las Cuatro Torres. Foto: Roberto García. Fuente: Flickr
Más al norte, cruzando la plaza de Castilla, en la prolongación de la Castellana hasta conectar con la autovía de circunvalación M-30 y junto al Hospital La Paz se levantan cuatro modernos rascacielos, los más altos de España, el skyline de Madrid, que forman el complejo empresarial Cuatro Torres Business Área (CTBA). Construidos entre 2004 y 2009, son parte de la gran operación urbanística de Madrid para los próximos 30 años, que contempla la construcción del Centro Internacional de Convenciones Ciudad de Madrid. En estos terrenos se encontraba la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid.

El CTBA lo forman la Torre Bankia (Norman Foster, 2004-09, edificio más alto de España, con 250 metros de altura), la Torre Sacyr Vallehermoso (Carlos Rubio Carvajal y Enrique Álvarez-Sala, 2004-08, de 236 metros), la Torre de Cristal ( César Pelli, Íñigo Ortiz y Enrique León, 2004-09, de 249 metros) y la Torre Espacio (Henry N. Cobb, 2004-07, con 230 metros).

miércoles, 19 de junio de 2013

Real Madrid, club de fútbol centenario

El escudo del Real Madrid, un círculo dorado y con fondo blanco, coronado, y en su interior una ancha banda azul inclinada, y sobre ésta las siglas mcf, Madrid Club de Fútbol
Escudo del Real Madrid
El Real Madrid es el club de fútbol que más éxitos ha logrado en la historia de este deporte en España. Aunque su fundación fue en 1902, su historia se remonta a 1898, cuando un grupo de jóvenes, en su mayoría madrileños, comenzó a dar los primeros pasos. Formaron un equipo que se llamó Madrid Foot-Ball Club, del que fue primer presidente Juan Padrós Rubio; Manuel Mendía, primer secretario; y José Gorostiza, primer tesorero. La primera cuota para los socios fue de 2 pesetas al mes.

A finales del siglo XIX en la capital de España había un equipo, el Sky, que también sería semilla del Madrid. La primera referencia escrita sobre la existencia de este equipo aparece el 15 de marzo de 1902 en Heraldo del Sport, donde se puede leer: "En Madrid hay dos sociedades, que son la Foot-Ball Sky, y cuyo presidente es el señor Mayora, y la de Madrid Foot-Ball Club, bajo la presidencia del señor Palacios". Ese mismo año el Madrid adopta nuevo uniforme: camiseta y pantalón blancos, medias y gorros azules, se aprueba el primer reglamento del club y se elige presidente a Juan Padrós.

El 13 de mayo de 1902 se celebra el primer Madrid-Barcelona (gana el Barcelona por 3-1). En 1904 se fusionan el Madrid y el Moderno y es elegido presidente Carlos Padrós, hermano del anterior. En 1912 se inaugura el primer campo vallado de los madridistas, el de O'Donnell.

En 1916, el presidente del club, Adolfo Meléndez, pasa a ostentar el cargo de forma honoraria, y se hace con las riendas de la entidad Pedro Parages. El 29 de junio de 1920 se recibe en el club una carta en la que se informa de que Alfonso XII le concede el título de Real. Desde ese instante, el equipo pasa a llamarse Real Madrid Foot-Ball Club y a ostentar la corona real en su escudo.

El 17 de mayo de 1924 se inaugura oficialmente el campo de Chamartín. El adversario es el Newcastle, que sale derrotado por 3-2. En 1928 se celebra una junta general de la que sale un triunvirato para dirigir el club formado por Santiago Bernabéu, Pedro Parages y Luis de Urquijo. Eran años de sequías en lo deportivo para el Madrid, pero se refuerza con Zamora, Quincoces, Ciriaco, Hilario, Bestit, Luis Regueiro, Olivares y Ateca.

En 1931 el Madrid consigue la primera liga empatando ocho partidos y ganando 10. La plantilla la forman: Zamora, Ciriaco, Quincoces, Quesada, Peña, Ateca, Esparza, Lope Peña, Bonet, Leoncito, Lazcano, Luis Regueiro, Bestir, Hilario, Luis Olaso, Urretavizcaya, Triana, Eugenio, Olivares y Gurruchaga. Estos mismos jugadores pierden en la Copa con uno de segunda división, el Deportivo de La Coruña.

El 15 de septiembre de 1943, por unanimidad, se nombra presidente a Santiago Bernabéu. En octubre de 1944 se coloca la primera piedra del estadio de la Castellana (llamado Santiago Bernabéu a partir de 1953), que se inaugura oficialmente el 14 de diciembre de 1947, en un partido contra el equipo portugués Os Belenenses. Gana el Madrid 3-1. 

Estadio Santiago Bernabéu
Visión general del estadio con los graderíos llenos de aficionados durante un partido de Liga.
Estadio Santiago Bernabéu.  Foto: S. Castaño. 2016

El club había comprado los terrenos a los herederos de Maudes para construir un estadio algo más al sur del que tenía entonces, el Estadio de Chamartín. Edificarlo costó algo más de 70 millones de pesetas. Se alza entre el paseo de la Castellana y las calles Concha Espina, Padre Damián y Rafael Salgado. Tras una remodelación alcanza un aforo de 107.000 espectadores (actualmente, 80.354 espectadores sentados) con unas dimensiones de 106 x 70 metros.

En los años siguientes el Madrid ficha a Miguel Muñoz, Juanito Alonso, Sobrado, Alfredo Di Stéfano, Francisco Gento, Marsal, Atienza, Marquitos, Héctor Rial, Rogelio Domínguez, Jesús Pereda, Didi, Canario y Puskas.
Época dorada

Al final de la temporada 77-78, en la que el Madrid obtiene el título de Liga, Luis de Carlos sustituye al fallecido presidente Bernabéu. El nuevo presidente realiza el fichaje más caro hasta entonces del Real Madrid, el británico Cunningham, que cuesta 200 millones de pesetas.
Vista parcial exterior del edificio, todo hormigón, con el escudo del club y numeroso público momentos antes de un partido.
Exterior del Estadio Santiago Bernabéu. Foto: S.C. 2016.

En la temporada 83-84 debutan en el primer equipo Sanchís, Butragueño, Michel, Martín Vázquez y Pardeza, grupo conocido como la ‘Quinta del Buitre’. En 1985, tras la renuncia de Luis de Carlos, se elige presidente a Ramón Mendoza, que trae con él, como importantes fichajes, a Hugo Sánchez, Gordillo y Maceda. Estos jugadores junto a la "Quinta del Buitre" consiguen todos los títulos de Liga desde la temporada 85-86 hasta la 89-90.

Tras un periodo de sequía en el que pierde dos ligas en el último momento frente al Tenerife, en la temporada 94-95, vuelve a ganar la Liga de la mano del entrenador Jorge Valdano, con Laudrup, Soler, Amavisca y Redondo, en el equipo.

En diciembre de 1995 Ramón Mendoza dimite de su cargo porque los socios compromisarios no le aceptan el presupuesto para la siguiente temporada y accede al cargo Lorenzo Sanz.

En la temporada 1996-97, el Madrid gana la Liga con el técnico italiano Fabio Capello en el equipo. Se incorporan también a la plantilla Seedorf, Suker, Mijatovic y Roberto Carlos. A comienzos de 1997 fallece Raimundo Saporta, presidente de Honor del Real Madrid y vicepresidente de la FIBA y en agosto el equipo gana la quinta Supercopa, frente al Barcelona. En la primavera de 1998 consigue la séptima Copa de Europa después de 17 años. Ese mismo año, el Real Madrid es elegido por la FIFA Mejor Club de la Historia, mientras que Di Stéfano y Puskas son nombrados entre los 10 mejores jugadores de la historia. Consigue también su segunda Copa Intercontinental.

En el año 2000, con goles de Raúl, Morientes y McManaman llega la octava Copa de Europa. Di Stéfano es elegido presidente Florentino Pérez, y Di Stéfano presidente de honor. La FIFA nombra al Real Madrid Mejor Club del Siglo XXI. En 2001 el Real Madrid conquista su vigésimo octavo título de Liga, además de la Supercopa de España.

Más de un siglo de historia

En 2002 el Real Madrid cumple 100 años. El equipo conquista la novena Copa de Europa ante el Bayer Leverkusen, con goles de Raúl y Zidane, y por primera vez el Real Madrid conquista la Supercopa de Europa, con Roberto Carlos y Guti como goleadores. Ese verano, se incorpora al equipo Ronaldo. El año se cierra con la consecución por tercera vez de la Copa Intercontinental, tras las obtenidas en 1960 y 1998.
En julio de 2003, el Real Madrid fichó a David Beckham por 35 millones de euros. Fue el cuarto de los llamados ‘Galácticos’ fichados por Florentino Pérez, que fue reelegido presidente en 2004, el mismo año en que se coloca la primera piedra de la futura Ciudad del Real Madrid, el equipo gana la séptima supercopa de España y se incorpora a la plantilla Sergio Ramos, que firma por ocho temporadas.

En  2006 se produce la dimisión de Florentino Pérez como presidente tras más de cinco años de mandato y un buen balance, tomando la presidencia Ramón Calderón. Ese año se inaugura el Estadio Alfredo di Stéfano y fallece Ferenc Puskas, a los 79 años.
En la temporada 2007  se proclama Campeón de Liga, e igualmente en 2008, con Bernd Schuster al frente del equipo, además conseguir la octava Supercopa de España. A finales de año, Bernd Schuster es sustituido como entrenador por Juande Ramos.

Bajo el lema ‘Vuelve la Ilusión’, en 2009 Florentino Pérez es nombrado presidente del Real Madrid. Manuel Pellegrini es sustituido como entrenador por el portugués José Mourinho.
En la temporada 2010-11 el Madrid obtiene su decimoctava Copa del Rey, con Cristino Ronaldo, Di María y el capitán Iker Casillas, entre otros protagonistas contra el Barcelona. Y en la temporada 2011-12, su trigésimo segundo campeonato de Liga.

En la temporada la 2012-13 el ‘equipo merengue’ se proclamó, frente al Barcelona, campeón de la Supercopa de España, derrotando al Barcelona y con goles de Higuaín y Ronaldo. 

En 2014, el Madrid alzó la Copa del Rey en Valencia, al derrotar al Barcelona (1-2), con goles del argentino Di María y del galés Bale. Luego llegó la victoria en la Champions. El equipo conquistó su décima Copa de Europa en un partido disputado en Lisboa frente a sus vecinos del Atlético de Madrid. El resultado, 4-1 a favor de los blancos, con goles de Sergio Ramos, Bale, Marcelo y Cristiano Ronaldo.

Miles de aficionados se reúnen tradicionalmente en la Plaza de Cibeles para celebrar los triunfos del equipo blanco.

lunes, 17 de junio de 2013

Verbena y ermita de San Antonio de la Florida

xterior de la ermita de San Antonio de la Florida, rodeada del típico seto
Ermita de San Antonio. Foto: J.L.de Diego (Madripedia).
La de San Antonio se considera la primera verbena de la temporada de fiestas estivales, comenzando el 13 de junio. Cuenta la tradición que las ‘modistillas’, empleadas de los numerosos talleres de costura que había antiguamente en Madrid, acudían a pedirle al santo que les saliera novio. El ritual, que aún permanece, consiste en lanzar dentro de una pila que hay en la sacristía de la ermita 13 alfileres (que simbolizan las 13 arras matrimoniales) para después colocar con fuerza la mano sobre ellos: cada alfiler que quede clavado en la mano significa un pretendiente.

La Huerta de la Florida, donde tradicionalmente se celebraba la verbena, fue testigo de la feroz represión que las tropas de Napoleón ejercieron en la noche del 2 al 3 de mayo de 1808 contra los madrileños. Un grupo de defensores del Parque de Artillería de Monteleón, ubicado en lo que hoy es el barrio de Malasaña, consiguió llegar hasta allí en su huida, fue apresado y fusilado en la misma huerta. Sus cuerpos fueron enterrados en el olvidado Cementerio de la Florida, en la calle Jacinto y Francisco Alcántara.

Terminada la Guerra de la Independencia, la verbena de San Antonio cogió merecida fama entre los madrileños, hasta el punto de que hacía sombra a la de San Isidro en cuanto a asistencia de público. La zona estaba todavía sin urbanizar y predominaban las huertas cerca del río.

Durante el reinado de Isabel II se comenzó a construir la Estación del Norte y lo que con el tiempo sería el paseo de la Florida. La verbena se revitalizó hasta el punto de servir de base a muchas zarzuelas, el género de éxito en la época. Las tortillas y los escabeches forman parte de la tradición culinaria de esta verbena, así como los panecillos, que se bendecían por las mañanas en la ermita.



La Ermita y los frescos de Goya

La ermita de San Antonio de la Florida, del siglo XVIII, está situada en el paseo del mismo nombre, muy cerca de la mítica Estación del Norte, hoy convertida en el intercambiador de transportes de Príncipe Pío, que debe su nombre actual a estar situada en la ladera de la montaña de Príncipe Pío.

El genial Francisco de Goya pintó en 1798 los frescos de la ermita, una de sus obras más importantes. El anecdotario de la obra refleja que algunos de los rostros de los personajes bíblicos pertenecían a damas de la Corte de Carlos IV, el monarca que encargó la obra al pintor aragonés. Goya pintó en la cúpula el milagro que se atribuye a San Antonio de Padua, que presenta al santo salvando a su propio padre de ser ajusticiado por un crimen que no había cometido. Cuenta la leyenda que San Antonio interrogó milagrosamente al propio cadáver del hombre asesinado quien, ante el estupor de los jueces, contestó que el inculpado no había sido quien le había matado.

Construida por Felipe Fontana entre 1792 y 1798, la ermita es de estilo neoclásico y en ella reposan, desde 1919, los restos de Francisco de Goya, cuya tumba sólo puede visitarse los días 30 de marzo y 16 de abril, fecha del nacimiento y muerte del pintor. El edificio, monumento nacional desde 1905, pertenece al Patrimonio Nacional, aunque desde 1987 el Ayuntamiento de Madrid se encarga de su gestión y conservación. En 1928, para preservar las pinturas de Goya se construyó una ermita idéntica al lado, que es donde se celebran las misas.

miércoles, 12 de junio de 2013

Las corralas, chorizos y polacos


Lateral de una de las corralas restauradas en Madrid
Una de las corralas restauradas en Madrid
Eran tal la afición de los madrileños por el teatro que se representaba en las corralas, que se llenaban a diario desde que abrían sus puertas, a las doce del mediodía, ya que los espectadores se apresuraban a ocupar los mejores sitios, aunque los puestos privilegiados estaban reservados a las clases altas. La función comenzaba a primera hora de la tarde y concluía antes de ponerse el sol. En estas corralas se representaron las obras de los mejores autores del Siglo de Oro y en ellas actuaron los mejores artistas.
Los primeros corrales de comedias, o corralas, surgieron en Madrid a finales del siglo XVI y ya durante el XVII los dos más famosos de Madrid eran el del Príncipe y el de la Cruz, donde estrenaron la mayoría de sus obras grandes autores, como Calderón de la Barca y Lope de Vega

Barrio de las Letras

Los barrios junto a estas corralas se fueron ocupando por gentes del teatro, comediantes, autores, músicos, representantes, arrendadores de corrales, alquiladores de trajes… En concreto, en el Barrio de las Letras, entre la calle Huertas y la calle Atocha, vivieron Cervantes, Lope de Vega, Quevedo o Moratín.

En este barrio estaba el Corral del Príncipe, situado en la actual plaza de Santa Ana, en el sitio que hoy ocupa el Teatro Español, y antes lo había ocupado el corral de la Pacheca, llamado así porque era propiedad de María Pacheco. El vecino Corral de la Cruz, inaugurado en 1579, estaba en la confluencia de las calles de la Cruz y Núñez de Arce.

En el barrio de las Letras estaba también el famoso Mentidero de Representantes, o de los Cómicos, en la calle de León, que hacia el mediodía era el punto de encuentro de autores, artistas representantes y otros personajes del mundillo, para tratar los asuntos de las compañías, comentar los éxitos y fracasos de las obras, alabar a unos autores y criticar a otros.

Chorizos y polacos

Entre las compañías de ambos corrales de comedias y entre sus respectivos públicos surgieron, principalmente en el siglo XVIII, disputas y peleas, formándose dos bandas, denominadas ‘chorizos’ y ‘polacos’. El responsable de poner orden en sus habituales trifulcas era el alcalde de Casa y Corte, ayudado por sus alguaciles.

Un sector importante del público era el de ‘los mosqueteros’, comerciantes y artesanos principalmente, liderado por el gremio de zapateros, cuya opinión era temida por autores y empresarios, que procuraban tenerlos contentos, ya que acudían a ver las obras provistos de carracas, cascabeles y pitos para hacerlos sonar si la obra no les gustaba.

Las representaciones en los corrales de comedias se realizaban sólo los días festivos, aunque más tarde se ampliaron a los jueves y finalmente se hacían todos los días. La costumbre entonces era pagar en la puerta y pagar al ocupar el sitio.

Las obras reflejaban el sistema de clases de la sociedad de la época, en unos espacios, las corralas, cuadrados o rectangulares, formados por el cerramiento de varios edificios. En un lado de este patio central se disponía el escenario, enfrente la ‘cazuela’ o anfiteatro destinado a las mujeres, y  a los lados las gradas para los hombres.
Los propietarios de las casas solían alquilar el derecho a ver la obra desde sus casas al arrendador de la corrala, que a su vez vendía las localidades, por ello los vecinos permitían el paso del público por su vivienda hasta llegar a las ventanas, terrazas o corredores que a modo de palcos utilizaban la gente más pudiente. Abajo, el patio empedrado estaba dividido: una parte delantera con bancos y detrás una zona más amplia para espectadores de pie.

martes, 11 de junio de 2013

Calle de Bravo Murillo, carretera de Francia


En 1875, la madrileña carretera de Francia paso a llamarse calle de Bravo Murillo, en el tramo desde Cuatro Caminos hasta Estrecho, y a partir de ese punto se llamó O’Donnell, pero a los pocos años toda la calle se llamó de Bravo Murillo, desde la glorieta de Quevedo hasta la Plaza de Castilla.
Calle Bravo Murillo
Calle Bravo Murillo, 2013. Foto: SCB
A finales del primer cuarto del siglo XX se pavimentó Bravo Murillo, se instalaron bocas de riego, entró en funcionamiento el alcantarillado, suministro de gas y electricidad, y se construyeron centros sanitarios, educativos y religiosos.

En Bravo Murillo destaca el popular Mercado de Maravillas, que ocupa el solar de lo que antes era el colegio de Nuestra Señora de las Maravillas, destruido en 1931. El mercado fue proyectado por Pedro Muguruza en 1942, junto a otros de Madrid, como los de las calles Ibiza y Santa María de la Cabeza. En el barrio de Tetuán, junto a Bravo Murillo, estaba la parroquia de Nuestra Señora de las Victorias, que en la actualidad es la Plaza de la Remonta.

El eje de Bravo Murillo se convirtió en una de las arterias fundamentales de la ciudad, por ser núcleo de comunicaciones y de un floreciente comercio. La línea divisoria entre los municipios de Madrid (Cuatro Caminos) y Tetuán desapareció el 5 de junio de 1948, igual que ocurrió con otros municipios de la zona, y en 1955 se convirtió en distrito.
La calle de Bravo Murillo se ha caracterizado durante años por contar con varios cines (Cristal, Condado, Versalles, Lido) de entre los que destaca el edificio del cine Europa, obra vanguardista de 1928 a cargo de Luis Gutiérrez Soto. Hoy día esta calle es una de las que registran mayor concentración de establecimientos comerciales, especialmente zapaterías y tiendas de ropa.

lunes, 10 de junio de 2013

Calle Mayor, sus personajes y su historia


La calle Mayor en su primer tramo desde la Puerta del Sol. Bellos edificios de cuatro plantas con balcones, miradores y adornos en las fachadas
Calle Mayor, Madrid. Foto: S. Castaño
La calle Mayor de Madrid está ligada a dos de los grandes poetas y dramaturgos de las letras españolas: Lope de Vega y Calderón de la Barca. El primero nació en el nº 50 de esta calle, el 25 de noviembre de 1562. Calderón vivió en el nº 61, donde falleció el 25 de mayo de 1681, en el tramo que entonces se llamaba calle Platerías. Su residencia era conocida como ‘la casa  estrecha’, porque sus dos plantas tenían una anchura poco mayor que el espacio del balcón.
En este edificio, que hoy tiene cuatro plantas, vivió Calderón con su hija adoptiva, Ana Isabel María Calderón, 'La Calderona’, que de recién nacida fue abandonada a las puertas de la vivienda del dramaturgo, y que más tarde fue cómica y amante del rey Felipe IV, con quien tuvo un hijo, don Juan José de Austria.
La casa de Calderón estuvo a punto de ser derruida en el XIX, por el interés de su propietario en ampliarla, pero la intervención de Mesonero Romanos evitó que desapareciera. De ella dijo Larra: "Desde esta casa estrecha y pequeña salieron a la luz las obras del periodo más granado de Calderón de la Barca". 
Una larga historia

La calle Mayor se llama así porque era la más importante del antiguo Madrid. En otros tiempos tuvo distintos nombres para cada tramo de la misma: Almudena, Platerías, Puerta de Guadalajara, Mayor. En ella tenían instalada su actividad comercial los pañeros madrileños, manteros, sederos y tejedores. Antes de que la Puerta del Sol  fuera como hoy la conocemos, la calle Mayor se prolongaba hasta la Carrera de San Jerónimo, donde tenían su comercio los joyeros.                                                  
En esta calle se instaló uno de los tres arcos principales por los que pasaron Felipe III y su nueva esposa cuando entraron en la Villa de Madrid, en 1599. Los otros dos del recorrido se levantaron junto al paseo del Prado y cerca del Palacio Real.

En el número 79 de la calle Mayor aún se conserva hoy el palacio de Uceda, prototipo de casa señorial española del siglo XVII, ocupado actualmente por la Capitanía General, que según unos lo construyó el arquitecto Turrillo en la segunda década del siglo XVII, y según otros fue Francisco Gómez de Mora, entre 1612 y 1618.
En la Plaza de la Villa está la Casa de la Villa, de piedra y ladrillo y, en las esquinas, torres con chapiteles.
Casa de la Villa en la Plaza de la Villa. Foto: SCB
En 1787 el  arquitecto Juan de Villanueva concluyó la fachada de la Casa de la Villa, en la adyacente Plaza de la Villa, que fue sede del Ayuntamiento de Madrid hasta su traslado en 2007 al Palacio de Cibeles, en la Plaza de la Cibeles, hasta entonces llamado Palacio de Comunicaciones. 
Hechos memorables
En 1923, los hermanos Pablo y Ciriaco Sanz abrieron en la calle Mayor un restaurante llamado Casa Ciriaco, que alcanzó gran fama por reunirse allí mensualmente la tertulia de los Amigos de Julio Camba, autor de La Casa de Lúculo o el arte de comer, quienes además apreciaban su excelente cocina.
En la calle Mayor, como en la paralela calle Arenal, se produjeron algunos de los atentados más recordados en la Villa y Corte. Aquí, a la altura de la travesía del Arenal, fue asesinado el conde de Villamediana, que según una leyenda tenía relaciones amorosas con la reina Isabel de Borbón, mujer de Felipe IV.
Al final de la calle, cerca de la calle Bailén, en lo que hoy es calle de la Almudena mataron a Juan de Escobedo, secretario personal de don Juan de Austria, en 1578. En mayo de 1906 tuvo lugar aquí el atentado fallido contra la carroza nupcial de Alfonso XIII y Victoria Eugenia.
En el número 35 se ubicaron unos baños con el nombre de San Isidro, porque allí realizó el santo un trabajo de pocero, su profesión antes de ser campesino.